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Las claves

España importó 115.300 toneladas de aceite de oliva entre enero y junio de este año. Es un 27,5% más que en el mismo periodo del año anterior. El incremento llega al 83,9 % en las importaciones extracomunitarias (73.400 toneladas).

Y al mismo tiempo que entra aceite de fuera, el aceite de oliva español se vende hoy en origen a entre 3,5 euros el virgen extra y 3,08 el lampante, cuando al inicio de la campaña, en octubre, estaban más de un euro por encima.

Hay un clamor en el olivar español por la irrupción de aceite foráneo en el mercado nacional, y más en una situación de precios en la que buena parte de los productores nacionales apenas cubren gastos.

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía ha advertido de la “complicada situación” por la que atraviesan actualmente numerosas explotaciones olivareras. A la caída de precios se ha sumado un incremento de costes notable.

La federación incide en que “se demuestra una vez más la inutilidad de la Ley de la Cadena”, que prohíbe vender a pérdidas.

Problema de costes

“El sector viene soportando durante los últimos años un fuerte incremento de los costes vinculados a la actividad agraria, desde los carburantes y la energía hasta los fertilizantes, la maquinaria, el riego o la mano de obra”, insisten.

Cooperativas cita el reciente estudio publicado por la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), que detecta que los costes medios de producción del olivar se han incrementado alrededor de un 57% durante los últimos seis años.

Las diferencias son importantes en función del sistema productivo, pero en el olivar tradicional los costes están entre los 4,18 y los 5,31 euros por kilo de aceite, mientras que incluso determinados sistemas intensivos presentan costes superiores a los tres euros.

“La situación es especialmente llamativa porque este escenario de precios coincide con un mercado que mantiene un importante ritmo de comercialización”, analizan.

En julio las salidas estimadas alcanzaron las 135.312 toneladas, casi 20.000 toneladas por encima de la media de las últimas cinco campañas.

Desde Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía se insiste en no poner el foco únicamente en las buenas cifras de comercialización. “El verdadero indicador de sostenibilidad del sector no puede ser cuánto aceite se comercializa, sino si el agricultor puede cubrir sus costes”, aseguran.

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía viene reclamando a las autoridades nacionales y europeas un mayor control y seguimiento del aceite de oliva procedente de terceros países que entra en el mercado comunitario.

Lo hace tanto a través de contingentes libres de aranceles como mediante operaciones acogidas al régimen de perfeccionamiento activo (RPA/TPA).

La federación considera “imprescindible” garantizar que todo el aceite de oliva que accede al mercado europeo cumpla estrictamente las mismas exigencias normativas, de calidad, trazabilidad y seguridad alimentaria aplicables a la producción comunitaria”.

También piden reforzar la transparencia sobre los volúmenes y destinos de estas operaciones.

“El objetivo es preservar unas condiciones de competencia equilibradas y evitar que estos instrumentos comerciales puedan ser utilizados de forma que distorsionen el funcionamiento normal del mercado o introduzcan una presión artificial a la baja sobre los precios en origen”, señalan.

Hay preocupación, además, en el sector de empresas radicadas en España que están importando de forma destacada aceite desde Túnez y ganan peso en el mercado a través de operaciones corporativas.

A día de hoy, el responsable de Olivar de COAG Andalucía, Francisco Elvira, ha asegurado que los aceites de otros países europeos y terceros "son de peor calidad", mientras el español es en su mayoría de una variedad -picual- "que aguanta más y se ha dejado para el final".

Entre agosto y octubre, hasta que lleguen las nuevas cosechas, será este aceite español el que se ponga en el mercado, pero la importación desde diciembre de fuera de la UE "ha dejado los precios tan hundidos que ya los agricultores ni cubren los costes de producción", ha criticado Elvira.

Desde hace meses COAG viene reclamando la activación inmediata de las cláusulas de salvaguarda para bloquear aceites de terceros fuera de las cuotas protegidas de aranceles por acuerdos con la UE, ante las pérdidas valoradas en más de mil millones de euros para el olivar tradicional.

El Gobierno respondió que los mecanismos de control en la frontera estaban funcionando y que la cantidad importada de Túnez sin arancel era muy inferior a la producción española.

La industria

La industria tiene otra visión de la situación.

"Las importaciones de aceite de oliva este año se han incrementado mucho respecto a los años anteriores, sobre todo a la campaña anterior, primero porque España ha tenido una disponibilidad menor de la esperada", ha precisado a EFE Agro el director general de la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), Rafael Pico.

La producción española suma 1,3 millones de toneladas desde octubre, un 8,5 % menos que en la campaña 2024-2025.

Además, ha apuntado Pico, han influido unos precios en España "menos competitivos", frente a los de otros países mediterráneos como Túnez, que "ha tenido muy buena cosecha con unos precios sensiblemente inferiores a los de España y Europa".

El representante de la industria ha destacado el acuerdo comercial entre la UE y Túnez, que incluye un contingente libre de aranceles de 56.700 toneladas de aceite tunecino para toda la UE.

Ha defendido que los controles de las autoridades a la importación "tienen las mismas exigencias que para los aceites producidos en España y la UE" en materia de calidad, y ha negado el empleo de plaguicidas en Túnez.

La campaña de comercialización encara ya su recta final. Las existencias totales aún disponibles en España para abastecer el mercado hasta mediados de noviembre, cuando la campaña se generalice, se situaban a 31 de julio en unas 568.700 toneladas, tras reducirse en más de 113.000 toneladas respecto al mes anterior.

En el sector productor se interpreta como que hay existencias, aunque justo para abastecer el mercado global hasta que entren los aceites nuevos.

En octubre se conocerán los aforos oficiales, referencia para estimar la cosecha que cuelga ya de los olivares que en España se extienden sobre 2,8 millones de hectáreas. Las perspectivas son de una buena cosecha si llueve este otoño y el secano aguanta.

Con esas variables el sector productor intentará defender precios y frenar la caída de la cotización en los próximos meses.