Las claves
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El silencio sigue imperando en Nestlé. La multinacional suiza sigue sin aclarar cómo y dónde se llevarán a cabo los 16.000 despidos anunciados hace tres meses. Una situación que no ha hecho más que aumentar la incertidumbre en la plantilla, que mantiene su ultimátum a la empresa.
Puso como fecha límite el 20 de febrero para que la dirección nacional y europea cumpla con dos de sus exigencias.
La primera es presentar información financiera y de personal completa, relevante y actualizada, incluyendo el posible impacto por centros y ubicaciones.
Y la segunda es acordar con la representación sindical un calendario claro del proceso de información y consulta, tanto a nivel nacional como europeo.
CCOO, como sindicato mayoritario en Nestlé España, entregó el escrito a la dirección de RRHH exigiendo respuestas antes de esa fecha en la última reunión celebrada el pasado 22 de enero.
Pero, según confirman desde el sindicato, no han recibido ni contestación ni la información solicitada.
De no cumplirse con esa fecha, los sindicatos amenazan con tomar otro tipo de acciones de protesta, sin descartar la huelga.
¿Por qué antes del 20 de febrero? Fuentes sindicales explican a este periódico que necesitan esa información de cara a la próxima reunión con la dirección.
El encuentro está previsto que se lleve a cabo el 26 de febrero en Ginebra (Suiza). A la reunión acudirán los máximos directivos de la multinacional y todas las organizaciones sindicales integradas en EFFAT y IUF.
Preocupación en España
En España, desde que se conoció la noticia a mediados de octubre de 2025, la incertidumbre y la preocupación no han dejado de crecer. Desde la dirección en España dicen desconocer las cifras y prefieren guardar silencio.
En nuestro país, la dueña de Nesquik o Nescafé cuenta con 4.600 trabajadores y diez plantas, lo que demuestra el gran peso que tiene en su producción.
No obstante, empieza a deshacerse de negocios no estratégicos. Antes de finalizar 2025, Nestlé vendió a Casa Tarradellas el 40% del negocio de carnes envasadas Herta Foods.
Con esta operación puso fin a la empresa conjunta creada en 2019, cuando Nestlé vendió la primera participación de Herta Foods a Casa Tarradellas.
La firma suiza había sometido previamente el negocio de Herta a una revisión estratégica al considerar que esta actividad no se alineaba con su enfoque en nutrición, bienestar y productos de origen vegetal.
En la actualidad, la compañía mantiene bajo revisión otros negocios, como la división de aguas.
Anterior reunión
A principios del pasado mes de diciembre se produjo una reunión en Suiza entre la dirección europea de la empresa de alimentación y los sindicatos europeos (coordinados por EFFAT y la UITA).
Sin embargo, tampoco se presentaron las cifras de los despidos por mercados ni se arrojó claridad sobre el proceso.
“Tenemos que revisar los mercados”. Eso es lo que trasladó la compañía a los sindicatos, además de defender los recortes de puestos de trabajo por “la pérdida de competitividad y la venta de algunos productos”.
Cabe recordar que esta decisión se tomó ya bajo la dirección formada por Pablo Isla como presidente y por Philipp Navratil como CEO.
El objetivo es ahorrar 3.000 millones de francos suizos (3.228 millones de euros) para finales de 2027.
Por lo que la situación, tres meses después del anuncio del plan de despidos, genera aún más incertidumbre en una plantilla formada por 277.000 empleados a nivel mundial.
