Las claves
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Turbulencias en el universo de los productos para veganos, celíacos e intolerantes a la lactosa. Una de las empresas con mayor proyección está al borde de la quiebra.
Hablamos de Pink Albatross, la compañía de helados veganos presente en muchas cadenas de supermercados en España. Acaba de solicitar el preconcurso de acreedores para negociar sus deudas con los acreedores.
Una situación a la que llegan por norma general las empresas insolventes y a la que nunca esperaban tener que hacer frente sus dos fundadores, el indio Luke Saldanha y el argentino Pepe Biaggio, cuando abandonaron sus trabajos para poner en marcha este proyecto hace ocho años.
Ambos procedían del mundo corporativo. Luke tenía una larga carrera en Citi, mientras Pepe había ocupado cargos en consultoría y finanzas en varias empresas.
A pesar de compartir sector, no se conocían. Un amigo en común los presentó. Y al poco unieron sus caminos en un proyecto personal que los embarcó en la creación de un helado plant-based sin ingredientes artificiales.
Pepe lo hizo motivado por las alergias de su hija y la falta de opciones para personas intolerantes o alérgicas. Luke, estaba influenciado por su experiencia como vegano en Nueva York, donde residía.
Con estos ideales, en 2018 constituyeron Rethink Foods Company, la compañía propietaria de la marca comercial Pink Albatross. Y en 2019 lanzaron sus helados al mercado.
Pepe Biaggio y Luke Saldanha, fundadores de Pink Albatross.
El resultado fue un helado cremoso realizado con ingredientes 100% vegetales que hacen desde su obrador en Ávila.
Y lo más importante, apto para veganos, vegetarianos y celíacos. Pero también para intolerantes a la lactosa (ya que no usan leche de vaca).
De inicio, tiraron de sabores clásicos: chocolate, mango, coco... Luego llegaron los de pistacho o maracuyá, entre otros.
También incrementaron sus formatos, pasando de las tarrinas a mini bombones y a polos de frutas.
Al principio estaban presentes sólo en tiendas especializadas gracias a la labor de ir puerta a puerta vendiendo sus productos.
Hay que tener en cuenta que no son los típicos helados de chiringuito de playa o de quioscos. Van dirigidos a un público específico y sus precios son más elevados.
Helados de Pink Albatross.
Pero eso no fue un freno, sino todo lo contrario. Las puertas de los supermercados (sobre todo online) se abrieron para Pink Albatross: Alcampo, Carrefour, Sánchez Romero, El Corte Inglés, Eroski, La Sirena… Y hasta a cadenas hoteleras como Iberostar.
Todo ello al calor de una industria incipiente, con escasas opciones para consumidores con problemas alimenticios y con pocos competidores.
Este crecimiento, acompañado por varias rondas de inversión, les permitió incrementar su facturación año tras año.
De los escasos 33.000 euros de 2019 pasaron a superar el millón de euros en 2023 (último dato actualizado en el Registro Mercantil).
Pérdidas
Sin embargo, esta historia de crecimiento tiene su parte oscura. Pink Albatross ha acumulado más de 1,5 millones de euros de pérdidas desde su creación.
Esto ha supuesto un deterioro de su situación financiera y patrimonial.
Algo que la compañía ha tratado de aliviar a golpe de varias ampliaciones de capital en 2020, 2021, 2022 y 2025. Ésta última fue de casi 100.000 euros.
Sin embargo, no parece que haya sido suficiente. Después de muchos éxitos en estos ocho años, la pareja de empresarios se enfrenta a su mayor reto: tratar de salvar la compañía de helados.
Y no lo tiene fácil, ya que han dejado de ser una rara avis en el mercado para luchar contra las marcas blancas de helados veganos de cadenas como Mercadona, Aldi o Alcampo.
E incluso más allá. Gigantes como Ben & Jerry’s, Unilever (con Magnum Vegan) o Frigo (con el Cornetto Vegano) ya están inmersos en esta industria en la que hasta hace poco los helados de Pink Albatross eran de las pocas opciones que había.
Las multinacionales y marcas blancas juegan con el poder de ofrecer precios más bajos y con una mayor estructura de distribución.
Por no hablar de que dentro de las gamas más especializadas hay competidores potentes como la marca italiana Naturattiva (que comercializa El Corte Inglés) y Runakay.
¿Qué pasará?
La cosa está difícil, pero no imposible. Pink Albatross ha tirado del preconcurso de acreedores para ganar tiempo y renegociar deudas con los acreedores, evitando así el concurso de acreedores formal.
El pasado 4 de febrero, la compañía de helados veganos arrancó esta fase al comunicar al juzgado el inicio de la negociación con los acreedores y solicitó el nombramiento de un experto, según al documento al que ha tenido acceso este periódico.
Un proceso que se conoce como prepack concursal. Ahora se le ha asignado a un experto de Alfa Forensis para recabar ofertas de terceros para la adquisición, con pago al contado, de una o de varias unidades productivas de la empresa.
Generalmente la venta se suele hacer de forma rápida, ya que el experto tiene un mes para llevar a cabo este cometido.
Este proceso de reestructuración permite a empresas insolventes conservar la actividad empresarial, protegerla de embargos durante la negociación y lograr un mayor precio de venta que en una liquidación desordenada.
