Pablo Álvarez Mezquiriz, consejero delegado de Tempos Vega Sicilia, nació en Bilbao en 1954. Por tanto, y con 67 primaveras a sus espaldas, ya estaría en disposición de alcanzar el tan ansiado, por muchos, retiro. “Espero jubilarme en 2024 aunque tengo cuerda para rato”, afirma en una entrevista concedida a Invertia.

Aunque la frase pueda dar lugar a confusión, tiene su explicación. Pablo Álvarez va a retirarse a los 70 años de su puesto ejecutivo. “Ya sabe, hasta el rabo, todo es toro”, bromea. Pero no va a ser de los que abandone la nave y, si te he visto, no me acuerdo. “Después espero seguir pero en la medida en que yo pueda ayudar. Repito, fuera de cualquier puesto ejecutivo”, remarca.

Por tanto, todavía le quedan tres años al frente de la bodega. “Por suerte o por desgracia, nuestras capacidades no van aumentando con los años. Es necesario saber retirarse a tiempo por mucho que duela”, reconoce. Y es que, como se suele decir, una retirada a tiempo es una victoria.

La pregunta que sobrevolará hasta entonces en la bodega es quién le sustituirá. En esa partida pueden estar Marta, Elvira, Juan Carlos y Emilio, sus hermanos con los que comparte la propiedad de El Enebro. O algunos de sus respectivos hijos: hablamos de quince descendientes. Incluso podría tener espacio la venta de la bodega. Inversores han llamado a su puerta. Pero nunca han puesto una cifra sobre la mesa.

Siguiendo con el símil deportivo, este año podría haber sido un buen momento para colgar las botas para Pablo Álvarez. Porque Tempos Vega Sicilia le ha hecho un regate a la pandemia de esos que dejan a los aficionados con la boca abierta.

Año récord

A mediados de 2020, las previsiones no eran buenas para la bodega. Hablaban de una caída que podría llegar al 20% de las ventas. Eso se traducía en unas 250.000 botellas que se quedarían en stock. Sin embargo, Tempos Vega Sicilia le ha hecho un dribling a la Covid-19. Su crecimiento se ha acercado al 5%.

“La cifra de entre un 15% y un 20% de bajada de ventas la mantuvimos desde el comienzo del confinamiento, en marzo, hasta casi septiembre. Pero ya, durante el verano del 2020, notamos que la demanda subía no solo a nivel internacional sino también nacional. En noviembre, todos los vinos estaban agotados y sin posibilidad de atender a más demanda, que existía”, explica Pablo Álvarez.

Pablo Álvarez en el interior de la bodega Vega Sicilia.

Dicho de otra manera, 2020 ha sido un año récord para la firma en ventas. Sus vinos tintos, de las marcas Vega Sicilia, Alion, Pintia y Macan, se agotaron. Mientras que los blancos, de la región húngara de Tokaj (bodega Oremus), llegaron a cifras nunca vistas.

“Con el confinamiento de marzo, todo el mundo se paralizó y, según ese proceso fue avanzando y todo el mundo se fue adaptando como buenamente pudo, el mercado del vino creció a nivel de tiendas especializadas y clientes directos”, explica. Y añade: “El nivel de consumo de vino en las casas subió a pesar del parón en restaurantes y bares. Por encontrar una clave, podría ser la baja dependencia de nuestros vinos de bares y restaurantes”.

Cliente fiel

Junto a esa baja dependencia, otro hecho que ha jugado a su favor ha sido la fidelidad de los clientes. “No sólo de los nuestros, sino los de muchos establecimientos que venden nuestros vinos”, afirma Pablo Álvarez. Todos, sin distinción, han repetido en 2020. Y la lista de espera sigue siendo una seña de identidad de la marca.

En concreto, son más de 1.000 personas, tiendas y restaurantes quienes conforman dicha lista de espera. Tanto los que están, como los que quieren formar parte de este selecto club, buscan la calidad de sus vinos.

“De cara a este año, y en estos momentos, todo el vino a la venta está adjudicado y un 60% retirado de las bodegas. El sector Horeca se va recuperando poco a poco aunque necesitará un tiempo para ir agotando el stock que durante tantos meses no han podido vender”, especifica el consejero delegado de Tempos Vega Sicilia.

Otro punto a su favor será la vuelta del turismo. Aunque está convencido de que tardará un poco en volver a ser el que era. “Es muy probable que hasta el próximo año no esté totalmente recuperado. Pero no debemos dormirnos en los laureles y seguir trabajando a  nivel mundial para que el mercado se mantenga”, sostiene.

La clave del futuro

Los mercados exteriores que mejor se han comportado durante la pandemia han sido los países nórdicos, China, Estados Unidos e Inglaterra. “Nuestras exportaciones a 150 países nos ayudan. Pensamos que después del verano podremos ir recuperando nuestros viajes para apoyar a todos nuestros importadores”, resalta.

Desde hace muchos años, su mantra respecto a I+D es invariable: mejorar la calidad de las uvas, de las elaboraciones y de los envejecimientos. “Sin olvidar que dependemos de la naturaleza, algo que no podemos controlar”, recuerda Pablo Álvarez. Este año, por ejemplo, una tormenta de granizo echó a perder el 100% de la producción que Alion vendía a otras bodegas de la región.

Cada día utilizan con más frecuencia las nuevas tecnologías. Eso les permite avanzar más y mejor. “Pero lo más importante es que la tecnología no nos domine y sepamos usarla para la mejora permanente”, advierte. Y concluye. “Trabajamos con seres vivos y, eso, es muy complicado. ¿Sabremos usar esa tecnología que día a día nos invade en el cuidado de seres vivos como las viñas y el vino? Ahí estará la clave”.

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