El relevo en la presidencia de Unicaja empieza a vivir las primeras quinielas. La renuncia de José Sevilla a reeditar su mandato una vez dé por terminado el actual en abril de 2027 trae un nombre conocido a la primera plana del banco malagueño.
Es el de Ana Bolado, que ya fue consejera independiente de Unicaja entre 2018 y 2022. La cúpula del banco andaluz y la Fundación Unicaja manejan su nombre como candidata de confianza, si bien la entidad también va a abrir un proceso de selección que durará los próximos meses para encontrar a un candidato alternativo y de solvencia en el mercado.
En la actualidad, Bolado es consejera de empresas y bancos como Colonial, Metrovacesa o CBNK Banco, así como asesora sénior de Fellow Funders. Durante más de tres décadas, fue directiva con distintos roles en el Santander. Y también fue consejera de Parques Reunidos y Caceis.
Sevilla aguantará hasta la junta general de accionistas de abril. Pero lo cierto es que su adiós a Unicaja ha sido un portazo en toda regla al consejo de administración.
Fuentes financieras relacionadas aseguran que Sevilla primero comunicó al Banco Central Europeo (BCE) su decisión de no renovar el año que viene en su puesto de presidente de Unicaja, y al día siguiente se lo hizo saber al consejo de administración de la entidad afectada.
Bolado ya fue el nombre preferido de Unicaja y la Fundación antes de que el BCE le pidiese -o forzase- a Sevilla que diese un paso al frente para presidir el banco andaluz dada su larga experiencia bancaria y su rol previo como CEO de Bankia, donde hizo dupla con José Ignacio Goirigolzarri como presidente.
Las fuentes consultadas hablan de desavenencias entre José Sevilla, presidente no ejecutivo de Unicaja, e Isidro Rubiales, consejero delegado de la entidad.
Aunque Sevilla no preside la comisión delegada del banco ni ninguna de las especializadas, sí lo hace del consejo de administración en calidad de no ejecutivo.
"Se incorporó para ejercer control y lo han dejado vacío. Todo se lo tienen que reportar a él, pero no le han dado voz ni voto para plantear o cuestionar nada hacia abajo", asevera una de las fuentes que, incluso, habla de "ostracismo" hacia Sevilla, a quien habrían "puenteado".
Y añade sobre el todavía presidente: "Él pedía información, y ni caso. A un miembro del consejo no se le puede negar información". Las posiciones, por tanto, entre Sevilla y Rubiales son irreconciliables.
La idea de Unicaja y la Fundación es buscar relevo dentro de la propia entidad y con el perfil de una mujer como prioritario. Así, Bolado vuelve a sonar con fuerza, como ya lo hizo hace unos años.
De Santalucía a WiZink
Preguntada la entidad por este asunto, desde Unicaja trasladan que "el presidente ha desempeñado y continúa desempeñando con plena normalidad las funciones que le corresponden como presidente no ejecutivo. Tampoco son correctas las informaciones sobre la secuencia de comunicación de su decisión ni la atribución a la entidad de nombres para su sucesión".
En cualquier caso, "la entidad no comenta las interlocuciones con los supervisores ni especulaciones sobre posibles candidaturas y cualquier decisión que adopten los órganos competentes se comunicará por los cauces correspondientes".
Su renuncia se produce pocos meses después de que Santalucía elevase su participación al 10% en el capital de Unicaja el pasado mayo, convirtiéndose la aseguradora en el segundo mayor accionista del banco andaluz. Santalucía, por esta razón, trasladó su intención de solicitar asiento en el consejo de administración de Unicaja.
Además, da un paso al lado en plenas conversaciones de Unicaja con el fondo Värde Partners para adquirir una parte del negocio del banco de financiación al consumo WiZink, que estos días también ha sufrido la salida de su CEO.
En su hecho relevante a la CNMV, Unicaja avanzó que, en el marco del plan de sucesión que activará, Sevilla "seguirá ejerciendo, con toda su amplitud, sus funciones como presidente" hasta el próximo abril.
