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La reforma del crédito al consumo convence sólo parcialmente a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El organismo ve con buenos ojos la protección al consumidor que trae el anteproyecto de ley, pero en un informe valorativo la CNMC pide que la competencia en este sector no se reduzca como efecto indeseado.

Sobre todo, a las puertas de las posibles ventas de gigantes como Cetelem o WiZink, que podrían empeorar el problema.

La CNMC valora positivamente la nueva regulación del crédito al consumo porque "refuerza la transparencia y promueve un crédito más responsable", tal y como deslizó este jueves en un comunicado.

Igualmente considera óptima la introducción de nuevas figuras más flexibles para operar en el sector, como los Establecimientos Financieros de Crédito de Actividad Limitada (EFCAL) y los Prestamistas de Alto Coste Autorizados (PACA).

Pero la institución que preside Juan José Ganuza desde este verano persigue el equilibrio financiero una vez la norma se apruebe y entre en funcionamiento.

Entre sus recomendaciones al Anteproyecto de Ley de Contratos de Crédito al Consumo y de Modificación del Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, la CNMC aconseja "reforzar el acceso a la información sobre solvencia".

Pero donde más incide es en la competencia. Recomienda "reducir barreras de entrada para nuevos operadores", al tiempo que advierte de que "la rigidez en precios y el acceso a datos puede frenar la competencia" en el mercado de los créditos personales o al consumo.

Cuando se entra al detalle, hay tres puntos sobre la competencia que la CNMC pone sobre la mesa. El primero, "basar los umbrales de los límites de precios y costes previstos en la norma en análisis de la realidad del mercado español y de los costes efectivos de los operadores".

Y un segundo muy al hilo del anterior: "Permitir una mayor libertad contractual en préstamos de alto coste, eliminando la amortización gradual obligatoria para admitir reembolsos voluntarios anticipados".

El tercero de ellos es un mensaje velado o indirecto para los procesos de venta de Cetelem y WiZink. "Señalizar que las operaciones de concentración empresarial pueden llevar también aparejadas, en su caso, la necesidad de autorización por parte de la CNMC", escribe en su informe.

Fuentes del mercado estiman que a la CNMC le inquieta que la competencia en el crédito al consumo se resienta de golpe y desde varios frentes, con la propia reforma normativa del sector -que podría abocar al cierre o venta de ciertas entidades afectadas o limitar su actividad- y con la reducción de las entidades participantes por el mero hecho expansionista de los grupos compradores que quieren crecer.

CaixaBank, Unicaja o Crédit Agricole

Esto cobra especial sentido cuando desde el pasado abril Unicaja mantiene conversaciones preliminares con el fondo Värde Partners para adquirir una parte del negocio o la totalidad de WiZink.

Como informó este periódico, el banco andaluz ultima una propuesta para comprar el negocio de tarjetas de crédito de WiZink por algo más de 100 millones de euros, donde se incluyen las polémicas revolving. Un perímetro que podría ampliarse con los préstamos personales y preconcedidos.

Las conversaciones se enfriaron en verano, pero en septiembre se han reactivado con premura.

En paralelo, BNP Paribas ha puesto en venta desde París su posición de Cetelem España por más de 1.000 millones de euros, tras haber vendido antes las filiales de este negocio en Argentina (a Revolut), México (a Banco Inbursa) y Hungría (a Cofidis, que pertenece a Crédi Mutuel).

Fuentes financieras sitúan a CaixaBank, la propia Unicaja si finalmente no se hace con WiZink o, incluso, a Crédit Agricole a través de Sofinco como los interesados con más papeletas para cerrar la compra de Cetelem. Todo esto también ocupa -y preocupa- a la CNMC.