Unicaja quiere parte del negocio de Wizink, pero no todo. En concreto, el banco malagueño aspira a comprar el negocio de tarjetas al banco digital español propiedad de Värde Partners, para lo que ultima una oferta de entre 100 y 105 millones de euros.
El banco andaluz confirmó en abril "análisis preliminares" para una operación corporativa con Wizink Bank.
Aunque al principio el perímetro de su interés era por todo el banco o, cuanto menos, por sus negocios de crédito y tarjetas, fuentes financieras confirman que, una vez realizada la due diligence, Unicaja sólo quiere hacerse con su negocio de tarjetas de crédito, muy popular entre los consumidores por sus famosas -y polémicas- tarjetas revolving.
En cambio, está dispuesto a prescindir de sus verticales de crédito al consumo (su plataforma para la financiación de vehículos de ocasión Lendrock, que compró en 2021, y otros préstamos personales) y de ahorro (cuentas remuneradas y depósitos).
Tampoco quiere Unicaja su vertical de seguros, donde Wizink ofrece pólizas de mascotas, autos, vida y salud de Caser. En este sentido, cabe recordar que Unicaja, como accionista minoritario de Helvetia Caser, ya distribuye sus seguros en su red de oficinas bancarias.
Desde Unicaja no han hecho comentarios y se remiten al comunicado publicado en la CNMV en abril, donde aseguraban que buscaban alcanzar un "potencial acuerdo" con Wizink Bank, aunque "por el momento no hay nada definido".
Unicaja está siendo asesorada en el ámbito financiero por PwC, mientras que Uría Menéndez es el asesor legal.
El problema es que Värde no quiere trocear Wizink y su planteamiento base es venderlo todo de una sola vez.
Värde adquirió al Santander su participación del 49% en Wizink para convertirse en su único accionista en 2018, después de que Banco Santander absorbiese el Popular tras su intervención por inviabilidad.
Juicios por las 'revolving'
Las tarjetas de crédito o revolving que desea Unicaja son muy lucrativas por sus altos intereses, pero también han sido objeto persistente de judicialización.
Los últimos años Wizink ha sido protagonista por condenas en lo relativo a sus tarjetas revolving. Los juzgados han entendido que la TAE aplicada en sus contratos, en muchas ocasiones por encima del 25%, era notablemente superior al normal del dinero y desproporcionada, dejando los contratos afectos de nulidad.
Ya hay una doctrina jurisprudencial consolidada. Los tribunales -desde primera instancia hasta el Tribunal Supremo- fallan de forma masiva a favor de los consumidores, anulando los contratos por usura o falta de transparencia.
Si el contrato es declarado nulo, el cliente sólo está obligado a devolver el capital prestado (sin intereses ni comisiones), y Wizink debe reintegrar todas las cantidades cobradas por encima de ese límite.
Fuentes bancarias señalan que Värde tendría algún que otro interesado potencial por Wizink: alguna entidad extranjera y un neobanco que quiere ganar escala.
Sin embargo, las muestras de interés no han avanzado decididamente y, por tanto, a estas alturas la única propuesta que tomar en serio es la de Unicaja por el negocio de tarjetas. Lo que obliga a Värde a desinvertir por partes, no sea que tarden en aparecer otros compradores, ofrezcan menos que los 100 a 105 millones de Unicaja, o no aparezcan.
