Nuevo movimiento en la consolidación bancaria española, y de gran calado. BBVA y Banco Sabadell confirmaban la tarde del lunes lo que desde hace tiempo era un secreto a voces en el mercado: el inicio de las negociaciones para su fusión. Una operación que, según los cálculos de JP Morgan -la entidad que asesora a BBVA en el proceso- generaría unos 1.600 millones de euros en sinergias de aquí a 2022.

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La cifra está recogida en un informe en el que la entidad analiza el proceso de consolidación en España a finales de septiembre, una fecha en la que, según fuentes consultadas, ambos bancos ya se habrían tanteado de manera extraoficial, después de que el anuncio de fusión entre CaixaBank y Bankia dejara al Sabadell ‘compuesto y sin novio’ en el baile de fusiones.

Desde entonces, el objetivo de la entidad presidida por Josep Oliu ha sido acelerar los procesos de ahorro de costes para sobrevivir en solitario al entorno de tipos de interés en mínimos.

Sucursal de Banco Sabadell.

Según los cálculos de JP Morgan, la fusión generaría esos 1.600 millones en sinergias de forma progresiva, la mitad el próximo año y la otra mitad, para materializarse por completo, en 2022. La cifra equivaldría al 54% de la base de costes de Sabadell en ese momento, según los cálculos de la firma.

Hay que tener en cuenta que Banco Sabadell lleva tiempo planeando ‘ponerse guapo’ para el mercado, y pretende cerrar las negociaciones con los sindicatos cuanto antes para el ERE que afectará a unos 1.800 empleados entre prejubilaciones y bajas incentivadas, con el consiguiente cierre de oficinas. Un proceso que, si todo llega a buen puerto, la entidad tendrá que adaptar al compás que marque la fusión con BBVA que, según indican fuentes financieras, los dos bancos quieren tener pactada antes de que termine el año.

Oficinas y empleados

Según sus últimas cuentas trimestrales, el grupo BBVA contaba a cierre de septiembre con 124.110 empleados y 7.565 oficinas. Por su parte, Banco Sabadell tiene 23.918 empleados (con TSB) y 2.204 sucursales. En total, la entidad fusionada contaría con 148.028 trabajadores y 9.769 oficinas.

En España, el solapamiento es evidente. Según los cálculos de JP Morgan, el 54% de las oficinas de BBVA en un radio de 500 metros, “o 5-6 minutos andando”, tiene al menos una sucursal de Sabadell a la vista. Y si el radio se expande a un kilómetro, existe un 71% de solapamiento, con al menos una oficina de Sabadell y otra de BBVA cercanas en esos casos.

Un paso adelante

Sin duda, hasta llegar a las sinergias, la entidad fusionada tendrá que enfrentarse a los costes de reestructuración. Pero los analistas coinciden en que el grupo resultante sería perfectamente capaz de realizarlos sin dañar su balance. 

Especialmente después de la decisión de BBVA de vender su filial en EEUU por 9.700 millones de euros a PNC, que generará un impacto positivo en el capital del banco de 300 puntos básicos. El consejero delegado, Onur Genç, explicó el lunes a los analistas que la cifra equivale a unos 8.500 millones de euros, un excedente que serviría para financiar parte de la compra del Sabadell sin verse obligado, en principio, a realizar una ampliación de capital.

BBVA anunció el lunes la venta de su filial en EEUU por casi 10.000 millones de euros.

Esta opción no sería tan bien acogida por el mercado por su efecto dilutivo para el accionista, en un momento en el que los títulos de BBVA, y pese al reciente repunte, aún acumulan una caída cercana al 30% en bolsa.

Todo apunta, así, a que la operación podría cerrarse con un canje de acciones similar al acometido entre CaixaBank y Bankia y el que aún negocian Unicaja y Liberbank. Y, según confirman fuentes consultadas, eso centrará las negociaciones en las próximas semanas. 

Los ingresos que obtendrá BBVA con la venta de la filial en EEUU permitirán, además, que tras la absorción todavía tenga capacidad suficiente para llevar a cabo la prometida recompra de acciones para retribuir a sus accionistas, recuperando a su vez el pago del dividendo cuando el Banco Central Europeo (BCE) levante las restricciones al sector.

Eso sí, los analistas entienden que la entidad resultante tendría que establecer una nueva política de dividendos para sus accionistas que, previsiblemente, no bajaría del rango de pay out actual en BBVA, que destina entre el 35% y el 40% del beneficio al dividendo

Emergentes vs mercados maduros

El movimiento ha sido, sin duda, bien acogido por los mercados financieros, en un momento en el que se dudaba de la capacidad de Banco Sabadell para seguir su andadura en solitario y en el que, también, se advertía del riesgo de que las dos grandes entidades, Santander y BBVA, se quedasen atrás frente al gigante que crearán CaixaBank y Bankia.

En este sentido, y de concretarse la fusión, el ‘nuevo BBVA’ pasaría a ser el segundo mayor banco de España, con una cuota de mercado de cerca del 24% en préstamos y depósitos. Por tamaño, el nuevo grupo contaría con unos activos totales de unos 600.000 millones de euros en España y de unos 965.000 millones en total.

Para BBVA supondría ganar cuota en pymes y más peso en resultados del negocio en España, un objetivo que se fijó hace meses consciente de que esta actividad está contribuyendo en un porcentaje inferior al que le correspondería en función del capital invertido y de la actividad del banco en el país.

De paso, mejoraría su mix geográfico en resultados que, con la salida de EEUU, generaría inmediatamente un mayor peso de los mercados emergentes frente a los más maduros en los resultados totales del grupo.

Un equilibrio al que también contribuiría la mayor presencia en Reino Unido, donde BBVA está presente solo a través de su participación en Atom Bank. Ahora, podría acceder a la filial británica de Sabadell, TSB, y dar también un revulsivo a este negocio que tantos quebraderos de cabeza ha supuesto para el banco.