No son tiempos fáciles para el negocio bancario. Y mucho menos para las entidades que han visto cómo la internacionalización que tantas veces ha salvado sus cuentas es ahora un arma de doble filo por el carácter global de la pandemia. En este escenario, BBVA tiene claro que la aportación de España a sus resultados irá ganando terreno en los próximos meses… aunque fía este objetivo al éxito de la reactivación económica.

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Así lo asegura el presidente del banco, Carlos Torres, consciente de que la actividad en España está contribuyendo en un porcentaje inferior al que le correspondería en función del capital invertido y la actividad del banco en el país.

En concreto, España apenas supone un 8% sobre el resultado atribuido del Grupo, desde más del 30% de hace unos años. El resultado atribuido fue de 88 millones de euros de enero a junio en este negocio, muy por debajo de los 734 millones registrados en el mismo período del año anterior. "Todo dependerá de cómo logremos reactivar la economía y sentar las bases del futuro. En la medida que seamos exitosos, la contribución de España crecerá porque partimos de una situación relativa menor", insisten desde el banco. 

Carlos Torres, presidente de BBVA.

Según indicó Torres este lunes durante unas jornadas organizadas por la Asociación de Periodistas Económicos (APIE) y BBVA, la caída del peso de España hasta el 8% del resultado atribuido se debe sobre todo a los tipos negativos “que aprietan el margen de intereses”. Aun así, insiste en que “la aportación irá creciendo porque la rentabilidad de este mercado también tendrá que subir a medida que se estabiliza la economía”, asegura el directivo, que insiste en que esta tendencia al alza que observa no implica que otras áreas geográficas caigan.

Los analistas consideran que esta tendencia sería muy positiva para la evolución en bolsa del banco, muy castigado precisamente por su exposición a mercados como México y Turquía, donde los efectos de la pandemia se han dejado notar con especial virulencia estos meses.

En concreto, la cotización de BBVA ronda ahora los 2,58 euros por acción, frente a los 5 euros de finales del pasado año. Una caída de casi el 50% que ha dejado su capitalización tiritando en los 17.200 millones de euros; 16.000 millones menos que a principios de año.

Ni siquiera el mes de agosto ha dado algo de paz veraniega a la entidad, que no ve los 3 euros por acción desde el pasado 28 de julio.

El riesgo de México y Turquía

La gestión de la pandemia en los países emergentes ya supuso un duro golpe en las cuentas del Grupo en el primer semestre. Al cierre de ese periodo, México suponía un 52% del resultado atribuido (desde el 44,8% en diciembre) y un 30% a sus ingresos. El beneficio en la región cayó un 49% tras ganar 654 millones de euros.

De hecho, la entidad calcula ahora el valor en libros de su filial mexicana en 9.400 millones de euros, según adelantó 'El Confidencial'. Según las presentaciones a analistas de renta fija publicadas en su página web, la cifra está por encima de los 8.900 millones de euros a cierre del primer trimestre de 2020, pero muy por debajo de los 11.200 millones a cierre de 2019. 

Turquía, a través de su filial Garanti, pesa un 21% sobre el resultado global (desde el 8,4% de 2019) del Grupo y su valoración también ha caído de los 4.200 millones a los 3.900 millones este año.

El banco tiene claro que lo nacional debe actuar ahora de escudo frente a las mayores dificultades que viven los mercados emergentes, seriamente golpeados por la volatilidad en sus divisas con desplomes de más del 20% para el peso mexicano frente al euro este año y también a doble dígito en la lira turca. “En estos países, la gestión de la pandemia se complica sin medidas como las llevadas a cabo en los mercados desarrollados”, insiste Torres.

Nuria Álvarez, analista de Renta 4 Banco, considera que el principal riesgo sigue estando en México, donde esperan un margen de intereses (en moneda local) plano o ligeramente a la baja este año respecto a 2019.

En España, “los resultados se verán apoyados por unos gastos de explotación que caen por encima del 5% en el conjunto del año y menores dotaciones a provisiones en el segundo semestre”, añade.

Previsiones prudentes

Con la máxima prudencia que impone la incertidumbre por la pandemia, el equipo de análisis del banco prevé que el PIB español se contraerá un 11,5% este año, para pasar a un crecimiento del 7% en 2021. Unas previsiones que no tienen en cuenta las ayudas europeas dotadas con 140.000 millones de euros para el país. Para Torres, este capital debe destinarse a sectores capaces de generar un “efecto multiplicador” sobre la economía y el empleo y a otros ya consolidados como sanidad o turismo.

Las previsiones son peores para México, con una fuerte contracción esperada por la crisis y una recuperación lenta después, en un contexto de debilidad de la inversión. En concreto, la previsión de crecimiento del PIB es de una caída del 10% para 2020 y una recuperación parcial en 2021 con un crecimiento de 3,7%. “La recuperación será lenta y no exenta de riesgos”, insiste el banco en su último informe trimestral.

Según indican, “la crisis habrá afectado fuertemente al empleo y el ingreso de los hogares, lo que implicará una importante caída en el consumo privado. Se estima además una contracción de la inversión del 20,5% en 2020”. Para Turquía, BBVA Research espera que el PIB se mantenga estable en 2020 (crecimiento 0%), para posteriormente aumentar un 5% en 2021.

En este escenario, el banco también ha descartado 'atacar' esa reconquista del negocio español a través de un proceso de consolidación. “Es lógico que existan especulaciones en épocas de crisis, pero nuestra prioridad sigue siendo el crecimiento orgánico”, indica el directivo, recordando, como siempre, que se analizarán todas las oportunidades que surjan.