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El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha activado la maquinaria para presionar a Renfe y que apruebe antes de las elecciones del 29-N el mega contrato de 30 trenes de alta velocidad por valor de 1.777 millones de euros que se disputan Hitachi y Siemens.

Las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL-Invertia indican que el ministro no quiere dejar pasar la baza de utilizar en campaña electoral la mayor renovación de la flota de la historia de la alta velocidad en España.

En su entrevista con Marc Giró del miércoles en La Sexta envió un mensaje directo a la cúpula de Renfe. "Necesitamos trenes nuevos y acabar las obras y, mientras tanto, vamos a sufrir un poco", dijo en referencia a las sucesivas crisis ferroviarias que se han producido en los últimos meses.

Y en esta misma línea, lleva varias semanas afirmando en privado y difundiendo el mensaje de que el consejo de administración de Renfe aprobará la operación en su reunión de final de este mes, es decir el próximo martes 27.

El objetivo es presionar para tener la adjudicación lo antes posible y poder presentar a la opinión pública la renovación de treinta trenes para una flota envejecida y que debe jubilar 21 máquinas (de la serie 100 de Alstom) que cumplirán 40 años en 2032.

No obstante, este diario ha podido confirmar que en el orden del día que se ha distribuido de la reunión del próximo consejo de administración no hay ningún punto que indique que se va a discutir, y menos aprobar, la adjudicación.

Esto implica que -al cierre de este artículo- ningún consejero tiene la confirmación oficial de que este tema se vaya a tratar. Esto no significa que finalmente no se vaya a ejecutar porque el orden del día es una potestad del presidente, Álvaro Fernández Heredia. Y cambiarlo sobre la marcha, también.

Pero lo cierto es que a solo tres días hábiles de la realización del consejo de administración esta mega adjudicación no está incluida en la reunión.

El problema es que el tiempo se acaba. El consejo del 27 es el último antes de entrar en campaña electoral el 13 de noviembre. El siguiente debería ser en torno a la semana del 23 de noviembre, la misma del 29-N.

En Renfe creen que no sería elegante aprobar la operación en plena campaña y porque además hay dudas respecto de la legalidad de este tipo de anuncios.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) prohíbe estrictamente a las administraciones públicas realizar anuncios de grandes inversiones, balances de gestión o actos de inauguración en campaña.

Aunque en el caso de Renfe esta frontera está difusa porque se trata de una compañía de carácter privado aunque de titularidad pública. Esto abre entonces la realización de algún consejo de administración extraordinario.

Pero el problema de fondo son las dudas que tienen los propios técnicos de Renfe que piden tranquilidad, tiempo y pausa para decidir al mejor proveedor.

La licitación se lanzó en marzo con el objetivo de tener una resolución en septiembre, pero las cosas han ido más lento de lo esperado precisamente para analizar al detalle las propuestas y garantizar que se cumplan todas las exigencias.

Desde dentro de la compañía se advierte que acelerar los pasos (como pide Puente) puede suponer que a la larga puedan aparecer problemas a nivel técnico y que incluso se comprometa la seguridad.

Estamos por tanto ante una lucha de los técnicos contra los políticos. Puente presiona por todas las vías posibles, mientras desde el interior de Renfe se pide tiempo.

Las fuentes consultadas creen que se terminará imponiendo al final la voluntad del ministro, que además tiene el apoyo de Fernández Heredia. Aunque los plazos están muy justos.

Al adjudicatario (Hitachi o Siemens) se le exige tener los primeros cinco trenes en 40 meses y, a partir de ahí, los restantes 25 en los 38 meses siguientes. Eso supone entregar un tren nuevo cada mes y medio, una vez esté certificado y aprobado el modelo.

Si la licitación falla a finales de este año, los primeros trenes que sustituirán los serie 100 de Alstom llegarán a primeros de 2030 y la totalidad a mediados de 2032.

Hitachi a la cabeza

Todo ello en el límite del fin de la vida útil de los serie 100. Recordemos que una de estas unidades fue la que registró un incendio en uno de sus convoyes en la línea entre Madrid y Barcelona y en plena operación retorno del Puente del Pilar.

Respecto de la resolución del concurso, este diario ya ha informado de que los trenes con los que Hitachi se presenta al concurso (el modelo Frecciarossa que utiliza Iryo en España) tienen todas las papeletas para hacerse con el concurso.

Son los trenes con una de las tecnologías más avanzadas en alta velocidad del mundo y pueden cumplir con las condiciones establecidas, sobre todo de llegar a 350 kilómetros hora, una de las promesas recientes de Puente.

Aunque tienen el hándicap de que son más pesados y deben circular en unas vías con dudas en su mantenimiento. Además, sus talleres más cercanos están en Italia lo que les podría obligar a abrir dependencias propias en España.