Si alguien le hubiese dicho hace un año al presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, que la convocatoria de elecciones generales se produciría en uno de sus momentos de mayor tranquilidad al mando de la compañía, no lo hubiese creído. Nadie lo hubiese creído.
Desde que en mayo del año pasado sofocó la rebelión de Andrés Varela Entrecanales, Diego Prieto, Adolfo Utor y José Miguel Contreras, el empresario franco-armenio nunca había tenido mayor control sobre la compañía.
Y nos referimos al control accionarial, pero también político. Algo de lo que solo Jesús de Polanco pudo disfrutar en los tiempos del felipismo y que había sido una verdadera quimera para los últimos CEO de la historia de Prisa.
Las fuentes consultadas al interior del grupo indican que, pese a que en Prisa nunca se puede hablar de tranquilidad, en los últimos meses el también presidente de El País ha frenado varias intentonas por apartarle, lo que ha reforzado su posición.
Y al mismo tiempo ha tejido pactos de no agresión en las dos orillas del espectro político lo que -en teoría- le permitiría seguir al mando de la compañía al margen del resultado de las elecciones del 29-N.
Pero hay más. Oughourlian -que ha vivido los últimos dos años una guerra de desgaste- podría vivir un nuevo capítulo que reforzaría aún más su peso dentro del grupo y su posición frente al resto de accionistas.
Andrés Varela Entrecanales y el grupo de empresarios que componen Global Alconaba están preparando su retirada del grupo Prisa. Lo hacen de manera discreta, pero con el objetivo de abandonar el accionariado en cuanto sea posible.
El plan es vender la totalidad de su 7% que adquirieron en mayo de 2022 a Telefónica. Una operación política patrocinada por Moncloa que abrió la puerta a un grupo de empresarios afines liderados precisamente por Varela y por Contreras.
Pero lo quieren hacer de manera ordenada. La idea es vender este porcentaje y repartirlo entre Adolfo Utor y Diego Prieto, que tienen un 5% y un 3% de Prisa, respectivamente.
Si la operación se produce, las acciones de Alconaba seguirán en poder del grupo de rebeldes, pero con Varela fuera de la ecuación. Es decir, nominalmente se mantendría el núcleo, pero sin el productor.
Este movimiento estaría directamente relacionado con la salida de Utor y Prieto del accionariado de La Séptima, la nueva cadena de TDT en abierto que se estrenará en 5 de noviembre.
La cadena se adjudicó en mayo y para entonces su composición accionarial era de un 25% para cada uno de estos accionistas de Prisa: Varela, Prieto y una sociedad vinculada a Utor, además de un 25% restante para el empresario argentino José Luis Manzano.
No obstante, hace unas semanas se produjo una reorganización accionarial en la que Varela y Manzano tendrán un 45% cada uno y el 10% restante pasa a manos de Contreras, CEO e ideólogo de la cadena.
En este sentido, la salida de Varela de Prisa -cuyo porcentaje compró por 34 millones- es una forma de hacer caja y dedicar estos recursos a la nueva cadena de televisión.
Con el empresario fuera de Prisa, aparentemente se comienza a cerrar la guerra accionarial que amenazó a Oughourlian en febrero del año pasado.
Global Alconaba intentó unir fuerzas con el resto de los accionistas para desbancarlo, pero el franco-armenio movió ficha, realizó una ampliación de capital exprés y canjeó bonos para asegurarse al menos un 50% del capital fiel.
De esta manera, todo el resto de accionistas juntos, incluyendo a Carlos Slim, el Santander y los Polanco, no pudieron sumar el 51% para forzar su destitución.
Tras reforzarse, Oughourlian asumió el control editorial que hasta entonces estaba reservado a Contreras y a Moncloa. Y entró en guerra con el Gobierno.
Desde entonces, Varela y los rebeldes fueron desactivados, hasta el punto de que en mayo el presidente de Prisa forzó la salida de Varela Entrecanales del consejo, del que era miembro desde junio de 2022.
En esta línea, la venta de sus acciones es un paso natural -dicen en el sector- que garantiza cierta paz a Oughourlian, de cara a su futuro y a sus intenciones de enajenar activos. Pero por encima de todo, garantiza su supervivencia al 29-N, gane quien gane las elecciones.
Aunque Oughourlian no ha dejado nada al azar. Al margen de la eventual salida de Entrecanales (un hecho de cierta manera fortuito), el franco-armenio venía preparándose desde hacía semanas para un contexto electoral.
Después de asegurarse un nuevo núcleo accionarial con su histórico socio Jorge Mas y Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil (que compraron 40 millones en acciones) quiso ir un paso más allá.
Y se propuso llevar a su terreno a parte de los históricos accionistas de Prisa. Consciente de que siempre ha habido sobre la mesa varios intentos de apartarle -al margen de Varela Entrecanales- tendió puentes con Carlos Slim, dueño del 7% de Prisa.
Pocas semanas después de que Blas Herrero pusiera sobre la mesa y se rechazara su oferta para reestructurar la compañía se reunió con Slim en México para cerrar un pacto de no agresión y asegurar el apoyo del magnate latinoamericano.
Unos encuentros que rindieron sus frutos. Slim se comprometió a no intervenir en guerras accionariales y Oughourlian le agasajó con el Premio EL PAÍS América a la Excelencia por el Grupo Prisa entregado el pasado mes de septiembre. Casualidades, las justas.
Pero todavía quedaba amarrar el control político. Como este diario ha ido contando, en mayo Oughourlian se reunió con Pedro Sánchez para tender puentes.
Fue la primera reunión tras la guerra con Alconaba un año antes y sirvió para sentar las bases de un entendimiento de mínimos y cerrar un pacto de no agresión hasta las elecciones.
Este acuerdo explica en gran medida la reforzada beligerancia de El País y la Cadena Ser en los últimos meses, apoyando la agenda de Moncloa como no lo habían hecho en meses anteriores.
Pero Oughourlian no deja nada al azar. También se ha movido para tender puentes con Feijóo. En algunos medios se ha publicado que ha ofrecido al PP el control de Prisa, pero la realidad es que solo ha intentando garantizar la hostilidad al mínimo, si el gallego desembarca en La Moncloa.
Oughourlian siempre ha defendido que Prisa debe ser un medio de izquierdas (como una estrategia de negocio), aunque esto no quita que quiera tener las mejores relaciones posibles con Feijóo.
En esta lógica encaja perfectamente los movimientos accionariales del franco-armenio para mantener el control del grupo. Primero para asegurarse el apoyo de Slim y a la espera de que Varela salga del accionariado.
Situación financiera
Aunque -dicen en el sector- nunca hay que cantar victoria. Siempre puede surgir una conjura política, un movimiento empresarial, o un asalto que desbarate los planes de Oughourlian.
Movimientos que se pueden ver reforzados si consideramos que la situación económica de la compañía no está ni mucho menos solucionada, que la deuda está lejos de ser sostenible y que los intereses seguirán fagocitando sus ingresos y su beneficio en los próximos años.
Terreno abonado para la inestabilidad.
