El XXIX Congreso Nacional de Empresa Familiar se ha convertido -casi sin quererlo- en el epicentro político nacional y en un buen ejemplo de la realidad política española.
A primera hora, cerca de 700 empresarios venidos de toda España se desayunaron con la noticia de la convocatoria electoral y la cancelación de Pedro Sánchez al evento al que iba a asistir por primera vez en ocho años.
Pero a la vez se han quedado expectantes al discurso de Alberto Núñez Feijóo a las 13.00 horas, en la primera comparecencia pública del líder del Partido Popular tras convocarse las elecciones al próximo 29 de noviembre.
Y Feijóo no les ha decepcionado. Recibido entre aplausos se ha comprometido a no subir los impuestos y a lanzar un plan de competitividad para que "valga la pena volver a trabajar".
"Una metáfora de la legislatura", ha indicado un empresario asistente a la cumbre. Mientras Sánchez les da plantón, Feijóo acude a interesarse por la actualidad del sector. "Sánchez no está y Feijóo sí está", ha concluido.
"Así ha pasado toda la legislatura", apunta otro empresario en privado. Lo cierto es que no ha sentado nada bien entre los asistentes la ausencia de Sánchez, no por las causas que se ha producido, sino que por las formas, confirmando hasta último minuto que sí que acudiría.
Y no hablamos de cualquier grupo de empresarios. El Instituto de Empresa Familiar representa al 90% del tejido empresarial, generan seis millones de puestos de trabajo y más del 60% del PIB.
En su organización conviven 100 grandes corporaciones como el Banco Santander, Mercadona, Acciona, Puig, Inditex, Gestamp, Grupo Barceló, Mango o El Corte Inglés.
La verdad es que tras la caída de los dos decretos de vivienda el viernes pocos pensaban que realmente acudiría a una cumbre a la que el presidente del Gobierno no acudía desde 2018 tras ser abucheado por el auditorio.
Pero Moncloa confirmó hasta última hora de la tarde que el presidente sí iría. De hecho, miembros del equipo de sonido hicieron pruebas en el Teatro Príncipe Pío la tarde-noche del domingo y el equipo de seguridad de Presidencia estaba apostado en el lugar desde las cinco de la mañana.
Un verdadero juego de gato y el ratón que se descubrió a las 8.15 de la mañana, cuando un mensaje de Moncloa anunció a todos los periodistas que la asistencia al XXIX Congreso Nacional de Empresa Familiar se cancelaba para dar paso a una convocatoria que ya se había filtrado la noche del domingo.
En cualquier caso, la versión oficial del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) ha sido mucho más conciliadora y ha apostado por pedir estabilidad y moderación al próximo gobierno.
El presidente del IEF, Eloi Planes (que también es presidente de Fluidra) advirtió que siempre es mejor la moderación que la polarización. "Ahí nos encontrarán a los empresarios, con voluntad de diálogo y con una voluntad constructiva ayudando a construir los consensos que nos van a hacer avanzar".
Y al mismo tiempo ha cargado contra los partidos más reaccionarios y los que suelen demonizar a los empresarios. "Necesitamos que la empresa deje de verse como un problema y un obstáculo y empiece a verse como una parte esencial de la solución", advirtió.
Y no dejó de enviar su carta a los Reyes Magos. "Necesitamos un país que nos acompañe con una fiscalidad competitiva, con un marco jurídico estable, con confianza para invertir", ha concluido.
Opciones políticas
Pero a puerta cerrada las sensaciones eran distintas. En primer lugar, no sentó bien que en su discurso de la convocatoria, Sánchez señaló a las "élites empresariales" como parte de los problemas a los que se enfrenta España.
En privado muchos empresarios recordaron que estamos ante una muestra más del señalamiento al que se ha sometido al sector durante toda la legislatura y que -creen- se volverá a utilizar como caballo de batalla electoral.
Para nadie es un misterio que el mundo empresarial -y el de las grandes corporaciones- aplaude una convocatoria electoral ya que ven una ventana de oportunidad para la llegada de un nuevo Gobierno.
Pero aquí hay división de opiniones. Nadie quiere un gobierno "Frankenstein" como el actual, pero también advierten que un PP sin mayoría presionado por Vox no es la mejor de las alternativas.
"Presidente Feijóo"
Es por ello que piden que el próximo gobierno, sea del color político que sea, tenga la mayoría necesaria para no depender de la fragmentación política y pueda sacar adelante una agenda reformista.
Por otro lado, hay otros empresarios asistentes que son más optimistas y están convencidos de que han escuchado el primer discurso del "presidente" Feijóo.
Aunque más allá de opiniones personales, todos coinciden en señalar que es mejor una agenda promercado del PP que una más cercana al populismo como la de Sánchez.
Aunque nadie da por ganada las elecciones y recuerdan el año 2023 cuando el PP era favorito y finalmente Sánchez remontó hasta lograr los diputados suficientes para sobrevivir en La Moncloa.
