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"¡Os están engañando! Sólo quiere presionar a Junts", decía este viernes en los corrillos del Foro La Toja un empresario cuando comenzaban los rumores de que podría haber un adelanto electoral. Pero, a medida que pasaban las horas, la idea tomaba fuerza. Las caras cambiaban, y los periodistas nos convertíamos en fuente de información de empresarios y políticos reunidos en Galicia.

"¿Qué se sabe? ¿Convoca elecciones?", preguntaban cada vez que se cruzaban con uno. La respuesta, la de siempre: "Eso está en la cabeza de Sánchez", y así hasta que tras la votación en el Congreso reflejaba lo sabido: se rechazaban los decretos de vivienda.

Era entonces cuando empezaba a llegar claridad. "Se toma un período de reflexión, como ya hizo con Begoña", bromeaba uno.

Y así fue. Sánchez quiere escuchar a la calle este fin de semana antes de decidir si adelanta la convocatoria electoral. Unas elecciones que los empresarios ven "necesarias" para tratar de recuperar la estabilidad.

"Necesitamos un Gobierno estable, que recupere la confianza de los inversores, que dé tranquilidad a las empresas y que sea previsible", decía otro.

Algunos más afilados, señalaban que "conociendo al personaje, no descartes que sólo esté intentando asustar a sus socios, sobre todo a Junts, para rearmar su mayoría".

¿En qué sentido? En el de intentar calentar las calles en los próximos días para que vean la que se avecina y, de este modo, que opten por respaldar al Ejecutivo hasta 2027. Incluso, dicen, aunque eso suponga tener que presentar un nuevo decreto de vivienda en las próximas semanas.

Unos empresarios que aplaudían también la intervención de los expresidentes del Gobierno Felipe González y Mariano Rajoy.

Como ha contado EL ESPAÑOL, ambos reclamaron ir a elecciones por "razones democráticas".

Ambos consideran que un Ejecutivo que no ha logrado aprobar Presupuestos y que tiene dificultades para sacar adelante sus leyes en el Congreso no puede seguir gobernando.

Pacto de Estado

Sobre todo porque, como explicó González, lo que debe hacer cualquier gobernante es "respetar las instituciones" y abandonar la práctica de gobernar a base de decretos.

En plena votación de los decretos de vivienda en el Congreso, los dos expresidentes abogaron por un pacto de Estado en esta materia, al entender que se trata de un problema que va más allá de las ideologías y que implica al Gobierno central, a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos.

González vinculó la vivienda con la estabilidad de las clases medias y, por tanto, de la propia democracia, aunque también criticó a Pedro Sánchez por culpar a otros tras ocho años en el poder. Rajoy, por su parte, se mostró confiado en que PP y PSOE vuelvan a alcanzar grandes acuerdos.

Por último, ambos pidieron una respuesta conjunta de los principales partidos ante la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta.

Rajoy la calificó de invasión de un país soberano y alertó de que mostrar debilidad sienta un mal precedente, mientras que González reclamó un plan para defender la soberanía nacional y rechazó que España delegue en Marruecos el control de sus fronteras.