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Los 14.000 trabajadores de Airbus en España votan hoy y mañana si aceptan la propuesta de mejoras salariales y sociales para zanjar el conflicto y las huelgas que se suceden desde julio.

Una propuesta a la que se llegó tras la mediación al máximo nivel del ministro Jordi Hereu, lo que da fe de la importancia de la buena salud de Airbus para toda la industria aeroespacial española.

El sector, que factura por encima de los 16.000 millones de euros, contiene la respiración y cruza los dedos para que haya acuerdo y acaben definitivamente los paros y la tensión en la principal empresa tractora.

El aeroespacial español, el cuarto por peso en Europa, está formado por más de 700 centros de producción, principalmente en Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha, País Vasco y Castilla y León.

El ecosistema incluye a más de un millar de proveedores conectados a los grandes tractores. Alrededor de un 70% son pymes. Pero entre ellas hay también grandes empresas de ingeniería y mucha innovación.

Son más de 260.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos vinculados a esta industria. En términos macroeconómicos, contribuyen con el 1,4% al PIB nacional.

En ese entramado, Airbus representa casi el 60% de la facturación aeroespacial y el 40% si se limita el alcance a la industria de Defensa, según datos de la patronal de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio, Tedae.

Los programas de Airbus son motores de crecimiento y también impulsan la innovación española al incluir soluciones externas de alta tecnología.

Datos que explican que el conflicto laboral en las plantas españolas de Airbus en Getafe, Sevilla, Cádiz, Albacete e Illescas (Toledo) haya impactado duramente en casi todo el sector.

Las plantas han estado paradas durante todo el mes de julio, los días hábiles de agosto y la primera semana de septiembre, hasta que la gravedad de la situación obligó a mediar al ministro de Industria.

Andalucía Aerospace (150 empresas, más de 3.000 millones de facturación) señaló a finales de agosto un panorama de serio impacto general con situación límite para las empresas que dependen más directamente de Airbus.

Algunas de esas empresas estaban ya al borde de tener que parar su producción, y sufrían impacto en costes financieros y de gestión del stock.

Problemas extrapolables en los ecosistemas creados en torno a cada una de las factorías de la tractora.

Airbus ha reconocido en repetidas ocasiones un serio daño para sus intereses, en producción y reputación, y para los de proveedores y clientes.

En los últimos días, además, se han sucedido noticias agridulces en torno a Airbus. Por un lado ha logrado entregar un A400M -que se ensambla en Sevilla- y se prevén nuevos encargos de este modelo.

Pero por otra parte se han detectado problemas de calidad en el A321neo.

A la votación de hoy se llega con una huelga indefinida convocada por UGT, CGT y UTIL temporalmente suspendida a la espera del resultado. Pero vigente y que puede reactivarse si se rechaza la propuesta.

La propuesta

La propuesta de entendimiento comprende un periodo de cuatro años con el compromiso de subidas anuales conforme al IPC real, más un 7,95% en concepto de recuperación del poder adquisitivo repartido a lo largo de todo el periodo a razón de un 2% anual salvo en 2029, con un 1,95%.

Esta subida se aplicaría a los salarios desde el mes de enero de 2026.

Además, habrá un pago único de 2.000 euros brutos no consolidables para compensar la pérdida de poder adquisitivo al retrasarse las subidas de este año en el llamado 'efecto abril'.

También recoge mantener dos días de teletrabajo, vacaciones flexibles (dos semanas a elección del trabajador, otras dos según necesidades de la empresa), y otras medidas en cuanto a transporte, conciliación, servicios como la cantina, entre otros puntos.

Resultado incierto

El resultado de la votación es incierto. Hay dos factores determinantes para ello. El primero es una fuerte desafección de buena parte de la plantilla hacia la empresa, más allá de las condiciones laborales en conflicto.

Una sensación constatada por el máximo responsable de Airbus, Guillaume Faury, quien ha visitado las fábricas españolas en dos ocasiones (la última la semana pasada) y ha comprometido un plan de largo alcance para recuperar la confianza de los trabajadores.

El otro factor es la proximidad de unas elecciones sindicales previstas para 2027. Los sindicatos en Airbus defienden los intereses de los trabajadores cada uno desde su posición, pero nadie pierde de vista que hay elecciones a la vista.

En las dos ocasiones anteriores en las que se ha consultado a la plantilla sobre el conflicto (para aceptar o no una propuesta anterior y para parar o no la huelga) ha ganado el no.

Por poco, pero las posturas más proclives al conflicto y la presión extrema han logrado el respaldo de la mayoría de los trabajadores.

Por eso el resultado de la votación que va a celebrar hoy y mañana, con apoyo externo y técnico de PwC es incierto. Y por eso todo el sector aeroespacial español contiene el aliento.