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Las claves

El referéndum en el que la plantilla de Airbus va a decidir si acepta o no la propuesta de entendimiento entre sindicatos y dirección alcanzado el 4 de septiembre con la mediación del ministro de Industria, Jordi Hereu, se celebrará el próximo jueves 24 y el viernes 25.

La empresa ha contratado a la consultora externa PwC para garantizar la máxima transparencia e integridad del proceso. También vigilarán la limpieza auditores de todos los sindicatos que deseen participar

El resultado de la votación y el posible fin del conflicto afecta no sólo a las condiciones laborales de los 14.000 trabajadores de Airbus en España, sino a todo el sector aeronáutico español, en lo que ya es una cuestión de Estado.

A nadie escapa que hay una huelga suspendida, pero aún viva, que puede reactivarse si el resultado es que no se acepta la propuesta de entendimiento. Una huelga que ha impactado en julio y agosto duramente en Airbus y en todo el sector.

Airbus ha explicado que las fechas se han acordado tras conversaciones con los interlocutores sociales con el objetivo de que todos los empleados puedan votar.

La propuesta de entendimiento abarca un periodo de cuatro años con el compromiso de subidas anuales conforme al IPC real, más un 7,95% en concepto de recuperación del poder adquisitivo repartido a lo largo de todo el periodo a razón de un 2% anual salvo en 2029, con un 1,95%.

Esta subida se aplica a los salarios desde el mes de enero de 2026.

Además, habrá un pago único de 2.000 euros brutos no consolidables para compensar la pérdida de poder adquisitivo al retrasarse las subidas de este año en el llamado 'efecto abril'.

También recoge mantener dos días de teletrabajo, vacaciones flexibles (dos semanas a elección del trabajador, otras dos según necesidades de la empresa), y otras medidas en cuanto a transporte, conciliación, servicios como la cantina, entre otros puntos.

La propuesta de entendimiento define una solución equilibrada al conflicto que mejora las condiciones al tiempo que garantiza que Airbus en España mantiene una posición fuerte y competitiva”, dice la dirección.

“Una oportunidad colectiva que nos permite proteger la estabilidad de la empresa, el bienestar y la seguridad de todos los empleados, y el futuro de nuestra actividad industrial en España”, añade.

Resultado incierto

A día de hoy el resultado de la votación es incierto. Tras el preacuerdo, la plantilla de las plantas españolas votó en contra de parar la huelga, medida que solicitaba la empresa. Por sólo 67 votos para una plantilla de más de 14.000 trabajadores, pero salió que no.

Aunque finalmente, dado lo ajustado del resultado y la gravedad de la situación, el comité de huelga decidió suspender temporalmente los paros hasta que la plantilla decidiese sobre el preacuerdo.

Y antes, a finales de julio, la plantilla ya votó en contra de un preacuerdo anterior, menos ambicioso que el actual, en otro referéndum en el que el no ganó por un ajustadísimo resultado.

El hecho a día de hoy es que los sindicatos con más peso en los órganos institucionales de representación de los trabajadores (CCOO y SIPA) han perdido el control de las protestas y de la gestión del malestar en la plantilla.

Esa desafección por el deterioro en las condiciones laborales ha sido reconocida por la dirección de la empresa al máximo nivel, con la promesa de recuperar la confianza de los trabajadores.

De fondo, una situación grave para todo el sector en España. Antes de suspender la huelga ya había empresas en Andalucía al borde de parar su actividad, pues no podían entregar pedidos.

Además, afrontaban gastos extra en gestión del stock y del personal, gastos financieros, y una situación de tremenda incertidumbre. Airbus es la principal tractora de toda la industria aeronáutica española.

Menos entregas

El impacto de los paros durante julio, algunos días de agosto y el arranque de septiembre es evidente. Airbus entregó un total de 57 aviones comerciales en agosto, lo que supuso cuatro menos que el mismo mes de 2025 y diez envíos por debajo de las cifras de julio, coincidiendo con el conflicto laboral en España.

No obstante, la cifra acumulada de 2026 marca un total de 475 aviones comerciales entregados, es decir, 41 más que el periodo entre enero y agosto de 2025.

Los planes de la empresa pasaban por un incremento intenso de los ritmos de producción para cumplir con sus compromisos. El objetivo que se había marcado este año es de 870 aviones comerciales.

También es importante el impacto en sus programas de Defensa.

En cuanto a los pedidos, Airbus recibió 1.157 pedidos hasta agosto y 67 en el octavo mes del año, doblando los números del acumulado del ejercicio anterior.