“Nos vemos el lunes en las asambleas”. Es el mensaje que el responsable de UGT en Airbus, Edmundo Otero, ha lanzado a la plantilla del gigante aeronáutico antes de que la plantilla decida hoy si respalda el preacuerdo alcanzado por algunos sindicatos con la dirección a través de la mediación del ministro Hereu, y si levanta la huelga. O si la mantiene.
La decisión, de enorme trascendencia para la empresa pero que afecta a todo el sector en España, se va a tomar en un ambiente muy cargado. Y con incertidumbre.
El viernes, tanto el ministro de Industria, Jordi Hereu, como la dirección anunciaban un principio de acuerdo con los representantes sindicales de ATP, CCOO, SIPA y UGT para desbloquear el conflicto laboral en la compañía.
De ese acuerdo quedan fuera CGT y UTIL, dos de los sindicatos que firman la papeleta de huelga que tiene paradas las fábricas de Airbus en España desde el 25 de agosto. Ni siquiera pudieron entrar a la reunión al máximo nivel con la dirección y el ministro.
Y el otro sindicato convocante, UGT, se desmarcó del triunfalismo del anuncio del ministro y la empresa, asegurando en un comunicado que “no ha firmado ni acuerdo ni preacuerdo”, y acusando de “intento de manipulación” a la dirección.
“Sólo hemos recepcionado el documento, conscientes de las prerrogativas que la legislación otorga al Ejecutivo en conflictos de estas características”, asegura el sindicato.
UGT ha expresado su “oposición a que no estuviera presente en la reunión el comité de huelga al completo; la ausencia de los otros dos sindicatos convocantes no es de recibo”.
Así que traslada a las asambleas de hoy las decisiones sobre los siguientes pasos que se van a dar.
Lo primero, aseguran fuentes sindicales, es informar a la plantilla de ese principio de acuerdo que al menos sí apoyan CCOO, SIPA y ATP, y que UGT ha recepcionado únicamente.
Sobre el contenido de ese documento los 14.000 trabajadores de Airbus en España se van a pronunciar en un referéndum vinculante no hoy, sino “a lo largo del mes de septiembre”.
La huelga, lo urgente
Pero hay otra decisión más urgente que tomar: seguir o no con la huelga indefinida convocada por UGT, CGT y UTIL.
La plantilla ya se pronunció al respecto días antes de la mediación del viernes del ministro Hereu. Y dijo que se siguiese negociando, pero sin suspender los paros.
En el comité de huelga, UGT apoyaba entonces levantar las protestas, y CGT quería mantenerlas. Votaron en las asambleas algo más de 1.000 personas, y el 80% dijo que adelante con el paro.
Y antes, a finales de julio (hubo huelga todo ese mes), se consultó a la plantilla en referéndum vinculante sobre otro principio de acuerdo alcanzado por CCOO y SIPA con la dirección. Y los trabajadores dijeron que no, aunque por un escasísimo margen.
Por eso las fuentes consultadas vinculadas al conflicto no se atreven a avanzar qué sucederá hoy en las asambleas.
Un sector en vilo
De lo que ocurra en esas asambleas en Getafe, Sevilla, Cádiz, Albacete e Illescas (Toledo) está pendiente la empresa, el Gobierno de España y los ejecutivos regionales afectados, y todo el sector aeronáutico español. Y también en Europa.
Airbus ya calificó la situación de “crítica” por la huelga días atrás. Admitió un impacto tanto interno como a proveedores y clientes y también un daño reputacional.
Desde finales de julio pende sobre el conflicto el traslado de carga de trabajo de las plantas españolas hacia otras instalaciones europeas, el reparto de futuros paquetes y la suspensión de las contrataciones.
Sólo en Andalucía, con un sector aeroespacial que va como un cohete con 150 empresas que facturan más de 3.200 millones de euros, se estima ya un daño importante en costes de stock acumulado, costes financieros y contrataciones suspendidas.
Además, tanto representantes del sector como la Junta confirman que hay algunos casos, los de compañías muy dependientes de Airbus, que ya están al límite y tendrán que parar en unos días si sigue la huelga.
El preacuerdo
El preacuerdo abarca un periodo de cuatro años con el compromiso de subidas anuales conforme al IPC real, más un 7,95% en concepto de recuperación del poder adquisitivo repartido a lo largo de todo el periodo a razón de un 2% anual salvo en 2029, con un 1,95%.
Esta subida se aplica a los salarios desde el mes de enero de 2026.
Además, habrá un pago único de 2.000 euros brutos no consolidables para compensar la pérdida de poder adquisitivo al retrasarse las subidas de este año en el llamado 'efecto abril'.
También recoge mantener dos días de teletrabajo, vacaciones flexibles (dos semanas a elección del trabajador, otras dos según necesidades de la empresa), y otras medidas en cuanto a transporte, conciliación, servicios como la cantina, entre otros puntos.
