El Gobierno ha planteado un candidato para la CNMC de marcado carácter académico y que cuenta con alto prestigio en Cataluña, con el objetivo de mantener los puentes que aún le quedan con el nacionalismo catalán para acabar la legislatura.
Fuentes conocedoras de la decisión aseguran que Juan José Ganuza, catedrático de la Pompeu Fabra desde hace tres décadas y una autoridad en materia de competencia, está más vinculado al Partido Socialista, pero cuenta con el respeto total del llamado 'seny' catalán.
Esa ventaja institucional contiene también un hándicap que debe superar: la necesidad de aplicar una gestión ágil e intensa en un organismo donde los intereses políticos y las fuerzas empresariales libran batallas sin cuartel.
La opción de Juan José Ganuza cumple con las dos recomendaciones básicas que dejó dichas su antecesora, Cani Fernández: un amplio conocimiento técnico de la regulación sobre competencia y mucho sentido común.
Pero hay otro requerimiento fundamental que quienes conocen el desarrollo diario de la institución ponen también por delante: una gran capacidad para superar conflictos empresariales complejos en los que se mezcla la normativa, la política y las ambiciones empresariales, todas a la vez.
A pesar de que se le sitúa dentro de la órbita socialista, su elección para la CNMC se ha interpretado como un guiño que ha sido valorado tanto por Junts como por ERC a la hora de dar el visto bueno a su futuro nombramiento.
Hay que tener en cuenta que uno de los desafíos futuros que tiene delante la institución es su posible división, para crear una nueva Comisión Nacional de la Energía (CNE).
El proyecto se ha descartado ya en las filas del Gobierno de coalición y la composición política "repetida" que se ha preparado para el consejo, con Ganuza al frente, son un freno a una hipotética vuelta a ese plan tras un posible cambio de Ejecutivo.
Desde el ámbito empresarial advierten, no obstante, que no va a ser sólo la energía o la banca. Son todos los sectores estratégicos de la economía y las combinaciones más inesperadas que puedan darse según los intereses políticos y empresariales que se toquen lo que tendrá que afrontar el nuevo responsable de la institución.
Ese proceso va a requerir una amplia capacidad de gestión y reacción rápida que a veces deja atrás lo académico para entrar de lleno en la política, que se refleja en la composición de su propio consejo.
Quienes conocen a Juan José Ganuza destacan sobre todo su talante conciliador y su capacidad para entender y explicar las situaciones más complicadas en el ámbito de la libre competencia.
Se lo enseña cada día a sus alumnos y ha participado en grupos de investigación que han servido para fundamentar normativa básica en sectores regulados y estructuras legales capaces de atajar casos complejos de concentración y abuso de mercado.
Eso es sin duda un valor añadido muy alto para la que puede ser su nueva función de presidir la Sala de Competencia de la CNMC, donde entrará además uno de los nuevos consejeros, siempre que pasen el filtro de la Comisión de Economía del Congreso.
En la otra parte, la Sala de Supervisión Regulatoria, es donde encajarán los otros dos nuevos consejeros, cada uno con su adscripción política y con un reto claro por delante: la instrucción y gestión de los expedientes del apagón.
Con esa nueva estructura prácticamente se repite el reparto de poder político que tenía la CNMC en las dos salas que componen su estructura.
Si todo se aprueba como está previsto, pasarán otros seis años sin que haya nadie del PP en la institución, algo que desde Génova se entiende como un déficit de credibilidad de las decisiones que se tomen, contra el que tendrá que lidiar el nuevo presidente.
El reto de la energía
Más allá de las tensiones políticas, la relación de la CNMC con las grandes empresas de los sectores que más se vigilan, como el bancario o el energético, va a ser uno de los grandes retos con los que Juan José Ganuza se va a encontrar.
Uno de los hándicaps con los que se ha alertado tras conocer a los nuevos componentes del consejo de la CNMC es su escaso conocimiento de uno de los sectores que más van a ocupar el tiempo de la institución a medio plazo, el energético.
Las grandes eléctricas han reclamado siempre más diálogo y menos regulación en un ámbito en el que están cambiando las reglas del mercado a cada momento.
“El regulador es el que marca los tiempos y necesitamos agilidad y visión de futuro”, advertía Mario Ruiz Tagle, CEO de Iberdrola España en un curso de la APIE en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
El área de energía de la CNMC ha tenido un papel protagonista en los últimos meses con los más de sesenta expedientes sancionadores sobre el apagón que ha lanzado con las principales compañías y contra el operador de la red, Redeia.
Pero no sólo va a ser el ámbito energético. El expediente abierto contra los seis grandes bancos o los nuevos límites a los contenidos audiovisuales van a ser también campos importantes de fricción entre la cúpula de la CNMC y muchas de las empresas del Ibex.
