Las grandes empresas españolas y los altos directivos del Ibex 35 ven cada vez más cerca el fin del ciclo político. Y los casos de corrupción que se han agolpado en las últimas dos semanas no han hecho más que confirmar esta sensación.
En este sentido, dicen las fuentes empresariales consultadas, la clave está en preparar el terreno y engrasar las relaciones con el próximo Gobierno, que -dicen todas las encuestas- debería recaer en el Partido Popular (PP) y en su líder Alberto Núñez Feijóo.
Por ello no es casualidad que la reunión de Feijóo con empresarios catalanes en el Cercle d'Economia de esta semana generara mucho más expectación que la intervención del día siguiente del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Un buen examen para medir el estado de las relaciones de los empresarios con el líder del PP, en especial en un entorno que a primera vista resulta hostil. En Cataluña y con algunas empresas que siempre han sido más cercanas al nacionalismo o al Partido Socialista (PSC).
No es casualidad que el PSOE tenga todavía en Cataluña su mayor caladero de votos y que el PP sea solo la cuarta fuerza política. Un equilibrio de fuerzas que en menor medida se ha trasladado al sentir corporativo.
Es por ello que superar 'el examen catalán' era clave para que Feijóo tuviese de su lado a buena parte del empresariado no solo de esta autonomía, sino de toda España.
Y Feijóo no defraudó, dicen algunos de los asistentes al evento del Cercle, en especial en la reunión a puerta cerrada con grandes empresas. Es verdad que su intervención en el auditorio no fue la más acertada y que quedó opacada por una eventual negociación para una moción de censura con Junts.
Muchos criticaron que Feijóo mostrara cierta resignación con la decisión de Sánchez de agotar la legislatura al negarse a dar concesiones y contraer hipotecas. "Devolveré la decencia a mi país con o sin ayuda", dijo.
Desde el PP se defienden indicando que el contexto político demandaba un discurso de estas características y advierten al mundo empresarial que lo importante ahora es confiar en la movilización y en el agotamiento natural del Gobierno del PSOE.
No obstante, estas dudas respecto de su discurso no se produjeron en el desayuno a puerta cerrada, cuando solo una veintena de grandes empresas pudieron charlar con Feijóo.
En este encuentro a puerta cerrada, sin cámaras y sin prensa, todo fue diferente, dicen las fuentes consultadas por este diario. Incluso alguno se atrevió a calificar su intervención de "muy convincente".
Quienes conocen a Feijóo advierten que siempre gana mucho en las distancias cortas y en auditorios reducidos, lo que podría explicar la diferencia en las sensaciones de los dos encuentros.
En el primero, se notó muy buena sintonía ante buena parte de la plana mayor del Ibex 35 con la asistencia -entre otros- del presidente del Banco Sabadell, Josep Oliú; el presidente de Telefónica, Marc Murtra; el de Repsol, Antonio Brufau; y de CaixaBank, Tomàs Muniesa.
Encuentro en Cataluña
Pero en el segundo se le vio más tenso y quizás no cumplió las elevadas expectativas que había en algunas de las empresas asistentes.
Con todo, las fuentes consultadas hablan de que el balance fue en general muy positivo, sobre todo su conversación con los grandes directivos entre los que también se encontró al presidente de Planeta, José Creuheras, y al de Veolia, Daniel Tugues.
Fue además un buen momento para intercambiar opiniones sobre el sentir del líder del PP en medio de la avalancha de casos de corrupción que cercan al PSOE.
Un buen ejemplo de que son cada vez más las grandes empresas las que se acercan al líder popular. De hecho, en las últimas semanas se han intensificado los contactos de directivos de las grandes corporaciones con el entorno de Feijóo.
Relaciones "fluidas"
Acercamientos que incluso se han producido con algunas empresas o directivos 'díscolos', que anteriormente han sido cercanos al PSOE y que no ven clara la continuidad de Sánchez. ¿El objetivo? Abonar el terreno para la siguiente legislatura.
"Las relaciones son fluidas, constantes y dentro de la normalidad. No de ahora, de siempre", dicen desde el PP, poniendo paños fríos ante una renovada demanda empresarial por la figura de Alberto Núñez Feijóo. Pero no les falta razón. La buena sintonía con el mundo empresarial se mantiene desde sus tiempos de presidente de la Xunta de Galicia.
No hay dudas de que en el sector privado coinciden en apoyar al líder popular. Pero ahora quieren pulsar el sentir del gallego en un contexto político cada vez más enrarecido.
Las grandes empresas quieren asegurarse de que Feijóo sea una buena alternativa -con un proyecto sólido- y no la única opción a la que tengan que abrazarse solo por ser el descarte de un Sánchez en retirada.
Relato económico
En especial porque muchos asumen que la 'travesía en el desierto' durará al menos un año más, antes de que se convoquen nuevas elecciones generales. Algo que puede empeorar la situación económica y empresarial.
"Lo que queda será insoportable", dice un directivo consultado por este diario. Es por ello por lo que necesitan respuestas y un proyecto sólido que les lleve a confiar en que no solo se mantendrá el dinamismo económico sino que se hará con unas bases sólidas.
Es así como los grandes empresarios piden a Feijóo un relato. "Echamos de menos que nos cuente un relato de a dónde quiere ir", dicen a este periódico.
Se refieren a los grandes objetivos en política económica que tendrá su gobierno. Y aquí las dudas no son infundadas. Desde su época como presidente de la Xunta de Galicia apostó por políticas cercanas a la socialdemocracia en cuanto a un sólido estado de bienestar, servicios públicos y la intervención del Estado en la economía.
Junts y PNV
Todavía está en la retina de muchos empresarios sus dudas respecto del modelo económico en la anterior campaña electoral del verano de 2023. Donde Feijóo llegó a dudar ante la pregunta sobre si desinvertiría en las empresas privadas en las que Sánchez había comprado una participación de control como Telefónica o Indra.
Pero no solo eso. En su programa de Gobierno en la investidura fallida de 2023, apostó por el mismo plan de subidas del salario mínimo que ha mantenido la ministra de Trabajo de Sumar, Yolanda Díaz. Una política totalmente en contra del criterio de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). También estuvo de acuerdo en la jornada laboral de cuatro días que finalmente no salió adelante.
Es así como desde el Ibex le piden que se pronuncie no solo de temas político-empresariales como pueden ser eventuales concesiones económicas a los partidos nacionalistas como el propio Junts o el PNV.
Quieren que también se posicione en temas claves como el tamaño del Estado, una mayor disciplina fiscal, la liberalización de los mercados o bajadas de impuestos, no solo a las personas -que también- sino que a las empresas. Un "enfoque filosófico sobre la economía", dicen a este diario.
El 'efecto Abascal'
Pero no son las únicas dudas. En la gran empresa hay inquietud respecto del papel que Vox podría tener en un eventual Gobierno de Feijóo. La política económica del partido de Santiago Abascal es difusa, pero apunta a un excesivo centralismo y proteccionismo estatal. Algo que no gusta.
Es así como a muchos les gustaría saber qué política económica se impondría en un eventual Gobierno de coalición PP-Vox a nivel nacional. Y aquí las respuestas que se pueden dar son pocas.
¿El futuro? "Todavía falta", insiste un directivo de una gran cotizada respecto del camino que queda por recorrer hasta las siguientes elecciones.
La mayoría pide elecciones ya para frenar la escalada de descrédito de las instituciones del Estado y evitar que contagie la economía, pero también son conscientes de que es muy difícil que se produzcan.
Elecciones en... 2027
El sentir generalizado es entonces que, probablemente, no quede más remedio que esperar hasta bien entrado el 2027. Y no antes de primavera. Aunque muchos se niegan a asumir que estamos ante un año perdido.
Y es aquí donde algunos preferirían que el líder del PP moviese ficha para explorar alguna posibilidad de moción de censura, algo que el propio Feijóo se encargó de enfriar esta semana. Pero un buen puñado de empresarios no pierden la esperanza.
