El 5 de junio, la sociedad tiene una nueva ocasión para atender a la necesidad de cuidar nuestro planeta y sus recursos, que son básicamente lo que nos permite disfrutar de la vida que conocemos. Esta nueva edición del Día Mundial del Medio Ambiente no puede llegar en un momento más oportuno, dado que el cambio climático sigue manifestándose como uno de los asuntos más urgentes a los que nos enfrentamos.
La concienciación y los gestos, pequeños o grandes según nuestra capacidad, son algunas de las herramientas que tenemos para aliviar un problema que amenaza extensas regiones de la Tierra. Con esto en mente, Naciones Unidas insta a la acción bajo el lema "Por el clima ya" , una invitación a escuchar "las señales que la Tierra nos envía" a través de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes e intensos, y a actuar con determinación y de manera coordinada hacia una transformación positiva del mundo.
La mitigación para limitar el calentamiento global y la adaptación para proteger a las personas y los territorios ya no son opciones: son imperativos indispensables. Y, como recuerda este Día Mundial del Medio Ambiente, la acción climática real va mucho más allá de la necesaria reducción de emisiones de carbono; exige transformar por completo los sistemas que sostienen nuestras economías y reconstruir desde la raíz nuestra relación con el clima. En este camino, Veolia, como referente global en la transformación ecológica, asume el desafío actuando en los sectores del agua, la energía y los residuos con un propósito claro: descarbonizar, descontaminar y regenerar los recursos naturales.
¿Qué es la seguridad ambiental?
Para comprender el impacto de las soluciones actuales, es necesario introducir un concepto clave: la seguridad ambiental. Para Veolia, este término se traduce en ofrecer la garantía de que los recursos esenciales que sustentan nuestra vida cotidiana estarán disponibles para la ciudadanía, sean cuales sean las circunstancias.
Esto remite inevitablemente al agua, por ejemplo. Se trata de un elemento indispensable no solo para nuestro consumo e higiene, sino para la producción agrícola y para garantizar el acceso a los alimentos; los hospitales necesitan un suministro energético continuo y sin interrupciones para salvar vidas; y una gestión óptima de los residuos es vital para proteger la salud pública y el entorno. Cuando sobrevienen las crisis, estas necesidades no desaparecen, sino que se vuelven críticamente urgentes. Garantizar la seguridad ambiental significa, por tanto, prestar estos servicios esenciales de manera continua y fiable para impulsar los estándares de prosperidad de los territorios y comunidades.
En España, el rol de Veolia en este marco de acción es protagonista, como indican las cifras. Solo durante 2025, la plantilla de la compañía, formada por más de 18.000 personas, ha sido capaz de facilitar el suministro de más de 1.139 hm³ de agua a 13,5 millones de personas en más de 1.000 municipios. Asimismo, la compañía trató más de 1,2 millones de toneladas de residuos y evitó la emisión de 363.440 toneladas de CO₂ equivalente gracias a la valorización y la producción de energía renovable.
Centro de tratamiento de residuos Las Lomas, de Veolia.
Mitigación: soluciones para descarbonizar el presente
Otro aspecto clave a la hora de abordar el cuidado del medio ambiente es la mitigación. Es decir, hallar la manera más óptima para reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la huella ambiental en los municipios, la industria y la agricultura. La capacidad operativa, el conocimiento y la tecnología avanzada de Veolia permiten trazar líneas maestras que inciden en estas metas y que pasan, principalmente, a través de proyectos de eficiencia energética, valorización de residuos y producción de energías renovables locales.
- Redes urbanas y energía local: un ejemplo pionero es Ecoenergies Barcelona, un proyecto desarrollado en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona (a través de BSM). Esta infraestructura de vanguardia aprovecha la energía residual para generar y distribuir frío y calor de manera local, asequible y baja en carbono para usos tanto residenciales como industriales.
- El valor de la biomasa: Veolia destaca como el único gestor energético en España capaz de integrar toda la cadena de suministro de la biomasa, desde el cuidado del bosque hasta el consumidor final. Al transformar residuos forestales, agrícolas y de podas urbanas en energía térmica y eléctrica, contribuye a la conservación de los montes. Toda esta actividad cuenta con la certificación SURE, garantizando la sostenibilidad y trazabilidad de las más de 357.000 toneladas gestionadas anualmente. En 2025, esta solución abasteció a más de 1.440 clientes particulares e industriales, impulsando la autosuficiencia energética con recursos locales.
- Geotermia y calor interno: utilizando el calor constante del subsuelo, la geotermia provee calefacción y refrigeración de forma independiente a las condiciones meteorológicas. En 2025, los proyectos geotérmicos de Veolia en España evitaron la emisión de más de 800 toneladas de CO₂ al año, una mitigación equivalente al trabajo de absorción de 42.000 árboles.
- Economía circular y reciclaje de plásticos: la mitigación también pasa por la circularidad de los materiales. A través de plantas especializadas como la de Badajoz (reciclaje de PET de contacto alimentario) y la de Sevilla (plásticos industriales, agrícolas y posconsumo), se trataron 130.000 toneladas de plástico en 2025. Cuando el reciclaje mecánico no es posible, tecnologías maduras transforman los residuos no reciclables en electricidad y calor en centros de referencia como el Centro Integral de Valorización de Residuos del Maresme y el Centro de Tratamiento Las Lomas en Madrid, minimizando los vertidos.
Adaptación: resiliencia hídrica ante la escasez
Ecofactoría BioSur, de Veolia, en Granada.
El cambio climático se manifiesta con especial dureza en la escasez de agua, lo que obliga a desplegar soluciones que aseguren la disponibilidad de recursos hídricos mediante fuentes convencionales y alternativas. La estrategia de adaptación de Veolia se sostiene sobre la regeneración, la desalinización y la resiliencia de las infraestructuras ante el clima extremo.
Una de las propuestas más significativas en este contexto es la que constituyen las ecofactorías. Se trata de verdaderos centros de producción de recursos bioeconómicos en los que el agua adquiere una segunda vida: se regenera para nuevos usos urbanos, agrícolas o industriales (como el riego de zonas verdes o la limpieza de calles), se valorizan los lodos residuales y se genera energía limpia. Entre las instalaciones de Veolia que ejemplifican esta labor en la que la compañía es pionera en nuestro país, destacan la ecofactoría BioSur de Granada y la ecofactoría del Baix Llobregat.
La primera es un referente de autosuficiencia, produciendo cerca de cuatro millones de kilovatios hora, un volumen que supera su propio consumo energético. Y la segunda, capaz de generar dos metros cúbicos de agua regenerada por segundo, destina estratégicamente su producción a la recarga de acuíferos, riego agrícola y abastecimiento industrial.
Ecofactoría Baix Llobregat de Veolia en Barcelona
Otro ámbito que adquiere especial relevancia en escenarios de escasez hídrica es el de la desalinización. Este tipo de tecnología, donde la innovación de Veolia ha dado significativos pasos adelante en cuanto a eficiencia de los procesos (los ha mejorado en un 85%), ha consolidado el agua del mar y el agua salobre como una solución esencial para garantizar y diversificar las fuentes de suministro. Además, también ha conseguido rebajar sus costes operativos en hasta un 90%.
Más que una consigna, un toque de atención
El lema "Por el clima ya" no es solo una consigna para el 5 de junio, sino una hoja de ruta para el futuro inmediato. La experiencia demuestra que la transformación ecológica es posible cuando se combinan la capacidad operativa, la innovación tecnológica y el propósito social. A través de la mitigación de emisiones y la adaptación de nuestros entornos, garantizar la seguridad ambiental es el camino más firme para proteger nuestra sociedad y cuidar el futuro pase lo que pase.
