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Las claves

La salida del consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, deja en el aire la continuidad del plan Leading the Future, que acaba a finales de este año.Y con ello, el ambicioso proyecto de expansión industrial que había planteado el anterior equipo directivo.

La permanencia de De los Mozos se planteaba como fundamental por parte de algunos consejeros para poder dar continuidad al plan, que se inició en la etapa de Marc Murtra y que preveía el crecimiento de la empresa a través de compras en el sector de la defensa y con la apertura de hasta cuatro o cinco nuevas plantas industriales.

Pero su salida rápida, antes incluso de que le cumpla el contrato el próximo 30 de junio, apunta a que la idea de Simón es dar un giro radical a la estrategia de la empresa. La apuesta clara seguirá siendo crecer en el negocio de la defensa, pero todo pasará por desarrollar al máximo los nichos tecnológicos en los que Indra puede ser diferencial en Europa.

Deberá ser el nuevo equipo directivo que se defina en apenas un mes y se confirme en la junta de accionistas de finales de junio quien establezca esa nueva hoja de ruta, que se espera que esté lista a finales del verano.

Fuentes empresariales del sector de la defensa advierten que, en ese proyecto, va a ser fundamental el nuevo papel que se le quiera dar a la filial Indra Land Vehicles. Se anunció hace más de un año con la idea de que la tecnológica controlada por el Estado pudiera convertirse en un fabricante integral de vehículos militares de artillería pesada.

Desde la empresa se había trasladado hasta el momento la idea de que la renovación total de El Tallerón, en Gijón, para cumplir ese cometido, podría estar lista a finales de este año. Pero otras fuentes locales conocedoras de los trabajos advierten que ese plazo se puede alargar aún más.

El proyecto vigente hasta ahora planea que sea en esas instalaciones donde se ensamble el blindado 8x8 Dragón, que hasta ahora se hace en la planta asturiana de Santa Bárbara (Trubia), una de las pocas instalaciones en Europa con tecnología capaz de montar ese tipo de vehículos.

La idea de Escribano y De los Mozos, a pesar de que no siempre estaban de acuerdo, era ampliar incluso su huella industrial en la zona con otra planta, para atender al resto de contratos que Indra tienen adjudicados desde Defensa, en UTE con EM&E.

Esa nueva instalación, para la que no se tiene aún ubicación, se prevé que esté lista a finales de 2027. Sería necesaria para desarrollar el nuevo blindado de cadenas que se ha pactado con los coreanos de Hanwha (el K9 Thunder), por más de 4.500 millones de euros.

Los contratos adjudicados por el Gobierno a Indra en materia de Defensa le han generado una cartera de pedidos de 20.000 millones de euros, con una parte compartida en UTE con Escribano.

Desde el sector advierten que ese nexo puede mantener viva la idea de una integración entre ambas. Pero eso será algo que tendrá que analizar el nuevo comité de dirección de la compañía y el consejo que se conforme en torno a Ángel Simón.

Fuentes cercanas a la empresa aseguran que, en este momento, una compra de Escribano u otro tipo de operación entre ambas firmas no está sobre la mesa. Eso no quiere decir que se haya descartado del todo. Las directrices del nuevo plan industrial marcarán la pauta.

Hay que tener en cuenta que desde el Ministerio de Defensa están preparando nuevos programas especiales de modernización, que conllevarán una nueva carga de trabajo a las empresas del sector. El Gobierno español se ha comprometido a mantener y aumentar de forma progresiva el 2% del PIB de gasto en defensa.

Nueva etapa

A pesar de la crisis corporativa que ha sufrido, Indra va a ser de nuevo la empresa tractora de gran parte de todos esos nuevos proyectos. Tanto desde el Gobierno como en el entorno empresarial, todo apunta a que esta nueva etapa abrirá un abanico más amplio de colaboración con otras firmas de defensa, para acotar tiempos y garantizar con más exactitud la viabilidad de los proyectos.

En ese contexto, hay quien desde la propia empresa habla ya de una mayor colaboración con Santa Bárbara, la filial española de General Dynamics, con capacidades tecnológicas e industriales en España capaces de abordar el rápido desarrollo que se plantea en el sector en la próxima década a nivel europeo.

Un acercamiento a Santa Bárbara eliminaría además la amenaza de judicializar algunos de los contratos más fuertes adjudicados hasta ahora, que han sido recurridos ante los tribunales por la compañía de capital norteamericano y tecnología española.

Otras empresas del sector, de marcado carácter tecnológico, también cuentan con que esta nueva etapa que se abre con la compañía más fuerte del sector sirva para ampliar los pactos y la colaboración en proyectos concretos capaces de competir en Europa.

La UE va a mover un mercado de 650.000 millones de euros en los próximos años y las adjudicaciones a largo plazo van a estar en manos de los grandes gigantes del sector alemanes, francesos y británicos.

El nuevo plan industrial de Indra deberá mover la balanza hacia un lado u otro: buscar un camino más estratégico basado en el desarrollo tecnológico de los nuevos sistemas de defensa, o seguir con una expansión industrial para instalar capacidades en España que, tal vez, lleguen a tiempo de competir en la UE.

También puede ser una mezcla ordenada de ambas cosas. Todo empieza esta semana, con la búsqueda de un nuevo consejero delegado para la compañía y la salida de De los Mozos.