Antes de que Ángel Simón pueda tomar las primeras decisiones para reordenar el consejo de Indra, surgen las primeras dudas sobre las últimas iniciativas puestas en marcha por su antecesor, Ángel Escribano, antes de dimitir.
El Partido Popular ha lanzado una batería de preguntas al Gobierno en el Congreso sobre el acuerdo entre Indra y la coreana Hanwha, para desarrollar un nuevo blindado de artillería pesada en España basado en uno de sus prototipos.
Se trata de uno de los programas millonarios del Ministerio de Defensa adjudicados a Indra y Escribano (4.550 millones), que prevén llevar a cabo con un socio coreano que nunca fue bien visto por el resto del sector. Además, ha sido recurrido por GDELS-Santa Bárbara en el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional.
Este proceso amenaza con ser una de las patatas calientes sobre las que deberá decidir la nueva Indra de Ángel Simón, cuando marque las líneas básicas de su nuevo plan estratégico, que se ha retrasado hasta después del verano.
El próximo consejo de finales de abril servirá para redefinir los equilibrios entre los 15 miembros del consejo de administración, tras la convulsa reunión en la que le nombraron.
Pero del plan posterior dependerá que Indra mantenga su proyecto de crear cinco nuevas plantas industriales y ser fabricante integral de blindados, o si opta por frenar esa línea estratégica en la que tanto empeño tenía el anterior presidente.
Fuentes del sector aseguran que Ángel Simón, aunque tenga un puesto sin carácter ejecutivo por ahora, ha venido a poner “orden empresarial” en la tecnológica. La junta general que se celebrará a finales de junio será el primer momento clave para ver su hoja de ruta.
Lo que está congelado, por el momento, es una fusión con la empresa familiar de su antiguo presidente, que es a la vez el segundo accionista de Indra con un 14,8% de las acciones. Sólo por detrás del 28% de la SEPI.
Indra también debe digerir la llegada de Hispasat e Hisdesat, fundamentales en los nuevos desarrollos estratégicos de la apuesta espacial que Europa tiene abierta dentro de su plan de soberanía tecnológica y de defensa.
Pacto in extremis
Apenas una semana antes de dimitir, Escribano dejó firmado con Hanwha Aerospace un acuerdo para crear ese nuevo vehículo de artillería autopropulsado de cadenas (obús), basado en la barcaza de su modelo K9 Thunder y con tecnología de comunicaciones de Indra.
Se trata de uno de los grandes proyectos a poner en marcha por la tecnológica, en el que se basa el desarrollo de su filial Indra Land Vehicles y su gran conversión hacia una plataforma integral de fabricación de vehículos militares.
De hecho, todo pasa por invertir 130 millones en la adaptación de las instalaciones de El Tallerón, en Gijón, para crear la barcaza coreana. Además de la creación de una nueva planta en 2027 para ensamblar el cañón de 155 milímetros y el resto de la tecnología.
El PP quiere conocer los detalles del proyecto, desde el calendario de entregas a los detalles de la fabricación dentro y fuera de España pasando por las limitaciones que Hanwha ha puesto para la exportación posterior de un modelo basado en su tecnología, que se vende como made in Spain.
El acuerdo, aunque fuera en forma de memorandum of understanding (MoU), se cerró como vinculante. Incluso estuvieron presentes miembros del Ministerio de Defensa que apoyaban la elección de Indra.
Sobre el proyecto pesa además la incertidumbre jurídica de los procesos abiertos por la filial europea de General Dynamics (GDELS), propietaria en España de Santa Bárbara, sobre los dos proyectos de obuses de artillería pesada lanzados por Defensa.
La adjudicación directa del contrato a la UTE Indra-EM&E y su apuesta por el modelo coreano, choca con un producto similar que ofrecen desde GDELS, que se presentó en la feria Feindef el año pasado.
General Dynamics, de capital norteamericano, ha denunciado ante el Supremo la concesión de los préstamos de tipo cero para iniciar el diseño concedidos por Industria (3.000 millones) y la adjudicación posterior a Indra-EM&E (primero en contencioso administrativo ante Defensa y luego en la Audiencia Nacional).
Se han rechazado por el momento las medidas cautelares pedidas en cada uno de los dos procesos, por cuestiones de forma, pero desde la fillal europea de GD se mantienen firmes en llegar hastsa el fondo de la cuestión con sus recursos.
No obstante, desde el sector se espera un mejor entendimiento entre la Indra de Simón y Santa Bárbara, de forma que se pueda reconducir el enfrentamiento en los tribunales y el riesgo que algo así siempre supone para una empresa cotizada.
