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Las claves

El relevo en la presidencia de Indra por las presiones del Gobierno ha abierto un nuevo escenario en la reestructuración de la industria de defensa, donde todos los actores tienen la oportunidad de reescribir su parte del guion.

Escribano ha tardado muy poco en retomar las opciones de una integración con Indra, esta vez sin conflicto de interés. Y desde la filial europea de General Dynamics, GDELS-Santa Bárbara, mantienen la puerta abierta a un diálogo con la nueva Indra de Ángel Simón y con el Gobierno para evitar una guerra judicial.

Fuentes empresariales de la industria de defensa aseguran que ese es el binomio que hay que resolver en primera instancia para abrir camino en la conformación de un nuevo ecosistema que necesita olvidar enfrentamientos y promover consorcios.

Aunque desde Santa Bárbara se haya declinado hacer declaraciones al respecto en este momento, su postura siempre ha sido la de sentarse a dialogar con el Gobierno para resolver el conflicto.

La filial de GD mantiene un recurso ante el Tribunal Supremo, por los créditos a tipo cero del Ministerio de Industria para el programa de los obuses de ruedas y de cadenas (más de 3.000 millones), y plantea una demanda posterior ante la Audiencia Nacional por las adjudicaciones de Defensa (7.200 millones).

La firma reaccionó ante los tribunales de lo contencioso administrativo antes de que expirase el plazo para hacerlo, porque entiende que tiene producto de tecnología española y europea susceptible de entrar en, al menos, esos dos contratos.

La reacción de GDELS se produjo, además, cuando Indra mostró su interés en traer a España un modelo de obús coreano (K9 Thunder). De hecho, ocho días antes de dimitir, el anterior presidente de Indra dejó firmado el acuerdo con la coreana Hanwha para diseñar y fabricar ese nuevo obús en España.

Fuentes cercanas al Ejecutivo aseguran ahora que su postura ha sido siempre la de que se incluya al máximo número posible de empresas españolas en los contratos adjudicados, de los que una buena parte fueron a recaer en Indra, como empresa tractora y coordinadora, junto a Escribano en algunos de ellos.

Ninguno de los dos contenciosos que se han abierto ante los tribunales se ha lanzado contra Indra, como han recordado en alguna ocasión desde la propia empresa. Pero los efectos de una posible resolución a favor de Santa Bárbara pueden poner en duda todos los programas. Un riesgo que Moncloa nunca ha querido correr.

Nuevo momento

Es por ello que la salida de Ángel Escribano y la llegada de un ejecutivo como Ángel Simón a Indra, más cercano a Moncloa, se considera un momento idóneo entre las empresas del sector para retomar la situación y evitar males mayores.

Santa Bárbara, que tiene dos plantas en España con 1.300 trabajadores y capacidad para ensamblar blindados, se ha mostrado también a favor de desarrollar y ceder la tecnología necesaria para alcanzar una mayor participación en los planes de defensa.

De hecho, la filial europea del gigante norteamericano es una de las cuatro compañías que engloban el consorcio Tess Defence (junto a SAPA y Escribano y bajo el control de Indra).

Ese consorcio es el que desarrolla y produce, con la base tecnológica de la barcaza de GDELS-Santa Bárbara y las aportaciones del resto de los socios, el 8x8 Dragón, que está llamado a ser el blindado estrella del Gobierno español.

Ese consorcio es además el preadjudicatario de lo que debe ser el nuevo blindado VAC, de cadenas. Otro de los programas millonarios más esperados de Defensa que está en fase de proyecto todavía.

Precisamente, Santa Bárbara celebró el pasado martes una jornada de puertas abiertas en su planta de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), en la que se pudo ver su capacidad de desarrollo tecnológico.

La nueva situación que se ha generado en el sector de la industria de defensa española con el relevo en Indra generó gran expectación en ese encuentro, en el que se dieron cita cerca de 500 profesionales del sector, representantes de más de 300 empresas.