La puja por la quebrada Sniace se queda sin uno de sus más jugosos pretendientes. A pesar del interés mostrado inicialmente, según han confirmado a Invertia fuentes conocedoras de los hechos, Ence ha desmentido a este portal que actualmente tenga en el radar alguno en los activos de la compañía cántabra, que está en proceso de liquidación desde hace más de medio año.

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“Ence no tiene interés en los activos de Sniace”. Así de tajante ha respondido la compañía papelera del Ibex 35 a las preguntas de Invertia al respecto. Una decisión que habría llegado una vez analizada la información requerida hace unas semanas sobre el estado de algunos activos del grupo en quiebra. Así lo aseguran a este portal hasta tres partes implicadas en el proceso de liquidación abierto en febrero.

A pesar de los insistentes rumores, las previsiones más cautas parecen haberse consumado. Y es que, como recuerda una de las fuentes conocedoras del acercamiento de Ence, “muchas empresas e inversores han pedido información, pero luego no han formulado ofertas”. Y la ausencia de contraparte al otro lado de la ventanilla es el gran peligro al que se se sigue enfrentando la cántabra.

Aunque a estas alturas el proceso de liquidación de Sniace debería estar bastante avanzado, diferentes trabas en su instrucción inicial, así como el parón económico y judicial provocado por la pandemia, están estirando el calendario. Una extensión de plazos que, sin embargo, no solo alarga la agonía de extrabajadores, inversores y acreedores del grupo, sino que posibilita que más inversores en potencia cuenten con margen para solicitar información de la compañía de cara a valorar eventuales ofertas. Sin embargo, estas últimas no terminan de ver la luz.

Hasta siete interesados

Aquí cabe señalar que el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, llegó a afirmar a finales de junio en el Debate de Estado de la Región que hasta siete empresas y grupos de inversión habían mostrado interés en el proceso de liquidación de Sniace. Eso sí, el líder autonómico evitó hablar de si esta curiosidad corporativa se había transformado en ofertas en firme.

En este sentido, Ence ya había sonado como posible ‘salvador’ de Sniace por el año 2014, cuando la compañía papelera del Ibex 35 -índice del que forma parte desde diciembre de 2018- procedió al cierre de su fábrica de Huelva. Ahora, cualquier posible interés estaba obligado a ser mucho más concreto que entonces. A las partes implicadas en la liquidación de la cántabra no se les escapa que la cotizada se ha visto forzada a paralizar parte de sus inversiones en su fábrica insignia de Pontevedra, pendiente de la decisión final de los tribunales sobre el uso de terrenos en la ría que baña la ciudad gallega, y presionada por la continuada caída en los precios de la celulosa.

“El interés inicial de Ence se focalizó en una parte de la línea de producción, la de fibra, que es la menos explotada actualmente [por la cotizada]”, explica una de las fuentes conocedoras del acercamiento de la presidida por Ignacio Colmenares a Sniace. Sin embargo, bien los números de la operación o su encaje en el actual contexto de la compañía han echado por tierra cualquier tentativa al respecto.

Hasta el momento, los esfuerzos de los accionistas minoritarios de Sniace, algunos grupos de extrabajadores y ciertos miembros de su antigua cúpula directiva siguen centrados en encontrar un inversor que esté dispuesto a continuar con el proyecto industrial de la compañía. Una búsqueda de la que se han desmarcado los escarmentados accionistas de referencia del grupo, Félix Revuelta y Sabino García Vallina, tal y como ya publicó Invertia.

Objetivo: liquidar en bloque

Este objetivo persigue conseguir una oferta por todos los activos del grupo y el total relanzamiento de su actividad, aunque ya integrada en una nueva sociedad que aportaría su propia impronta. De otro modo, una venta fraccionada implicaría la desaparición de la casi centenaria compañía tal y como hasta ahora es conocida.

El frustrado interés de Ence en su hasta hace poco competidora en el mercado de celulosa se habría enmarcado más en la segunda línea de las dos comentadas, siempre según las fuentes consultadas por este portal. Ante la negativa a realizar una puja formal, parece que de momento solo está confirmada la de un antiguo peso pesado de la compañía, quien habría puesto sobre la mesa la posibilidad de reconvertir la histórica fábrica de Torrelavega en una factoría dedicada exclusivamente a energías limpias.

Uno de los edificios del complejo de Sniace en Torrelavega. DLF

De momento, todas las posibilidades para Sniace están abiertas. Incluso Ence podría tener tiempo para repensar su postura, puesto que el plazo para la recepción de ofertas formales sigue abierto. El estricto plazo inicial que tenía como fecha tope indicativa el pasado 25 de junio quedó sin efecto por decisión judicial, ya que la administración concursal que encabeza José Luis Ramos Fortea ni siquiera había presentado un plan de liquidación llegado aquel día.

Actualmente, y en paralelo, los accionistas minoritarios de Sniace siguen luchando por conseguir más transparencia sobre la situación financiera de la maltrecha compañía, convencidos de que esto podría ayudar a despertar un mayor apetito por los activos de la papelera. La plataforma que los aglutina y que exige que las cuentas del ejercicio 2019 vean la luz, así como que se celebre una última junta de accionistas antes de la liquidación, ya reúne a “cerca de un 10% del capital social”, según confirma su portavoz, Yago Gómez Barba.

La última junta

Desde la Asociación Española de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (Aemec), que está personada en el proceso concursal en representación de estos inversores, confirman que el administrador rechazó la petición de celebración de la junta, de manera que pasaron a solicitarla al registrador mercantil correspondiente en virtud de lo que marca el Artículo 169.2 de la Ley de Sociedades de Capital.

Por ahora, más de un mes después de aquella petición, los minoritarios no han tenido respuesta a sus exigencias. Aunque reconocen que la celebración de una junta de accionistas de una compañía en situación de liquidación es “algo insólito”, consideran que no hay nada en el ordenamiento jurídico español que lo impida. Es más, creen que “dadas las particularidades de Sniace, es incluso recomendable”.