Sniace está más cerca que nunca del borde del abismo. A una semana, más concretamente. Si el juez que instruye la liquidación de la compañía no accede a prorrogar un mes el plazo para la recepción de ofertas por sus activos, fuentes conocedoras del proceso dan por hecho que llegará el punto final para 81 años de historia de la empresa papelera.

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La fecha que pende como una espada de Damocles sobre el futuro de Sniace es la del próximo 25 de junio. Por ahora, ese es el último día hábil señalado por el juez que instruye el proceso de liquidación de la compañía para la remisión de ofertas por la histórica fábrica de Torrelavega y el resto de activos de la compañía. Y, con un estado de alarma de por medio, la mayoría de ellas corren el riesgo de no llegar a tiempo.

Las restricciones de movilidad aún vigentes en la mayor parte del territorio nacional han provocado que el plazo incialmente acordado entre el juez y la administración concursal de Sniace “se haya quedado demasiado corto”. Tanto que, según ha podido saber Invertia de fuentes implicada en el proceso, “varios empresarios han solicitado al administrador que negocie una prórroga de un mes para poder presentar sus ofertas bien justificadas y ajustadas”.

El proceso judicial sigue su curso

Si bien la ley concursal contempla una prórroga de plazos para estos procesos cuando concurren circunstancias de fuerza mayor, como bien podría ser el caso, de momento el juez instructor del proceso, Andrés Sánchez Magro, no se ha pronunciado al respecto. De hecho, la liquidación sigue su curso, tal y como este mismo miércoles recogía el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME).

La publicación oficial acaba de dar cuenta de la decisión del titular del Juzgado de lo Mercantil Número 2 de Madrid de reabrir la sección sexta de calificación del concurso de Sniace y sus filiales Celltech SL y Viscocel SL. Este es el punto en el que se dirime si los antiguos administradores de la cántabra habrían tenido alguna responsabilidad en la entrada en concurso de acreedores de la empresa o si, en su lugar, se puede atribuir a cuestiones fortuitas fuera de su control.

El frenazo del confinamiento

El temor que reina entre muchas de las partes implicadas en la liquidación de Sniace está en que la mayoría de los empresarios e inversores que habían mostrado interés por hacerse con la fábrica de Torrelavega “no contarán con elementos suficientes como para formalizar su puja”. En este sentido, fuentes conocedoras del proceso apuntan que una eventual oferta encabezada por alguno de sus antiguos administradores contaría con ventaja.

Este apunte no es baladí, pues tal y como ha podido confirmar este portal, varios grupos de extrabajadores, pequeños accionistas y acreedores de Sniace sitúan a un antiguo peso pesado de la compañía tras una propuesta para reconvertir Torrelavega en una factoría dedicada exclusivamente a las energías limpias. Una oferta que sí contaría con margen para llegar a tiempo a la cita del próximo 25 de junio y que acabaría con la empresa tal y como venía estando concebida desde su fundación en 1939.

Revuelta, dispuesto a colaborar

Mientras el juez toma su decisión final y los interesados apuran para poder llegar a tiempo, el accionista de referencia de Sniace y presidente de Naturhouse, Félix Revuelta, se hace a un lado. “He tirado la toalla después de haber apoyado varias ampliaciones de capital, si llega un inversor con un plan industrial, colaboraré con él, pero ahora no estoy buscando candidatos”, comenta. Esta es una tarea en la que, sin embargo, sí que estarían trabajando a contrarreloj representantes de extrabajadores, accionistas minoritarios y algunos miembros de la alta dirección del grupo cántabro.

Desde el sindicato USO, el que fue su representante en el comité de empresa de Sniace, ahora en el grupo que alegará sobre la posible responsabilidad de los antiguos administradores, defiende que “ese tiempo añadido que están reclamando algunos inversores puede ser vital”. Justino Sánchez explica que actualmente la compañía cuenta con una plantilla de únicamente 43 trabajadores, que se encargan de tareas de administración y mantenimiento, con el objetivo de que el empresario que pudiera adjudicarse Torrelavega pueda contar con los equipos productivos en estado de uso.

Imagen de archivo de antiguas protestas en la sede de Sniace.

Por lo que se refiere a la decisión del juez con respecto a las causas del concurso de acreedores, un abogado especializado explica que por tratarse de la continuación de un viejo proceso, solo se podrán alegar circunstancias producidas desde el arranque del convenio de acreedores que finalmente ha resultado inviable en su aplicación. En este sentido, algunas de las partes implicadas ven “muy difícil” que se pueda llegar a una conclusión distinta a la de entonces.

Por el momento, en la sección sexta de calificación se han personado el Gobierno de Cantabria, el Ayuntamiento de Cabezón, Allianz Seguros, BNP Paribas Lease Group, Caleras de San Cucao SA, Operaciones Internacionales Mas Asociados SL, Circuitor SA y la representación sindical USO, según ha podido saber este portal.

El abismo entre una semana y un mes nunca había sido tan acuciante para Sniace. La llegada de un futuro o un punto final para la compañía dependerá de la agilidad que tengan la decena de inversores que han mostrado interés en la factoría de Torrelavega y de los oídos que finalmente preste el juez Sánchez Magro al administrador concursal Ramos Fortea, al que los empresarios se estarían dirigiendo para conseguir la ansiada prórroga.