Reyal Urbis ha logrado levantar el bloqueo en que estaba inmerso su proceso de concurso de acreedores al lograr que un juez admita el plan de pago de deuda planteado por la compañía en 2015 para superar la quiebra en que recayó en 2013 y evitar así su liquidación.

La continuidad de la inmobiliaria está ahora pendiente de que Hacienda, principal acreedor de la compañía, y los bancos acepten dicho plan. Cuentan con plazo hasta el 31 de mayo para manifestar su adhesión o rechazo al mismo, según informó la empresa.

Por el momento, el hecho de que el juez acepte parcialmente la propuesta de convenio de acreedores permite a Reyal proseguir con su proceso concursal. El concurso estaba paralizado desde que a finales de 2015 el Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid rechazó el plan de pago presentado por la empresa.

La compañía recurrió entonces este rechazo a Audiencia Provincial, que se pronunció año y medio después, en noviembre de 2016, pero para instar a la empresa a presentar un nuevo recurso. Ahora es el Juzgado Mercantil el que acepta parcialmente el nuevo recurso y admite a trámite la propuesta de convenio.

Reyal Urbis figura como uno de los principales deudores de la Hacienda Pública en los listados de morosos que el Departamento que dirige Cristóbal Montoro ha publicado.

La compañía que controla y preside Rafael Santamaría está en concurso desde que en marzo de 2013 no logró alcanzar un acuerdo con los bancos para cerrar el que hubiera sido su cuarta refinanciación.

Su entonces quiebra fue una de las mayores protagonizadas por inmobiliarias durante la crisis, junto a la de Martinsa Fadesa, Nozar, Habitat o Llanera.

DEBE A HACIENDA UNOS 400 MILLONES

En el caso de Reyal, soporta una deuda de unos 3.500 millones de euros. Para afrontarla, el plan que la compañía diseñó y presentó en febrero de 2015 y que ahora acepta el juez pasaba por negociar unilateralmente con Hacienda el importe de unos 400 millones que debe a las arcas públicas.

En cuanto a la deuda con los bancos, la compañía ofrecía liquidarla mediante dación de activos inmobiliarios. Este plan suponía de facto una quita de deuda dada la devaluación que los activos presentaban entonces, si bien tras la recuperación del sector dicha quita haya desaparecido o sea menor.

Reyal Urbis cerró el ejercicio 2016 con una pérdida neta de 155 millones de euros, 'números rojos' similares a los pasado ejercicios. Además de terrenos y un 'stock' de unos 220 pisos, la firma cuenta con una cartera de edificios en renta de unos 123.000 metros cuadrados de superficie.

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