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La deuda pública de España ha crecido a un ritmo de 192 millones de euros por día desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en junio de 2018.

Una cifra que representa el 32% del actual Producto Interior Bruto (PIB) y que deja a España con el mayor volumen de endeudamiento de su historia a las puertas de una crisis de deuda en Europa y el mundo.

Los datos armonizados de Eurostat publicados esta semana indican que nuestra deuda ha pasado desde los 1,203 billones al cerrar junio de 2018 hasta los 1,762 billones en junio de 2026. En agosto llegó a los 1,750 billones, según las cifras del Banco de España.

En este periodo, el volumen ha crecido en 559.000 millones de euros, o lo que es lo mismo los mencionados 192 millones diarios, 5.822 millones al mes y 69.875 millones al año.

Dicho de otra manera, cada uno de los 49,8 millones de habitantes de España se ha endeudado en estos ocho años con 3,84 euros cada día, 116 al mes y 1.403 euros al año.

El Gobierno se defiende indicando que la deuda pública se reduce en términos de porcentaje del PIB, porque este apalancamiento ha ido de la mano de un mayor dinamismo económico.

No obstante, los datos de Eurostat desmienten este relato ya que en junio de 2018 el peso de la deuda en el PIB era prácticamente el mismo que en junio de este año: 101,1% frente al 101,4%. En ocho años nada ha cambiado.

Las cifras de la oficina de estadísticas de la Unión Europea (UE) confirman además que el apalancamiento se ha acelerado desde la llegada de la pandemia en el año 2020.

Entre 2020 y 2025, el gasto público total aumentó en 184.720 millones, un 31,8%. El desembolso anual de todas las administraciones públicas pasó de 580.164 millones a 764.884 millones.

El caso es que el endeudamiento se vuelve más peligroso a medida que la crisis de deuda mundial se agrava. Esta semana el diferencial de la prima de riesgo española frente a la alemana llegó a los 72 puntos, el mayor desde marzo de 2025.

Una cifra que se ha disparado principalmente por las dudas que hay con la economía francesa que el jueves superó los 170 puntos básicos, el dato más elevado desde 2011.

Con primas de riesgo más altas, tanto en Francia como en el resto de países del mundo, sube el coste de financiación de la deuda, lo que en el caso de España llega con su mayor volumen de endeudamiento de su historia.

El rendimiento del bono soberano francés ha superado el 5%, elevando a máximos desde 2002 el coste de financiación de su deuda.

Por su parte, el interés del bono de España a 10 años ha subido más de un 3% en el último mes, situándose sostenidamente por encima del 4%. A comienzos de abril rozó el 4,1%, el más alto desde 2013, hace 16 años.

El riesgo de que las finanzas de Francia se sigan deteriorando se suma a las presiones inflacionarias internacionales y la incertidumbre geopolítica global. Esto fuerza a que los bancos centrales mantengan tipos de interés altos, empujando la venta de bonos soberanos y encareciendo la financiación.

Y no hablamos de un riesgo pasajero como en marzo del año pasado cuando la prima de riesgo española escaló hasta los 80 puntos, aunque volvió rápidamente a bajar tras la volatilidad global en las materias primas y tensiones en la inflación.

El problema es que esta crisis de deuda impacta de lleno los planes del Tesoro Público para la búsqueda de financiación en los mercados.

En su estrategia de financiación para este año, el Tesoro tenía previsto colocar 55.000 millones de euros, el mismo nivel que en 2025, mientras que la emisión bruta ascenderá a 285.677 millones, un 4% más.

España debe pagar 230.000 millones solo en amortizaciones de deuda contraída en años anteriores: 103.750 millones de letras del Tesoro y 126.935 millones en otras amortizaciones e intereses.

Intereses de la deuda

Si suben los intereses, más carga para las amortizaciones. Y a más deuda, más amortizaciones. Un cóctel peligroso que pone en riesgo las finanzas futuras del Estado español.

Este diario publicó hace unas semanas que las progresivas subidas de tipos del Banco Central Europeo (BCE) para contener la inflación dispararán el coste que las administraciones públicas españolas pagan por los intereses de la deuda.

Según Funcas, los intereses de la deuda subirán un 66% en cinco años. Este 2026, está previsto que España destine unos 43.500 millones al pago de intereses de deuda.

Esto llevará a un fuerte incremento de los pagos de intereses, que podrían llegar hasta los 72.300 millones de euros en 2031. Es decir, 28.900 millones más que los actuales pagos.