España ha duplicado su inflación desde el comienzo de la guerra de Irán, según el índice de precios armonizados de la Unión Europea (HICP) publicado esta semana por Eurostat.
El departamento de estadísticas de la UE confirma que desde que estallara este conflicto (a finales de febrero) hasta septiembre (último dato disponible), la inflación en España ha pasado desde el 2,5% hasta el actual 5%, un 100% de crecimiento.
Esta última cifra nos vuelve a dejar muy por encima de Italia, Francia, Alemania, Portugal y Países Bajos, las grandes economías del continente de tamaño similar a la de España.
De hecho, el crecimiento de los precios en España se situó 1,2 puntos por encima de la media de la Unión Europea, que llegó al 3,8%. En el caso de la UE estamos ante la mayor alza en tres años.
Esto implica que en el último mes el IPC armonizado de España ya se sitúa un 30% por encima de la media de la UE. En febrero, antes de que estallara el conflicto, la diferencia era sólo del 19%.
Es decir, que en el momento de mayor tensión de los precios en el continente desde la invasión de Rusia a Ucrania, España vuelve a situarse a la cabeza de estas subidas.
Los precios se han convertido en el mayor dolor de cabeza para la economía española, lo que ha obligado al Gobierno a activar un nuevo paquete de medidas para contener las subidas.
Unos precios que se han disparado por la subida de los carburantes. Por el conflicto de Irán que sigue sin resolverse y que amenaza con enquistarse y volverse sistémico. Unos costes que ya comienzan a afectar a la cesta de la compra.
Un problema de la UE con la salvedad de que el alza de los precios en España supera de largo la de nuestros principales socios en el continente. Por ejemplo, el alza interanual en Bélgica llegó al 4,8%, dos décimas menos.
En el caso de Italia llegó al 4,2% en septiembre, ocho décimas menos; Polonia registró un IPC del 4%; Irlanda un 3,8%, Portugal y Austria un 3,6%; Francia un 3,4%, Alemania un 3,3% y Países Bajos un 3%.
De los países históricos del euro sólo Grecia está por delante de España con un 5,1% de crecimiento en septiembre. La lista está liderada por Rumanía con un 6,5% interanual, seguida de Lituania (6,1%), Bulgaria (5,6%), Chipre y Luxemburgo con un 5,2%.
¿Por qué en España suben más los precios que en el resto del continente? La primera explicación es que el Gobierno retiró las ayudas a los carburantes y a la luz en junio, cuando creía que el shock internacional de precios estaba controlado.
Pero fue una decisión prematura ya que las tensiones en Oriente Medio continuaron y la escalada entre EEUU e Irán fue a más, lo que volvió a disparar los precios en julio.
Es por ello que a la vuelta del verano se retomaron rebajas fiscales y bonificaciones al combustible que se mantendrán previsiblemente hasta finales de año.
No obstante, los diferentes organismos internacionales sitúan todavía a España entre los países en los que más subirán los precios en 2026, incluso con las ayudas activadas.
Esta misma semana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó que la inflación media de este año subirá al 3,7% en España (la misma previsión que la OCDE), casi un tercio más que en 2025.
Así, España supera la media de los países del euro que se quedarán en el 3,1% y la de los países europeos avanzados que llegará hasta un 2,9% al cerrar 2026.
De esta manera, los economistas apuntan a efectos más estructurales que explican que los precios en España suban mucho más que en el resto del continente en situaciones de crisis globales.
En primer lugar, en España se ha disparado el consumo interno por factores como un crecimiento demográfico abrupto por la llegada de inmigrantes y la irrupción cada vez más relevante de turistas. Mucho mayor que el resto de países europeos.
Subida de los combustibles
El consumo privado subirá un 3% este año según las previsiones del Banco de España, mientras que se espera superar por primera vez los 100 millones de turistas en 2026.
Por otro lado, los alimentos se ven más presionados que en el resto de economías de la UE ya que el sector agrícola y ganadero llevan cuatro años acumulando un gran aumento de costes operativos en fertilizantes, piensos, combustibles y energía.
Esto ha llevado a que se disparen los alimentos frescos como los huevos (un 12,3% más), las hortalizas (un 17,3%), los cítricos (un 15,1%) o las lechugas o las cebollas que subieron un 8%.
En el caso de los combustibles y la electricidad, España sufre un mayor impacto al ser más dependiente de shock externos por no tener fuentes propias de abastecimiento de energía.
Sólo en septiembre, el aumento de los precios estuvo especialmente impulsado por el diésel y la gasolina, que se dispararon un 34% y un 27,5% respectivamente.
