La deuda pública de los países desarrollados se ha convertido en una de las principales preocupaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). El incremento de los costes de financiación y el progresivo aumento del endeudamiento han disparado la inquietud de las instituciones económicas. Y España no es una excepción a este fenómeno.
Pese a que, progresivamente, la deuda en términos de PIB se ha ido reduciendo, en cifras brutas ha crecido y está máximos históricos. Todo esto tiene unos intereses (al final, son préstamos que se piden a los inversores en los mercados internacionales mediante los bonos del Estado) que hay que pagar. Y que cada vez son más caros.
Las progresivas subidas de tipos del Banco Central Europeo (BCE) para contener la inflación dispararán el coste que las Administraciones Públicas españolas pagan por los intereses de la deuda, que subirá un 66% en los próximos años.
Así lo indica Funcas. A día de hoy, está previsto que España destine unos 43.500 millones de euros al pago de intereses de deuda en total en 2026.
Sin embargo, el think tank avisa de que si se mantiene la inflación (disparada por el encarecimiento de la energía), la tensión de los tipos será "persistente". Esto llevará a un fuerte incremento de los pagos de intereses, que podrían llegar hasta los 72.300 millones de euros en 2031. Es decir, 28.900 millones más al año.
Pero las subidas serían progresivas. El montante adicional de gasto en intereses, entre 2026 y 2031, se elevaría a 84.600 millones, si se tienen en cuenta todos los años.
Esto ocurriría en el escenario de mayor gravedad, que sería el que sucedería si se mantienen las tensiones de precios que están provocando conflictos como el de Irán.
Sin estas tensiones, los pagos por intereses de la deuda suben sólo en 20.000 millones anuales, hasta unos 63.700 millones anuales en 2031.
Estas hipótesis se plantean en un escenario de políticas constantes y sin ajustes adicionales por parte de Administraciones.
En este contexto, el crecimiento del PIB estaría en el 1,7% a partir de 2028 (para 2027, Funcas prevé algo un poco más elevado, del 1,8%), y el déficit público estaría por encima del 3% a partir de 2030.
La deuda pública andaría entre el 96% y el 97,4% del PIB. Menos que ahora, pero mucho más cara por el coste de sus intereses.
El coste de los intereses no es un asunto menor. Hipotecan el margen de maniobra de las Administraciones Públicas para responder a "shocks exógenos o a una posible recesión", indican en Funcas, y lo anulan.
Yendo por la banda baja de la diferencia, con 20.000 millones se podrían construir unas 130.000 viviendas públicas o garantizar la gratuidad total y universal de la educación de 0 a 3 años en toda España durante unos ocho años.
Unos intereses que suben por los incrementos de tipos decretados por el BCE. Que van a continuar por la inflación y se van a repetir este mismo año.
Cabe recordar que septiembre cerró con una inflación del 4,9% interanual, la mayor desde principios de 2023. Funcas estima que este 2026 terminará con una media anual del 3,7%.
En 2027 se moderará al 3,1%. Y en 2028 se mantendrá por encima del objetivo del Banco Central Europeo (BCE) del 2%, concretamente del 2,5%.
