La Real Academia Sueca de Ciencias ha otorgado el Premio Nobel de Economía a Robert E. Hall y Michael Woodford.
Según la institución, los economistas ha demostrado cómo se podían reconstruir los modelos económicos para revitalizar la política de estabilización.
En lugar de basar los modelos en relaciones estadísticas entre variables macroeconómicas —como la inflación, la producción y el consumo—, optaron por construirlos sobre una base microeconómica.
Esto implica comprender cómo el conjunto de los hogares y las empresas influyen en la economía a través de sus acciones.
Un elemento central de estos modelos es que tanto las familias como las compañías toman sus decisiones de ahorro y fijación de precios con la vista puesta en el futuro.
Cuando gobiernos y bancos centrales comunican sus planes de política económica, pueden influir en esas expectativas y dirigir la economía en la buena dirección. Desde su introducción, estos nuevos modelos han resultado enormemente útiles para afrontar las crisis económicas que hemos sufrido.
"El trabajo de los galardonados nos ha proporcionado una base teórica sólida para los modelos que hoy utilizan bancos centrales y gobiernos de todo el mundo. Gracias a ellos, estamos mejor preparados para afrontar perturbaciones como las crisis energéticas o los cambios bruscos en el consumo de los hogares", ha señalado John Hassler, presidente del Comité del Premio de Ciencias Económicas.
2025
En 2025, Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt fueron los galardonados por sus teorías innovadoras del crecimiento como la destrucción creativa.
En el caso de Mokyr, el galardón fue "por haber identificado los requisitos previos para el crecimiento sostenido a través del progreso tecnológico".
Por su parte, Aghion y Howitt lo recibieron "por la teoría del crecimiento sostenido a través de lo que se denomina destrucción creativa". Es decir, cuando un producto nuevo y mejor entra al mercado, las empresas que venden los productos más antiguos salen perdiendo.
