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Los sindicatos y las organizaciones que lideran las protestas por la vivienda prevén convocar la huelga general para el 11 de noviembre, según ha confirmado EL ESPAÑOL-Invertia.

En estos momentos, Comisiones Obreras y UGT negocian con el Sindicato de Inquilinas la fecha que se conocería definitivamente a última hora de esta tarde.

El 11 de noviembre es la propuesta de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas (CSI), aunque hay coincidencia en el resto de organizaciones de que puede ser el día más adecuado.

Esta fecha irrumpiría dos días antes del comienzo de la campaña electoral y 18 días antes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Será la única huelga general de la era Sánchez y la primera en 14 años.

El pasado lunes, los sindicatos CCOO y UGT acordaron la convocatoria de una huelga general de 24 horas este otoño para "reivindicar salarios dignos para acceder a una vivienda digna".

Lo hicieron el mismo día, y pocas horas después de que se convocaran las elecciones generales. Asumiendo así el marco de Sánchez que, al convocar los comicios, criticó a los "especuladores de siempre" que "quieren destruir el futuro de nuestros hijos".

En ese momento, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, descartó que la huelga general fuera a coincidir con la campaña electoral aunque la fecha del 11 de noviembre significa que se realizaría solo 48 horas antes de este plazo.

Esto supone en la práctica entrar de lleno en la campaña marcando una agenda, la de la demanda por vivienda, que han abrazado tanto el Gobierno -justificando la convocatoria de elecciones- y los sindicatos.

De hecho, los sindicatos mayoritarios han hecho suyas las demandas del Sindicato de Inquilinas y de los manifestantes que acampan desde hace más de diez días en la Puerta del Sol de Madrid y diferentes puntos de España.

Pese a que el motivo central que inspira la huelga general es la vivienda, argumento que técnicamente no justifica una movilización, los sindicatos mayoritarios se han volcado en explicar que hay más razones.

Álvarez ha indicado que quieren que "se pueda hablar de las cosas que preocupan a la gente y no de las historias que se quieren plantear y que no se concretan en nada".

En tanto, el líder de Comisiones, Unai Sordo, destacó el lunes que la huelga "no va solo de vivienda", sino también de impulsar una subida de los salarios.

Todo en un momento de bloqueo de la negociación con la patronal CEOE: "La vivienda se está comiendo la mitad de los salarios de muchas familias", añadió.

En todo caso, los dos sindicatos han respaldado la "tensión en la calle" aprovechando el tirón de las movilizaciones de la vivienda en los próximos meses hasta las elecciones generales del 29 de noviembre.

A juicio de las organizaciones sindicales "las manifestaciones del pasado fin de semana han mostrado la fuerza de esa demanda, y la respuesta debe construirse entre todas las organizaciones que la sostienen".

Según el comunicado hecho público por UGT y CCOO, la "huelga general interpela a las diferentes administraciones públicas que tienen competencias en materia de vivienda y a las organizaciones empresariales que deben asumir que los salarios tienen que garantizar el acceso a un bien básico como es la vivienda; la renovación del AENC y el desbloqueo de los convenios colectivos".

Lo cierto es que los sindicatos mayoritarios se han ido sumando progresivamente a las manifestaciones, pero siempre en clara sintonía con el Gobierno.

El pasado viernes deslizaban su intención de convocar paros parciales y no una gran jornada de protesta, pero claudicaron tras la presión ejercida sobre ellas durante todo el fin de semana.

Todo estalló cuando el Congreso de los Diputados rechazó los reales decretos-leyes de vivienda. En ese momento, anunciaron que reunirían a los órganos de dirección para decidir cómo incorporar el mundo del trabajo a la movilización, en unidad de acción sindical y en confluencia con los movimientos sociales, vecinales y de inquilinas e inquilinos.

En ese momento, CCOO lanzó una campaña en redes. "Junts en tu contra", en la que denunciaban que los independentistas junto con "PP y Vox tumben medidas que protegen y defienden a la clase trabajadora".

"Sus intereses no pueden estar por encima de nuestras propias vidas", sentenciaban. Muy similar al argumentario que socialista y Sumar han sostenido desde que se conoció que se tumbaban los dos decretos.

Aunque no hay unanimidad entre todos los sindicatos. El presidente de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), Miguel Borra, ha afirmado este miércoles que su sindicato no secundará la huelga general por la crisis de la vivienda convocada por varias organizaciones, entre ellas CCOO, UGT y el Sindicato de Inquilinas.

En unas declaraciones remitidas a la prensa, Borra ha marcando distancias con la protesta al definirse como una organización "profesional e independiente" que no sigue "indicaciones políticas".

"Desde CSIF respetamos todas las posiciones, pero no vamos a secundar la huelga. Somos un sindicato profesional e independiente, defendemos cuestiones laborales y no seguimos indicaciones políticas, como es el caso de esta huelga antes de las elecciones", ha aseverado Borra.