La inflación disparada en el 4,3% -y el petróleo en máximos- presiona al Gobierno para que retome las ayudas a la gasolina que comenzó a retirar progresivamente a partir del mes de julio.
La ausencia de presupuestos y la subida del endeudamiento deja un margen escaso para las ayudas, pero en el Ejecutivo sostienen que analizan todos los escenarios.
Es así como no se descarta poner sobre la mesa un nuevo paquete de bonificaciones a partir de octubre que incorpore fórmulas como la aprobada en marzo. Y que se mantenga hasta finales de año.
Esta incluyó una reducción del tipo general del 21% al 10% para el IVA de las gasolinas, gasóleos y otros hidrocarburos, lo que permitió contener los precios y la inflación en general. Todas las ayudas aprobadas expiran a finales de septiembre.
El problema es que tras la retirada progresiva de las ayudas desde julio, la inflación ha remontado casi un punto en solo dos meses, en especial por el efecto de los carburantes que en algunas ciudades ya rozan los dos euros por litro.
Pero los datos pueden ir a peor. Este diario publicó la semana pasada que si la guerra de Irán continúa y las tensiones del petróleo van a más la inflación de la eurozona podría llegar al 5,4%, según ha indicado el Banco Central Europeo (BCE).
Por otro lado, Funcas estima en su último análisis publicado este martes que la inflación seguirá disparada en España. Subirá al 5% en septiembre y no bajará del 4% en lo que queda de año.
La inflación vuelve a dispararse en 2026
La subida del IPC del 4,3% (4,6% en términos armonizados) ha supuesto un verdadero jarro de agua fría para el Gobierno, que antes del verano presumía de ser uno de los países que mejor habían contenido el alza mundial de la inflación por la guerra de Irán.
En agosto, España fue la gran economía de la Unión Europea (UE) donde más subieron los precios, según indican los datos provisionales publicados por Eurostat.
La oficina de estadísticas de la UE refleja, además, que el 4,6% de alza en los precios armonizados que registró España supera en 1,3 puntos la media comunitaria, que se situó en el 3,3%.
Esto supone que, en agosto, los precios en España subieron casi un 30% más en términos reales que la media del continente.
Los datos son preocupantes ya que España marcó la mayor subida de precios desde el 6% que registró en febrero de 2023, cuando vivíamos los últimos coletazos de la crisis energética generada por la invasión de Rusia a Ucrania.
Además, la brecha en los dos últimos meses se ha disparado. En junio España cerró en el 3,6% de crecimiento y la media de la eurozona lo hizo en el 2,8%, siete décimas de diferencia que han crecido hasta los 1,3 puntos en agosto.
Este diferencial también se ha ampliado con las grandes economías del continente. En junio, Italia llegó al 3%, Alemania al 2,4%, y Francia al 2%, aumentando dos, cinco y siete décimas respectivamente. En España lo ha hecho en un punto.
Es por ello que el primer objetivo del Gobierno es contener esta subida y no dar margen a incertidumbres. Desde la CEOE sostienen que estamos ante un shock temporal en los precios de los combustibles y que debería reducirse hacia el final de año.
Pero en parte del Ejecutivo no quieren correr riesgos y por ello ya hay quien se plantea un nuevo paquete hasta finales de año, cuando se espera que la guerra de Irán pueda bajar de intensidad.
Uno de los principales temores es que la inflación de la energía termine trasladándose a los alimentos y que también se presionen las subidas salariales y actualizaciones de alquileres.
Para ello la principal herramienta deberían ser las rebajas de impuestos, ya que las ayudas directas requerirían un esfuerzo fiscal que actualmente no se puede hacer.
El Ministerio de Hacienda recaudó 150.000 millones de euros entre enero y junio de este año, un incremento del 10,4% respecto al mismo periodo del año anterior. Solo en el IVA ingresó 58.739 millones, un 4% más.
Impuestos a los hidrocarburos
En marzo se aprobó la reducción del IVA del 21% al 10% para gasolinas que el Gobierno estimó en una rebaja de veinte euros para el depósito del coche.
Pero además se rebajó el impuesto especial sobre hidrocarburos con una reducción estimada de 30 céntimos por litro; y la compensación extraordinaria para agricultores por el incremento en el coste de los fertilizantes ligado al conflicto.
Se dio luz verde además a una bonificación de 20 céntimos por litro para profesionales en el gasóleo; pagos directos para transportistas no beneficiarios del gasóleo profesional; la congelación del precio máximo del butano; y la reducción del IVA al 10% en gas natural.
En junio se mantuvieron las ayudas a sectores profesionales, pero las bonificaciones a los combustibles variaron radicalmente estableciendo un descuento directo por litro en gasolinas sin plomo y gasóleo A.
Deflactar el IRPF
Este descuento ha pasado desde los 15 céntimos de julio a los 20 céntimos por litro en septiembre. Aunque tras su aplicación se ha visto que su efecto para mitigar los precios ha sido escaso.
CCOO reclamó este martes al Gobierno que intervenga en la fijación de los precios de la energía, al tiempo que ha emplazado a los empresarios a negociar incrementos en los sueldos de entre el 4% y el 7%.
Para el responsable económico del PP, Alberto Nadal, la respuesta debe ser contener la inflación, proteger temporalmente a las familias frente al shock energético y deflactar el IRPF "para evitar que tributen más por una mejora salarial que solo compensa los precios".
Por su parte, las gasolineras exigen recuperar las ayudas a los carburantes y los sectores profesionales que aumenten las medidas para paliar fuertes incrementos de costes.
Petróleo en máximos
La realidad es que el Gobierno solo tiene margen para replicar las ayudas de marzo y el debate está en ver la magnitud que tendrán estas bonificaciones en función de las previsiones que existan sobre la subida del IPC.
Aunque el comportamiento del petróleo, que sigue disparado y acercándose a los 110 dólares el barril, y el gas en los 80 euros, su valor más alto en tres años, presionan al Ejecutivo para ser más agresivo con estas medidas.
