Este lunes, Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, presenta en el Consejo de Ministros una revisión de las previsiones económicas del Gobierno. Uno de los pasos previos fundamentales para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado.
Sin embargo, lo hace en un momento complejo. La guerra de Irán ha trastornado el escenario geopolítico y el PIB español está a la baja. Y esto resta margen fiscal al Gobierno para prorrogar o aprobar medidas de alivio fiscal para empresas y familias, teniendo que cargarlo todo a los números rojos.
Pese a ello, el plan del Ejecutivo es, precisamente, mantener o aplicar nuevas rebajas fiscales, que van a estar cargadas de tinte preelectoral. Al fin y al cabo, se adelanten o no, las próximas elecciones generales se tendrán que celebrar a más tardar el año que viene.
Los nuevos vaticinios económicos del Ejecutivo van a nacer teñidos de polémica. Cuerpo eludió revisar el cuadro macroeconómico en el último informe financiero enviado a Bruselas, a últimos de abril.
El ministro se escudó en la "elevada incertidumbre" derivada del conflicto en Oriente Próximo y en la "extraordinaria volatilidad de los mercados energéticos". Un contexto que tampoco ha variado demasiado teniendo en cuenta que Estados Unidos e Irán siguen intercambiando ataques militares.
Pero los trabajos de los Presupuestos y sus plazos obligan al Gobierno a cerrar ya unas previsiones económicas que permitan ajustar las Cuentas.
Unas previsiones, por cierto, que tendrán que tener en cuenta el frenazo del PIB. Esta semana el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó que el PIB se está desacelerando. Ya en el primer trimestre de 2026, ha perdido dos décimas de crecimiento respecto al mismo periodo del año pasado.
¿Significa eso que el Gobierno va a rebajar sus previsiones? Veremos. Desde que Cuerpo lleva galones en Economía, sus pronósticos tienden a ser conservadores y si erran es a la baja.
El vaticinio del Gobierno es que el PIB crecerá un 2,2% interanual este año. Y lo cierto es que el panel de Funcas (que recoge las valoraciones de varias casas de análisis) apunta a este aumento.
De hecho, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) admitió esta semana que revisaría el 2,1% que había pronosticado al alza, Y, por ahora, el Banco de España conserva su vaticinio de un crecimiento del 2,3%.
Harina de otro costal es la extensión de las rebajas fiscales por el conflicto del Golfo Pérsico, que ha disparado el coste de los combustibles y otros productos en los mercados.
Como adelantó este periódico, la intención del Ejecutivo es prorrogar parte de estas medidas (entre las que hay un importante descuento del IVA de los carburantes) y aprobar otras nuevas.
Lo que se ignora todavía es qué aprobará, mediante el correspondiente real decreto-ley, el Consejo de Ministros concretamente. Sin embargo, sí está claro que supondrá elevar el déficit del Gobierno -dada, además, la desaceleración del crecimiento económico-. Algo que no gusta en entes nacionales y organismos internacionales.
Tanto la AIReF como la OCDE consideran que mantener en marcha estas medidas disparará el déficit. Y provocará que España se salga de la senda de reducción de déficit público que se había emprendido tras la pandemia de Covid.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) va más allá y ha demandado a España que elimine, cuando antes, las rebajas fiscales, sobre todo porque son generalizadas.
En este sentido, tanto el FMI como la OCDE demandan al Gobierno que concentre sus medidas en población o empresas vulnerables.
Con todo, dadas las circunstancias -la paz entre EEUU e Irán está lejos de ser una realidad efectiva y la economía todavía tardará en recuperarse-, una retirada abrupta del paquete fiscal del Gobierno tendría un efecto inmediato en los precios.
De hecho, Funcas avisa de que la retirada de las rebajas fiscales sobre los combustibles supondría un incremento de la tasa de inflación de entre ocho y nueve décimas porcentuales en julio. Y elevaría la media anual, dependiendo de si hay paz en el Golfo Pérsico. Por tanto, haga lo que haga, la decisión será incómoda para el Gobierno.
