Las claves
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La Agencia Tributaria confirma que el motor salarial del sector privado se está enfriando. Al mismo tiempo, lanza una señal de alerta sobre la pérdida de impulso en la creación de empleo en las pymes, que representan alrededor del 99% del tejido empresarial del país.
El punto de partida es el Informe Mensual de Recaudación Tributaria de octubre de 2025. Este documento, basado en las retenciones del trabajo, permite tomarle el pulso casi en tiempo real a salarios y empleo. Es la foto fiscal de cómo evolucionan las nóminas en España.
Según el informe, la retribución media del sector privado ha reducido claramente su ritmo de avance. En 2024 crecía alrededor del 4,8% y en 2025 lo hace en torno al 3,8%, un punto menos.
Sí se aprecia en la estadística oficial el frenazo de las subidas salariales que describe la Agencia Tributaria.
El coste salarial total por trabajador, según la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL), avanzó en torno al 4% interanual durante buena parte de 2024, con tasas del 4% en el segundo trimestre, del 4,1% en el tercero y del 3,5% en el cuarto.
En cambio, en 2025 el crecimiento se ha moderado, hasta alcanzar el 3,8% en el primer trimestre y el 2,7% en el segundo. La mejora es inferior a la del ejercicio anterior y confirma una pérdida clara de impulso en el crecimiento salarial.
Es un cambio relevante, porque implica que la mejora registrada, tras la subida casi en vertical de la inflación y fruto de la negociación de convenios colectivos, empieza a perder fuerza.
El informe señala que esta moderación no se reparte por igual. Se concentra sobre todo en las grandes empresas, que arrastran a la media del sector privado.
Hacienda subraya que ahí está el núcleo de la desaceleración, porque estas empresas pesan mucho en recaudación y en empleo cualificado. Cuando ellas levantan el pie del acelerador salarial, el efecto se nota en todo el agregado.
Empleo y pymes
El panorama es distinto en lo que respecta a las pequeñas y medianas empresas, ya que, según el informe de Hacienda, la creación de empleo se está desacelerando en el segmento de las pymes.
Es decir, ya no generan puestos de trabajo al mismo ritmo que antes. Los datos de ingresos fiscales asociados a esta tipología empresarial confirman esta pérdida de velocidad.
En el tercer trimestre, los ingresos de las pequeñas y medianas empresas crecieron, pero muestran que el empleo se ha enfriado y que las subidas de sueldo empiezan a seguir una senda de moderación.
Primero se debilita la creación de empleo y después se modera también el impulso salarial, lo que encaja con un escenario de ralentización en este segmento empresarial.
La Agencia Tributaria es clave porque ve los salarios casi en tiempo real a través de las retenciones del IRPF en las nóminas.
Cuando Hacienda observa que la masa salarial crece menos y que, además, el empleo en pymes se enfría, lo que ve en la práctica es que el ritmo al que aumentan esas retenciones se va suavizando.
No significa que la recaudación caiga de golpe, pero sí que el impulso que daban antes los salarios y el empleo privados se está agotando.
La estadística de Empresas Inscritas en la Seguridad Social confirma que el empleo ha crecido en 2025, pero con un patrón desigual por tamaño de empresa.
Si se agrupan como pymes, las empresas de hasta 249 trabajadores generaron unos 400.000 puestos de trabajo en la primera mitad de año, hasta alcanzar los 9,61 millones de afiliados.
A partir de mayo, y hasta octubre, han destruido unos 260.000 empleos y el número de afiliados se ha reducido a 9,35 millones.
La fotografía de las empresas de 250 o más empleados es distinta. A pesar de perder algo de empuje en estos últimos meses, mantiene claramente buena parte del crecimiento acumulado desde finales de 2024.
