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Las claves

2025 va camino de ser un nuevo año (otro más) con récord de recaudación, sobre todo en el IRPF. Se prevé que este 2025 se cierre con unos ingresos fiscales por encima de los 325.000 millones de euros. Y el Ministerio de Hacienda estima que se elevarán un 8,5% en 2026, superando holgadamente los 352.000 millones de euros.

La buena marcha de la recaudación fiscal se debe, especialmente, al IRPF, sobre todo a las retenciones que se practican sobre los salarios de los trabajadores. Los ingresos por este impuesto avanzan especialmente gracias al mercado laboral y su crecimiento. Sin embargo, el envejecimiento ya amenaza al impuesto sobre la Renta y con quitarles los récords anuales que han venido encadenando.

La clave está en la jubilación de los asalariados, especialmente los baby boomers, y su paso a pensionistas. El tipo impositivo medio de IRPF que pagan como trabajadores es más elevado que el que están pasando a abonar como jubilados.

"El envejecimiento ejerce una presión negativa sobre el IRPF que irá creciendo en intensidad en los próximos años", indica Desiderio Romero-Jordán, de la Universidad Rey Juan Carlos y parte del equipo de Funcas.

En un análisis publicado en Cuadernos de Información Económica, indica que "el envejecimiento ya está incidiendo sobre la recaudación de IRPF, aunque su efecto neto no es directamente observable".

Una de las claves es que "en términos medios, los salarios son más elevados que las pensiones de jubilación". Y que "el tipo de retención de IRPF para los salarios es superior al de las pensiones".

Con todo, estas diferencias se han recortado en los últimos años, debido a la "progresiva incorporación de los baby boomers al sistema de pensiones". Es decir: menos salarios elevados y pensiones cada vez más cuantiosas. Pese a ello, y con estos mimbres, la recaudación se va a resentir.

Así, "la recaudación del IRPF se enfrenta a potenciales riesgos estructurales derivados del envejecimiento". Con todo, se trata de una situación que se puede abordar con la llegada de inmigrantes y los salarios que cobran. Sin embargo, su efecto corrector es limitado.

La clave es que la población migrante trabaja mayoritariamente en sectores con menores salarios, como los servicios o la agricultura. Sólo el 11% de ella trabaja en la industria, que es el ámbito en el que los sueldos medios son más altos.

Por ello, Romero-Jordán avisa de que "se necesitaría un trabajador inmigrante por cada nueva pensión de jubilación para mantener la recaudación de IRPF inalterada".

El análisis también recoge que "una parte importante de la población trabajadora inmigrante pasará a formar parte de la población pensionada" en los próximos años.

Jubilados

"Es previsible" que una parte relevante de los 3,54 millones de inmigrantes que llegaron antes de 2010 "hayan generado derechos para recibir una pensión de jubilación contributiva en las próximas dos décadas".

"La incertidumbre, y enorme importancia, de estos efectos para el sostenimiento de nuestro estado del bienestar exige más trabajo analítico de carácter micro", concluye.