Las claves
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Los españoles guardan cada vez más dinero en sus cuentas bancarias. El saldo total está cerca de alcanzar sus máximos históricos al crecer en unos 39.500 millones desde que comenzó el ejercicio. El comportamiento refleja un clima de precaución y desconfianza ante el futuro de la economía.
El temor a un shock económico —un impacto repentino que altere la estabilidad de los ingresos o el empleo— se ha colado en los hogares, que prefieren mantener su dinero líquido para reaccionar ante cualquier imprevisto.
Según Antonio Gallardo, portavoz de Banqmi, “hay una cierta prudencia como muestran los niveles de confianza del consumidor y el temor a que se produzca algún tipo de shock. Aunque el consumo sigue siendo fuerte, existe miedo a que esta situación cambie”.
En la actualidad, los ciudadanos tienen depositados 916.401 millones de euros en sus bancos, según el Banco de España. Es el importe registrado en septiembre, último dato disponible, que se publica con cierto decalaje.
El aumento acumulado desde enero es del 4,5%, mientras que el avance respecto al mismo mes del año anterior alcanza el 6,9%.
Más liquidez, no más ahorro
Este incremento no implica, sin embargo, que las familias estén ahorrando más.
Desde HelpMyCash apuntan que “no podemos afirmar que haya más ahorro real. Puede ser dinero nuevo, pero también un traspaso desde otros productos financieros que han perdido atractivo”.
Durante 2025, el saldo vivo de los depósitos ha caído en más de 13.000 millones de euros, lo que indica que parte del dinero se ha trasladado a cuentas corrientes.
Además, la mayoría de las cuentas no ofrecen intereses, por lo que mantener grandes saldos en ellas equivale, en la práctica, a perder poder adquisitivo.
“Si el saldo sube pero la inflación es mayor que la rentabilidad devengada, no se está produciendo un ahorro real”, explican desde la misma firma.
Gallardo añade que el perfil conservador del ahorrador español es clave. “Muchos prefieren el riesgo cero, aunque su poder adquisitivo caiga. Falta cultura financiera y conciencia sobre la necesidad de diversificar entre ahorro a corto, medio y largo plazo”, indica.
Falta de alternativas
A esta preferencia por la liquidez se suma la falta de opciones sencillas para rentabilizar el ahorro.
“Los depósitos más rentables no están en la banca tradicional, sino en pequeñas entidades extranjeras o en plataformas digitales, lo que genera desconfianza, especialmente entre los ahorradores más mayores”, señala Gallardo.
En el caso de la deuda pública, el acceso tampoco es inmediato. “Hay que acudir al Banco de España o tener una cuenta directa y operar por Internet”, añade. Por ello, la mayoría opta por la comodidad y la liquidez de su banco de siempre.
Desde HelpMyCash apuntan, además, que el atractivo de los depósitos y las letras se ha reducido tras las recientes bajadas de tipos del Banco Central Europeo (BCE).
“Muchos ahorradores han dejado de ver compensación en contratar productos nuevos, porque la rentabilidad ya no justifica el esfuerzo”, aseguran.
El incremento de la liquidez también tiene implicaciones macroeconómicas. Según Gallardo, “el riesgo global es que afecte al consumo y con ello al crecimiento económico”.
Aunque “de momento eso no se ve”, advierte que, si la tendencia se mantiene, podría convertirse en un freno.
La acumulación de dinero sin rentabilidad supone, además, una pérdida silenciosa de riqueza para las familias.
“Si los ahorradores mantienen sus fondos en cuentas cuya rentabilidad es inferior a la inflación, se van a empobrecer”, advierten desde HelpMyCash.
Para los bancos, en cambio, esta situación representa una fuente de financiación barata, ya que apenas pagan intereses por ese dinero.
Cerca de máximos históricos
Los datos de septiembre del Banco de España constatan así un patrón que se repite desde hace décadas: el de una economía con alta liquidez privada, pero baja rentabilidad financiera.
El saldo actual se acerca a los máximos registrados en diciembre de 2022, cuando alcanzó los 941.800 millones de euros, en pleno ciclo de subidas de tipos del BCE.
Si este incremento se prolonga, los españoles podrían batir ese récord en los próximos meses.
Un reflejo de que, pese a la aparente estabilidad económica, el miedo a un nuevo sobresalto —ese mencionado shock— sigue muy presente en la mentalidad del ahorrador español.
