El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni Alberto Ortega Europa Press

Macroeconomía

España recorta un punto la brecha de productividad con la UE pero sigue lastrada por el fuerte peso del sector turístico

La brecha todavía supera los dos puntos y medio, aunque el avance de la productividad desde 2015 es mayor en España que en Italia o Francia.

23 marzo, 2024 02:28

España sigue dando pasos en la mejora de la productividad. En el último año, el país recortó en 1,2 puntos la brecha con la Unión Europea (UE). Mientras que la media europea de productividad real por hora trabajada cayó un 0,6%, la española subió en los mismos términos. Con todo, España sigue lejos de los países más productivos del Viejo Continente. Esto se explica, en parte, por el fuerte peso que el sector turístico, con menor tasa de productividad, mantiene en el crecimiento económico.

La productividad sigue en el foco de buena parte de la conversación política y económica. Se trata de una magnitud clave para el crecimiento y que responde a multitud de factores, como la jornada laboral -que el Gobierno quiere rebajar-, el tipo de empleo que se crea o la composición de las inversiones.

De acuerdo con la última actualización de Eurostat, entre 2022 y 2023 España recuperó parte del terreno perdido en materia de productividad con la media europea. Con todo, la brecha todavía supera los dos puntos y medio. Eso sí, España se sitúa por encima de Italia, Grecia o Francia en la progresión de la productividad real por hora trabajada, tomando como base 2015.

"A nivel regional, el crecimiento de la productividad fue mayor en los países de Europa central y oriental, que se beneficiaron de un proceso de convergencia y convergencia durante el período", destaca Eurostat en la explicación de su estadística. Y continúa indicando que todas las regiones de distintos países, entre ellos, España, "también tuvieron tasas de crecimiento anual superiores a la media de la UE".

Que se trata de una variable de vital importancia se evidenció en el IV Observatorio de las Finanzas de EL ESPAÑOL e Invertia, donde tanto el vicepresidente del BCE como el gobernador del Banco de España abordaron la cuestión. Allí, Luis de Guindos y Pablo Hernández de Cos advirtieron de los riesgos que supone para la economía la escalada de costes laborales si no se ve acompañada de un crecimiento de la productividad. En el siguiente gráfico se observa la evolución de la productividad en España los últimos años.

El Gobierno, por su parte, está desarrollando el nuevo Consejo Nacional de Productividad con la intención de que esté en marcha antes de cierre de año. La creación de este órgano -que PSOE y Sumar pactaron- es una recomendación de la Comisión Europea de 2016. España es, precisamente, uno de los pocos países de la UE que carecen de este órgano.

Con todo, y pese a que en el anterior gráfico pueda evidenciarse un desigual avance de la productividad real por hora trabajada en los últimos años, otros datos sí confirman ese acercamiento a la media europea que muestra Eurostat. Se trata tanto del crecimiento del empleo en sectores de alto valor añadido como del cambio en la composición de las inversiones, donde la construcción o la agricultura han perdido un peso que han ganado los servicios y las manufacturas.

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También han impactado los fondos de recuperación europeos. Este jueves, Carlos Cuerpo aseguró que la puesta en marcha del Plan de Recuperación ha tenido un "efecto transformador" del tejido productivo del país. En este sentido, el ministro de Economía destacó que ha servido para  mejorar la productividad por hora trabajada un 30%.

Por el lado del empleo, el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social destacó, tras los últimos datos de afiliación, que el crecimiento respecto a los niveles previos a la pandemia "es especialmente intenso en sectores de alto valor añadido". Se refiere a sectores como informática y telecomunicaciones, cuyo número de afiliados ha aumentado un 26,3%; o a las actividades profesionales, científicas y técnicas, que presenta un crecimiento del 16,6%.

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Así, desde el fin de la pandemia, más de uno de cada cinco nuevos afiliados (329.000, en términos absolutos) se ha incorporado a estos dos sectores "altamente productivos". Se trata de sectores donde la productividad es mucho mayor que en otros tradicionales como el comercio, el turismo o la construcción.

Respecto a la inversión, un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económica (Ivie) publicado este viernes evidencia ese cambio en la composición de las inversiones. En el siguiente gráfico, extraído del informe, puede apreciarse la pérdida de peso de la agricultura o la construcción al tiempo que avanzan los servicios y las manufacturas.

Evolución de la inversión real total y no residencial por sectores de actividad

Evolución de la inversión real total y no residencial por sectores de actividad

"Ha seguido avanzando la recomposición de la estructura de las inversiones iniciada tras el fin del boom inmobiliario en 2007, en dos direcciones. Por un lado, cambia el peso de las ramas de producción, reforzándose la inversión realizada por los servicios privados y las manufacturas frente a la construcción, la energía y la agricultura, que pierden pese", indica el citado informe.

Así, la formación de capital avanza la maquinaria, los equipos y los activos de conocimiento (TIC e intangibles). "En suma -sentencia el estudio- el resultado de la recomposición de la inversión por ramas es, también, una recomposición de la inversión por activos que intensifica el peso de la inversión total de los capitales más productivos".