La tasa interanual de inflación en Estados Unidos se situó en el 9,1% en junio, unas cifras que no se conocían desde noviembre de 1981. En comparación mensual, la escalada de los precios fue del 1,3%, según ha informado este miércoles la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo estadounidense.

La presión inflacionista se incrementa al otro lado del Atlántico a pesar de las subidas de tipos de la Reserva Federal (Fed). La tasa general registrada en junio fue cinco décimas superior a la de mayo, cuando alcanzó el 8,6%.

El crecimiento del índice de precios al consumo (IPC) de EEUU se ha acelerado en los dos últimos meses -junio y mayo- después de que en abril bajase al 8,3%, desde el 8,5% de marzo.

El índice energético subió 41,6% en junio respecto al mismo periodo del año anterior. Fue el mayor incremento interanual desde abril de 1980.

Si se hace la misma comparativa, el índice de alimentos aumentó 10,4%. En su caso, fue la mayor alza desde febrero de 1981.

En términos mensuales, la cifra de junio fue tres décimas superior a la de mayo. La tasa mensual ha sumado también dos meses consecutivos de fuertes subidas, después de situarse en el 0,3% en abril.

Al excluir del cálculo la volatilidad de la energía y de los alimentos, la tasa de inflación subyacente se situó en junio en el 5,9%, respecto al mismo mes de 2021. En comparación mensual, alcanzó el 0,7%, una décima más que en mayo.

Fed

Los datos, por tanto, han pulverizado las previsiones de los economistas, que apuntaban a una subida de dos décimas de la tasa general, hasta el 8,8%. Esperaban, además, una reducción de 0,3 puntos porcentuales de la subyacente, hasta el 5,7%.

De esta forma, la inflación se aleja cada vez más del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal de EEUU (Fed). Para luchar contra la escalada de los precios, el banco central estadounidense incrementó los tipos de interés 75 puntos básicos en su reunión de junio.

Elevó, por tanto, el precio del dinero hasta un rango objetivo de entre el 1,5% y el 1,75%. Supuso elevar la subida de tipos después de incrementarlos en 25 puntos básicos en marzo y medio punto en mayo. La institución presidida por Jerome Powell no acometía una sabida de tal calibre desde noviembre de 1994, bajo la presidencia de Alan Greenspan.

La Fed volverá a reunirse dentro de dos semanas y el mercado descuenta con una posibilidad de casi el 100% que incremente las tasas de nuevo en 75 puntos básicos.

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Han sido varias las ocasiones en las que la Fed ha mostrado su compromiso con la lucha contra la inflación. En sus últimas comparecencias, Powell ha hecho referencia a ello. 

En su comparecencia semestral ante el Comité Bancario del Senado, el banquero central destacó que la Fed tiene la determinación de restaurar la estabilidad de precios y controlar la inflación mediante nuevas subidas de los tipos de interés.

Consideró que la fortaleza de la economía permitirá manejar una política monetaria más restrictiva. Pero en el primer trimestre del año, el producto interior bruto (PIB) estadounidense cayó el 0,4% respecto al trimestre anterior.

En comparación con los mismos tres meses pero del año anterior, la economía de EEUU se contrajo un 1,6%. La Fed, no obstante, es más optimista sobre el segundo trimestre. El banco central estadounidense espera un repunte de la actividad, aunque cuenta con que la inflación siga en niveles muy elevados.

Los últimos datos conocidos sobre la salud del mercado laboral estadounidense respaldan la tesis de la Fed. EEUU creó 372.000 nuevos puestos de trabajo en junio y la tasa de paro se mantuvo en el 3,6% por cuarto mes consecutivo.