Bruselas

Los ministros de Finanzas de la eurozona han decepcionado este lunes con un plan económico minimalista como única arma para hacer frente a lo que ellos mismos consideran una crisis sin precedentes provocada por la expansión del coronavirus, que conduce a la Unión Europea a "tiempos de guerra". Un plan que de momento evita movilizar la potencia de fuego del fondo de rescate de la UE (MEDE) pese a la petición de países como España o Bélgica. 

Tras cinco horas de reunión por videoconferencia, el Eurogrupo ha anunciado un primer paquete coordinado de estímulos fiscales y avales públicos que se limita a sumar las diferentes medidas individuales que ya han adoptado los diferentes Estados miembros en lugar de desplegar un bazuka masivo y coordinado de la UE como reclamaba entre otros la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

Tanto el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, como el comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, han reconocido que la UE deberá tomar medidas mucho más potentes si quiere detener la caída libre de la economía. Pero en lugar de anunciarlas ahora, las aplazan para más adelante. Como ya ocurrió durante la crisis de deuda, al Eurogrupo le cuesta ahora tomar las medidas necesarias para combatir la pandemia.

"La declaración adoptada por el Eurogrupo fija el tono correcto. Hemos adoptado las decisiones que debemos adoptar ahora mismo. Sabemos que la situación está cambiado día a día, nos reuniremos de forma frecuente en los próximos días y seguro que reforzaremos nuestras decisiones y medidas y trabajaremos juntos para adoptar más pasos", ha dicho Gentiloni. 

"Haremos todo lo que sea necesario y más para restablecer la confianza y apoyar una rápida recuperación. Cualquier medida adicional coordinad y decisiva que se necesite, estamos listos para adoptarla. Estamos trabajando en las medidas necesarias para ayudar a la economía a rebotar", asegura Centeno. Pero de momento las iniciativas concretas de estímulo a nivel de la UE brillan por su ausencia.

El Eurogrupo se limita a tomar nota de que las medidas fiscales ya anunciadas por los  Estados miembros equivalen al 1% del PIB europeo, mientras que las garantías públicas para asegurarse de que el crédito siga fluyendo a las empresas y la moratoria en materia de impuestos ascienden al 10% del PIB. "Estas cifras se incrementarán mucho más en el futuro", asegura la declaración aprobada por los ministros de Finanzas.

El primer paquete anunciado por el Eurogrupo incluye medidas para el sector sanitario con el fin de contener y tratar la pandemia; liquidez masiva para las empresas, en particular las pymes; y también iniciativas para sostener a los trabajadores y las familias.

Los ministros de Finanzas de la eurozona han avalado además la propuesta de la Comisión de dejar temporalmente en suspenso el Pacto de Estabilidad y las reglas que limitan las ayudas públicas. El objetivo es dar todo el margen de maniobra posible a los Gobiernos con el fin de que aumenten el gasto público contra el coronavirus, ignorando los objetivos que marca la UE en materia de déficit y deuda.

"El Pacto de Estabilidad no va a interponerse en nuestra lucha contra esta enfermedad y sus consecuencias económicas", ha dicho Centeno.

Explorar el papel del MEDE

Los ministros de Finanzas de la eurozona han respaldado el fondo contra el coronavirus de 37.000 millones de euros anunciado por la Comisión (de los que a España le corresponden 4.175 millones) y se han comprometido a ratificarlo lo antes posible de manera que la liquidez llegue de forma urgente a los Estados miembros.

También han respaldado el plan del Banco Europeo de Inversiones (BEI) de movilizar 8.000 millones de euros adicionales avalados por el presupuesto de la UE para dar crédito a 100.000 empresas europeas. El Eurogrupo anima al BEI a aumentar esta cantidad hasta los 20.000 millones para poder llegar a otras 15.000 pymes.

Finalmente, los ministros de Finanzas han encargado al fondo de rescate de la UE (MEDE), cuya potencia de fuego actual es de 410.000 millones de euros, que examine cómo puede contribuir a la lucha contra el coronavirus.

Sin embargo, su director, el alemán Klaus Regling, ha dado a entender que no hay acuerdo en el Eurogrupo para movilizar el MEDE porque ningún Estado miembro, ni siquiera Italia, tiene de momento problemas para financiarse en los mercados. El ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, es uno de los que ve "prematuro" desplegar el MEDE. 

Durante la reunión, la ministra de Economía, Nadia Calviño, ha pedido a sus homólogos una "respuesta contundente" que a su juicio debe permitir "utilizar al máximo la capacidad de todos los instrumentos de estabilización del euro", incluido el MEDE. Pero su petición no ha sido escuchada, al menos hasta ahora.

Eso sí, el Eurogrupo ha repetido su compromiso de "hacer todo lo que sea necesario para afrontar de forma eficaz los desafíos actuales y para restablecer la confianza y el apoyo a una rápida cooperación". El problema es que de momento este compromiso no se traduce en medidas potentes concretas de sostén a la economía.

Ya antes de empezar la videoconferencia, el presidente del Eurogrupo había anunciado que este primer plan es sólo una parte de la solución, dado que el coronavirus todavía no ha tocado techo en Europa. "No debemos engañarnos, estos son los primeros pasos en una lucha temporal pero larga. El confinamiento obligado está llevando a nuestras economías a tiempos de guerra", ha admitido Centeno.

Los ministros de Finanzas pasan ahora el relevo a sus superiores, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, que celebran otra videoconferencia extraordinaria -la segunda en  dos semanas- este martes por la tarde. También allí se discutirá la respuesta económica al coronavirus.

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