Angela Merkel aprende de sus errores. Frente a la lenta y timorata respuesta con la que salió a combatir la crisis de 2008, Alemania se ha convertido en el país de Occidente que mejor está planteando su respuesta a la emergencia económica del coronavirus. La ambición de su hoja de ruta contra el Covid-19 y los frentes en los que se ha centrado hacen que los economistas recomienden al Gobierno español que imite el plan germano en los decretos que redacte este martes el Consejo de Ministros.

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Alemania no solo marca el paso a Pedro Sánchez por haber sido más ágil, convincente y ambicioso en su respuesta. Su mando en Europa también es vital para que países como España puedan contar con todos los recursos necesarios para hacer frente a la pandemia. En ese sentido, se echa de menos más contundencia desde Bruselas con el mensaje de que se flexibilizarán los objetivos del Plan de Estabilidad y Crecimiento sin contemplaciones.

Lo resumía bien este lunes el economista de Fedea, el profesor Marcel Jansen: "Necesitamos medidas semejantes en todos los países europeos, y no solo en aquellos que se lo pueden permitir".

La respuesta de Merkel a esta crisis no solo ha sido modélica para Jansen, el presidente de AFI, Emilio Ontiveros, también considera que ha sido el país que mejor y con más rapidez ha salido a hacer frente al virus.

"Para sorpresa de todos, ha sido el único país que ha puesto el dedo en la llaga", señalaba este lunes Ontiveros en una conversación con este periódico.

En España, ha pasado un mes y medio desde que se registró el primer caso de coronavirus, nueve días desde que se cerraron los colegios en la Comunidad de Madrid y los infectados por la pandemia llegarán hoy a 10.000. La respuesta del Ejecutivo llega tarde en opinión de Ontiveros. Pero ya que hay un país que ha elaborado una hoja de ruta ejemplar, debería servir de base a un Consejo de Ministros que se reúne dividido no solo entre los miembros de los dos distintos partidos de la coalición, sino también con un tercer bloque de ministros ortodoxos que chocan con el resto en las ideas sobre cómo responder al Covid-19.

Los cuatro pilares alemanes

El plan que Alemania ha puesto sobre la mesa se asienta en cuatro pilares. El primero es la apertura de una "barra libre de liquidez" para que el sistema sanitario pueda disponer de todos los recursos que necesite. El segundo, una línea financiera para empresas con garantías y avales públicos, de manera que se "activa la banca pública alemana", según el economista de AFI.

El tercer punto es el retraso en el pago de impuestos. Y el cuarto el aumento del gasto en I+D para agilizar la investigación de la vacuna contra el coronavirus.

Se trata de algunas medidas que ya han sido puestas sobre la mesa por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que el pasado sábado en su rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que decretó el estado de alarma esbozó los pilares de las medidas económicas que pretende aprobar este martes.

Sin embargo, la falta de ambición en el primer plan de choque que anunció el jueves pasado y el retraso del Gobierno en actuar o lanzar un mensaje claro para empresas y trabajadores hace que los economistas consideren que es la última oportunidad para atajar esta crisis a tiempo en su vertiente económica.

El Ibex 35 se ha desplomado un 34% desde los máximos anuales que se tocaron hace tan solo un mes. "Nunca antes en tan poco tiempo habíamos perdido tanta riqueza financiera y detrás de esa caída hay pérdidas de valor de las empresas", advierte Ontiveros.

Una crisis con tres ramas

La crisis económica del coronavirus tiene una triple vertiente. La primera es la financiera, la segunda, la de oferta (por los problemas de suministro en los bienes industriales que se inició con el brote del virus en China) y la tercera, en el lado de la demanda.

Muchas empresas han tenido que cesar su actividad casi de la noche a la mañana, con lo que la exigencia al Gobierno de que ponga a su disposición medidas de flexibilización laboral es ya un clamor de los agentes sociales.

Según cuenta a este periódico el socio laboral de Lexpal Abogados, Ignacio Moratilla, en los últimos días ha recibido una avalancha de peticiones para iniciar ERTEs (expedientes de regulación temporal de empleo) de empresas que han tenido que parar su actividad. La gran mayoría de esos procesos están listos para presentarse a la espera de que hoy el Consejo de Ministros apruebe un cambio normativo para flexibilizarlos.

Se trata de un cambio acordado por los agentes sociales en un acuerdo histórico y en una noche. No se entiende que el Ejecutivo todavía no le haya dado forma y no se sabe si será con carácter retroactivo o solo afectará a los nuevos ERTE.

Algo parecido pasa con el teletrabajo. "Se está teletrabajando por la buena voluntad de empresarios y trabajadores, pero la normativa de riesgos de prevención es tan estricta que se está incumpliendo", advierte Moratilla.

Liquidez ilimitada

Poner a disposición de las empresas un balón importante de liquidez es vital para que puedan soportar esta crisis que podría tardar dos trimestres en recuperarse, según las primeras estimaciones de los servicios de estudio y los organismos internacionales.

Según explica Guillermo Prada, desde el despacho Prada Gayoso, especializado en empresas y procesos de concursos de acreedores, "el estado de alarma por sí solo no genera insolvencia". Por ello, considera vital un plan contundente y coordinado por la Unión Europea para auxiliar a las empresas. 

"Debemos estar tranquilos y confiados porque estamos ante una crisis temporal y se adoptarán medidas", advierte Prada a este diario.

Sin embargo, desde el Instituto de Estudios Económicos, el director de estudios, Carlos Ruiz, reconoce que estamos en "terreno desconocido porque no hay precedente de una crisis parecida". En ese sentido, el think tank vinculado a la CEOE también señala a Alemania como un buen ejemplo, ya que muchas de las medidas aprobadas por Merkel figuran entre las peticiones de los empresarios al Gobierno español.

Respuesta coordinada por la UE

Coinciden todos los economistas consultados en que es necesario un plan europeo para combatir el virus también en el frente económico. En ese sentido, apuntan a Banco Europeo de Inversiones (BEI) como elemento clave para reactivar la economía acelerando proyectos ya en marcha en materia de transición ecológica y transición digital.

Ruiz apunta, incluso, al fondo de solidaridad de la UE, que se utiliza para las catástrofes naturales, como mecanismo para hacer frente al virus con el fin de frenar una peligro que nos colocó en el abismo tras la crisis de 2008: que los mercados de deuda europeos vuelvan a fraccionarse.