Aunque no son completas ni absolutas, las comunidades autónomas cuentan con ciertas atribuciones fiscales que les permiten bajar, subir o prácticamente anular determinadas tasas y, de facto, competir fiscalmente. Aunque la arquitectura fiscal de cada impuesto es muy distinta según los ingresos, las características o el patrimonio del sujeto fiscal, sí se puede aventurar una clasificación de las comunidades autónomas en las que son más 'caros' o más 'baratos' los impuestos.

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Cataluña es la que se lleva la palma en impuestos propios, es decir, los creados ex profeso por la región. La Generalitat cuenta con 14 tributos exclusivos y únicos sobre, por ejemplo, el agua, los grandes establecimientos comerciales, las viviendas vacías y las bebidas azucaradas envasadas, por mencionar tres. Y serán 15 cuanto se termine la tramitación del nuevo tributo sobre instalaciones que inciden en el medio ambiente que está gestionando el Parlament.

Según los datos del Consejo de Economistas, se trata de la autonomía con más tributos propios, y con diferencia. De hecho, las segundas en este escalafón con seis tributos propios son Murcia, Galicia, Asturias y Andalucía.

Sin embargo, esto tiene un impacto relativo en la recaudación. Aunque Cataluña es la autonomía líder por esta fórmula (679 millones ingresados en 2017), le siguen Canarias (466 millones) y Comunidad Valenciana (292 millones).

Sucesiones y Donaciones

El análisis de los impuestos cedidos a las comunidades autónomas por el Estado es más complejo. La multitud de condicionantes y casuísticas que rodean las deducciones impiden un estudio generalizado para estos tributos.

Por ello, en el informe elaborado por el Registro de Asesores Fiscales (REAF) del Consejo General de Economistas (CGE) que se ha presentado esta semana arranca a partir de un supuesto para poder hacer la comparación de autonomías.

En el caso del impuesto de Sucesiones, que es el tributo que marca el ‘precio’ que tiene heredar para un contribuyente, se ha hecho con el supuesto de un soltero de 30 años que ha heredado bienes de su padre por valor de 800.000 euros y de los que 200.000 corresponden a la vivienda del fallecido.

Con estas condiciones, la región en la que más caro resulta heredar es Asturias, donde el heredero tendría que pagar más de 100.000 euros por recibir estos bienes. Le siguen Castilla y León y Comunidad Valenciana, donde la tasa está en 80.000 euros y en más de 60.000 euros.

Mientras, en las antípodas de esta situación se encuentran Galicia, Cantabria y Andalucía, donde este impuesto está bonificado al cien por cien en la situación especificada. Es decir, que el contribuyente no pagaría ni un céntimo.

Con el tributo sobre Donaciones los protagonistas cambian. En el caso de un hijo de 30 años que recibe 800.000 euros en metálico de su padre y sin tener ningún tipo de discapacidad, la región en la que más se tendría que pagar serían Castilla y León y Extremadura, con 20.0000 euros. Cantabria es la única autonomía en la que este tributo está bonificado por completo mientras que en Madrid, Murcia y Andalucía se pagaría poco más de 2.000 euros.

Sobre estos impuestos, cabe recordar que puede haber cambios a lo largo de este 2020. Varias regiones como Castilla y León están tramitando proyectos de ley para reducir todavía más el impacto de Sucesiones y de Donaciones sobre los contribuyentes.

Patrimonio e IRPF

El impuesto sobre el Patrimonio es otro de los que pueden ser manejados por las autonomías, que también es conocida como una tasa sobre la riqueza, aunque las regiones pueden bonificarlo al cien por ciento (que equivale a suprimirlo), como ha hecho Madrid.

En el caso de patrimonios de 4.000.000 a 15.000.000 euros son Extremadura, Baleares y Comunidad Valenciana las regiones en las que más hay que tributar, llegándose a pagar, en el segundo caso, más de 400.000 euros. En cambio, en la región que gobierna Isabel Díaz-Ayuso, como ya se ha mencionado, no tiene efecto.

Por otro lado, el tipo del IRPF autonómico (que va aparte del que dictamina e ingresa el Estado) depende del tipo de renta. En el caso de los salarios más bajos, de entre 20.000 y 30.000 euros anuales, la regiones con el tipo de IRPF más alto son Cataluña y Aragón.

En cambio, la clasificación cambia en el caso de las rentas más altas. A partir de los 45.000 euros anuales, Navarra es la comunidad en la que más tienen que pagar los contribuyentes. Cabe destacar que Madrid, en todos estos tramos, es una de las autonomías en las que menos se paga.

Mientras, en términos generales, el tipo más elevado del impuesto sobre transmisiones patrimoniales (ITP) es el de Murcia, algo que también sucede en el caso del tributo de actos juridicos documentados (AJD). En cambio, los tipos más bajos de ambos tributos se dan en los territorios forales.

En busca de la armonización

Uno de los objetivos del nuevo Gobierno de coalición es poner fin a toda esta variabilidad y, sobre todo, a los 'oasis fiscales' que hay en España, que suelen corresponder a las regiones del PP. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se ha comprometido a armonizar los tributos cedidos a las comunidades autónomas para generar, como mínimo, un suelo fiscal.

De esta manera, socialistas y morados quieren poner fin a la competencia tributaria entre autonomías y a la situación de ventaja que tiene, según Moncloa, la Comunidad de Madrid, a la que se acusa de cometer ‘dumping’ fiscal aprovechando las ventajas que le otorga la capitalidad.

Esta homogenización fiscal se abordará a través de la reforma de la financiación autonómica cuyo proyecto legislativo se quiere tener preparado antes de que termine el año.

La idea es abordar en él un suelo fiscal para Sucesiones y Donaciones, Patrimonio, ITP y AJD pero, según Hacienda, no el tramo autonómico del IRPF. Esto solo se hará si lo piden las propias comunidades autónomas.