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Las claves

El real decreto-ley con el que el Gobierno activó el registro de lobbies obligatorio amenaza con boicotear el Diálogo Social entre el propio Ejecutivo, la patronal y los sindicatos. Todo ello porque, precisamente, la norma considera lobbies tanto a CEOE como a Cepyme, a CCOO y a UGT.

Esto ha generado indignación en patronal y sindicatos que critican la norma. La consideran un "despropósito" y amenazan con "rebelarse" contra ella.

Todo ello a pocos días de que el Diálogo Social retome su actividad. Como ha podido saber este periódico, el lunes 14 de septiembre se reúne el Ministerio de Trabajo con los representantes de CEOE, Cepyme, CCOO y UGT para abordar la transposición de la directiva de transparencia salarial.

Pero a esta reunión se prevé al menos una baja: la de la patronal. Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, ha congelado su relación con el Gobierno.

Al menos hasta constatar si el Congreso convalida el decreto-ley que incluye el registro de lobbies. La votación tendrá lugar el próximo 16 de septiembre y no está claro que salga adelante.

Cabe recordar que el Gobierno lanzó la ley de lobbies (como se conoce popularmente la norma) a través de un decreto-ley ante la paralización que el correspondiente proyecto legislativo estaba sufriendo en el Congreso.

Esta normativa formaba parte de los compromisos alcanzados por el Gobierno de España ante Bruselas por los fondos Next Generation. De ahí que se tramitara en el último Consejo de Ministros de agosto.

Las excepciones

El real decreto-ley que incluye el registro de 'lobbies' incluye excepciones. Es decir, colectivos que pueden tener relaciones con representantes públicos sin tener que registrarse.

Se trata de las administraciones locales y otras instituciones públicas, las misiones diplomáticas y las embajadas, los partidos políticos y los colegios profesionales.

Su contenido no ha gustado en los agentes sociales dado que no les excluye de ser lobbies y de tener que pasar por el registro.

"Como hasta el próximo día 16 no sabemos lo que va a pasar en el Congreso, no vamos a hablar con el Gobierno", indicaba Garamendi esta semana. Y lamentaba que la CEOE se cataloga como lobby "cuando estamos en la Constitución Española como agentes sociales".

Otras voces de la CEOE inciden en que "tenemos un mandato constitucional. Nuestro papel y nuestro rol tienen que ver con el interés público. No somos un lobby".

Con todo, añaden que, si sale adelante, "cumpliremos con todas las formalidades. Pero, según lo que digan nuestros servicios jurídicos, no descartamos plantear recursos".

Contrariados

En los sindicatos tampoco ha gustado su inclusión como lobbies. " Estamos no sólo sorprendidos, sino contrariados. Equiparar a las organizaciones sindicales con el papel que puedan ejercer los lobbies me parece un absoluto despropósito", opinaba Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras (CCOO)

"Nosotros estamos en el marco del diálogo y de la concertación social no por ser un lobby sino por ser un agente social. No lo decimos nosotros, lo dice la Constitución española", añadía. Por ello, instaba a que "se modifique o no se apruebe en esas condiciones" el real decreto final.

"Lo estamos analizando jurídicamente y estamos pendientes también de concretar una posición conjunta con UGT, porque no tendría mucho sentido que cada uno saliera por un lado. En este caso comprendo la posición de CEOE y no adelanto si vamos a tomar una posición similar", añade el líder de CCOO.

Y Pepe Álvarez, de UGT, parece estar en esta sintonía. "No conozco ningún país del mundo que sitúe a las organizaciones sindicales como lobbies, porque los intereses generales no son un lobby", indicaba, consultado por esta cuestión por EL ESPAÑOL-Invertia.

"En nuestro caso lo vamos a estudiar y en función de las conclusiones veremos si aceptamos, no aceptamos, si nos declaramos o no nos declaramos, porque igual nos declaramos en rebeldía", afirmaba.

Y en este contexto... ¿Qué va a pasar con la reunión del Diálogo Social de este lunes? Por ahora, se mantiene según voces cercanas a su organización.

Con todo, estas mismas voces admiten que no saben cómo va a afectar a la naturaleza de la cita. Ni si se mantendrá.