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Las claves

Como suele ser habitual, agosto fue un mal mes para el empleo. Y se tocó un nuevo techo en destrucción del mercado laboral.

En un solo día, el lunes 31 de julio, desaparecieron 272.172 puestos de trabajo. Se trata de la cifra más alta desde que se aprobó la última reforma laboral, a finales de 2021.

De hecho, para ver un número más elevado hay que asomarse a al 31 de agosto de ese mismo año. En aquella fecha se destruyeron 289.982 empleos.

Con todo, hay que recordar que en aquellas semanas el mercado laboral estaba afectado por la incertidumbre y la variabilidad que generaban las restricciones de actividad por la pandemia de Covid-19.

De vuelta a 2026 y al récord actual, la pérdida de empleo del último lunes de agosto supuso una reducción del 1,22% del total de ocupados.

Así lo indican los datos de afiliación diaria de la Seguridad Social, que confirman que el último día de agosto es un día negro para el empleo.

Y todo ello pese a las medidas del Gobierno para rebajar la estacionalidad del mercado laboral español.

Sí se ha logrado reducir drásticamente la temporalidad del mercado laboral privado (el público es harina de otro costal), que ha pasado de estar en el entorno del 25% al 12%.

Sin embargo, esto no está impidiendo que los contratos indefinidos que se están firmando tengan muy corta duración.

De hecho, la duración media de los contratos, según la última estadística (correspondiente a julio), no ha cambiado desde la aprobación de la reforma laboral. Está en los 45,83 días. Prácticamente la misma que en el mismo mes de 2022, que es cuando entró plenamente en vigor la medida.

Según la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), este fenómeno tiene varias causas. Principalmente, que se han disparado los despidos por no superar los periodos de prueba y las bajas voluntarias de los trabajadores en cortos periodos de tiempo. En ambos casos, se han multiplicado respecto a los años anteriores a la pandemia.

En este contexto, y con todo, no se perdió tanto empleo en agosto por el final de la temporada de verano.

Se destruyeron casi 165.000 puestos de trabajo, una cifra inferior a lo habitual. Esto se debió gracias a los nuevos ocupados que ha aportado la regularización extraordinaria de inmigrantes.

De hecho, los inmigrantes regularizados hasta finales de agosto suman y figuran como 337.917 nuevos ocupados, según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Una cifra que dispara las estadísticas del mercado laboral y permite maquillar la ralentización que ya padece la creación de empleo en España.

43,7%

De hecho, los extranjeros regularizados ya suponen el 43,7% de los nuevos afiliados a la Seguridad Social en 2026, según los cálculos de este periódico.

Es más: estos regularizados suponen el 66% de los nuevos ocupados extranjeros en lo que va de año. Así, queda constatado el peso de este proceso en la buena marcha del mercado laboral español.