Como ha avanzado este periódico, este 31 de agosto terminó el plazo de ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Y el Gobierno decidió cesar a todos los trabajadores interinos que contrató para gestionar lo relativo a los fondos Next Generation, con ciertas excepciones. Como las de los trabajadores del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
Los cien empleados que se ficharon para gestionar las actividades vinculadas con las ayudas europeas en las oficinas de empleo españolas continuarán desempeñando su labor. Pero lo harán sólo un mes más. Su marcha, a finales de octubre, agravará el acuciante déficit de personal que sufre el SEPE y que está provocando importantes retrasos en la atención al público y un caos que dispara las listas de espera.
De hecho, según fuentes de los sindicatos, al SEPE le faltan al menos unos 4.400 trabajadores para cubrir su plantilla o relación de puestos de trabajo (RPT).
Así lo indica David Fernández, coordinador de SEPE de UGT Servicios Públicos. Explica que la RPT del órgano es de 11.600 personas. Y, en estos momentos, "hay sólo unos 7.200 efectivos, sumando a todo el mundo".
Una plantilla que va a ir menguando más en los próximos meses. Y no sólo por la pérdida de los interinos para manejar los Next Gen.
El envejecimiento de la plantilla es la clave. "El ritmo de jubilaciones está siendo de entre 50 y 60 personas al trimestre", añade Fernández. "La situación es peliaguda".
A esto se suma que el personal con el que se cuenta no es el adecuado para las labores que se tienen que acometer. "Casi todo nuestro personal es de los subgrupos C1 y C2, y tienen que hacer funciones de la categoría A2".
Prestaciones
Esto, sobre todo, ocurre con el "reconocimiento de prestaciones. Algo que tendrían que hacer los técnicos y lo están haciendo administrativos y auxiliares".
Fernández indica que los trabajadores tienen pendiente una reunión con el director general del SEPE, Ricardo Cuesta, para trasladarle estas problemáticas. Y que, al menos, los 100 contratos de interinos se puedan mantener lo máximo posible.
Los problemas de plantilla y de listas de espera en el SEPE no son una novedad. Y, de hecho, el Ministerio de Trabajo ya ha tenido que externalizar parte de sus trabajos porque no da abasto.
En agosto, el departamento que dirige Yolanda Díaz lanzó una licitación para que una empresa externa mejore la gestión de las prestaciones del paro.
Este concurso busca permitir al organismo "cumplir sus objetivos en el contexto de las permanentes adaptaciones en el sistema de protección por desempleo", así como dar respuesta a las recomendaciones de los informes de fiscalización de la Intervención Delegada y del Tribunal de Cuentas.
En definitiva, con ello se pretende corregir las deficiencias detectadas en el seguimiento del pago y de las deudas por prestaciones, adaptando los procesos a la contabilidad pública para asegurar un control detallado del gasto y de la devolución de los cobros indebidos.
La externalización de estos trabajos responde, según la propia licitación, a la falta de medios y personal propio suficiente dentro del SEPE para asumir la carga técnica y especializada que requiere dicha actualización.
