España se asoma al temido invierno demográfico. Los nacimientos están en cifras históricamente bajas y la población cada vez más envejecida. Son necesarias medidas para dar la vuelta a esta situación. Pero no hay remedios inmediatos. Políticas basadas en incentivos económicos como el cheque bebé (impulsado hace casi 20 años por el hoy denostado José Luis Rodríguez Zapatero) tienen un efecto muy limitado y no sirve a largo plazo.
De hecho, su efecto se queda en adelantar nacimientos que los progenitores ya habían planeado. Pero no generan cambios demográficos a largo plazo.
Así lo indica un estudio impulsado por la Fundación La Caixa, concretamente por su Observatorio Social. El análisis está firmado por los investigadores Lidia Cruces y F. Javier Rodríguez, de la Goethe Universität Frankfurt, y profundiza sobre los efectos reales que tuvo el citado cheque bebé hace dos décadas.
Esta ayuda -que fue introducida en España en 2007- consistía en el subsidio universal de 2.500 euros por nacimiento, que equivalía al doble de la media del salario bruto mensual de las mujeres.
La puesta en marcha de esta medida motivó que los nacimientos aumentaran un 6% en los 9 meses posteriores a su implementación.
Sin embargo, al extender el período de estudio, su impacto sobre la tasa de natalidad total es significativamente menor y apenas alcanza el 3%.
Esta diferencia, según los investigadores, refleja que los incentivos financieros directos tienden a adelantar nacimientos más que a incrementar de forma sostenida el número de hijos. Además, subrayan que "las dinámicas demográficas dependen de decisiones acumuladas a lo largo de la vida, no sólo de respuestas inmediatas a estímulos puntuales".
En el caso de la natalidad, las políticas estructurales de conciliación tienen un peso mayor. Así lo recoge otro estudio, obra de varios autores procedentes del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), el Banco de España y el Institut d’Anàlisi Econòmica-CSIC, entre otros.
El texto -con el título: ¿Contribuyen las políticas de conciliación en España? El papel de las empresas- explica que las políticas de conciliación pueden favorecer la natalidad al facilitar la compatibilidad entre empleo y maternidad.
No obstante, también pueden generar efectos contraproducentes si las empresas anticipan mayores costes laborales futuros.
Esto desincentiva tanto la contratación como la conversión de contratos temporales en indefinidos.
Yin y yang
El informe avisa de un yin y un yang. Recoge que medidas como permisos de maternidad más largos, mayores prestaciones o una menor rotación laboral tienden a elevar la natalidad, aunque a menudo reducen la participación laboral femenina y los ingresos acumulados a lo largo del ciclo vital.
Del mismo modo, las políticas que refuerzan la estabilidad pueden aumentar el número de hijos, pero a costa de generar menos empleo, aunque este sea más estable. Por el contrario, las medidas que incrementan la fluidez del mercado de trabajo favorecen la contratación, impulsan el empleo femenino y elevan los ingresos, pero dificultan la compatibilidad entre maternidad y empleo estable, lo que reduce el número de hijos por mujer.
Por ello, los autores concluyen que los subsidios destinados a incentivar la conversión de contratos temporales femeninos en indefinidos son una de las medidas más eficaces en el campo de la natalidad, al compensar las reticencias empresariales asociadas a la maternidad y permitir mejoras simultáneas en maternidad e ingresos.
