El Gobierno quiere hacer propósito de enmienda. Después del disgusto generado entre sindicatos y patronales por el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos con EH-Bildu para derogar la reforma laboral de 2012 sin consultarles, el Ejecutivo asegura que cualquier medida que se tome en el empleo pasará por negociar con los agentes sociales.

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"El Diálogo Social es más importante que nunca. Solo con él vamos a llegar a acuerdos importantes que puedan ser relevantes de forma eficaz", ha afirmado María Jesús Montero, ministra portavoz en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros extraordinario de este viernes.

"La intención del Gobierno es negociar todas las cuestiones laborales en el marco del Diálogo Social. Es el lugar idóneo si queremos un trabajo más digno, empresas más fuertes y competitivas y una mejor cualificación de la fuerza laboral", ha indicado. 

La plana mayor del Gobierno y de la Mesa de Diálogo Social.

Consultada por los periodistas sobre cuándo se derogará la reforma laboral que ejecutara Mariano Rajoy, Montero ha aparcado esta polémica y ha asegurado que será una labor a "medio plazo" que se concentrará en un nuevo estatuto de los trabajadores, proyecto que aparece en el acuerdo de Gobierno firmado entre el PSOE y Unidas Podemos a finales del año pasado. 

"El cambio se hará a través de la elaboración de un nuevo estatuto de los trabajadores y será negociado en el marco del Diálogo Social", ha insistido Montero, que ha reiterado que este órgano es clave para el Gobierno. Tanto, que es el ente que más veces aparece en el susodicho acuerdo de coalición.

"El Diálogo Social es un espacio que está resultando muy importante para los ciudadanos y que está frenando la hemorragia laboral causada por la pandemia de coronavirus, avanzando en temas tan importantes como el teletrabajo, los expedientes temporales de regulación de empleo (ERTE) excepcionales, la conciliación o que las empresas puedan encontrar apoyo en el Gobierno para su estabilidad y puedan recuperar el crecimiento", ha apuntado. 

Respecto a si la CEOE se volverá a sentar en la mesa del Diálogo Social después de abandonarla por la polémica suscitada por la derogación de la reforma laboral, Montero lo ha dado por hecho. "El señor Garamendi no es un patriota de boquilla", ha declarado. Ha ensalzado su figura y ha afirmado que el presidente de la patronal "es perfectamente consciente" de que el órgano de negociación es el lugar idóneo para abordar el futuro laboral del país.

En cualquier caso, ha asegurado que hay "una comunicación fluida y continua con el señor Garamendi, y también con Cepyme y con las organizaciones empresariales de este país. Sin ellos, es imposible construir un proyecto de Estado". 

Aspectos más lesivos

Respecto a los aspectos más lesivos de la reforma laboral (que es lo que finalmente se derogará de manera "urgente", según el acuerdo con Bildu 'corregido' por el PSOE), Montero ha admitido que el Gobierno ya venía trabajando en ello antes de la crisis del coronavirus.

Estos "aspectos" más lesivos se corresponden con lo relacionado con la negociación colectiva. Concretamente, la ambición del Ejecutivo es la de recuperar la ultraactividad de los convenios colectivos y que el convenio sectorial tenga preeminencia sobre el de empresa.

"Ya se estaban produciendo avances en el Diálogo Social en estas materias. Pero la situación de la pandemia ha obligado a cambiar el foco y a frenar la hemorragia laboral. Estamos haciéndolo no solo con medidas paliativas sino también con un nuevo marco de relaciones sociales y laborales muy positivo para toda la discusión que tiene que venir", ha añadido Montero, quien no ha concretado cuándo se retomarán estos planes o si todo se fiará al futuro nuevo estatuto de los trabajadores.