Hasta ahora, el Gobierno no había querido presentar unas estimaciones oficiales sobre el daño que las medidas para hacer frente al Covid-19 van a tener sobre la economía. Pero el plazo para presentar a la Comisión Europea el Programa de Estabilidad y el Plan Nacional de Reformas le ha forzado a poner números macro a la pandemia.

Como era de esperar, uno de los aspectos más preocupantes es lo que ya está ocurriendo en el mercado de trabajo y cómo evolucionará el paro en los próximos meses. La tasa de desempleo se disparará este año al 19% (cerró 2019 en el 14,1%) y a cierre del próximo año todavía permanecerá en el 17,2%, es decir, por encima de los cuatro millones de desempleados.

Los datos de la Encuesta de la Población Activa (EPA) del primer trimestre (en el que se incluyen dos semanas desde el inicio del estado de alarma) ya habían avanzado las dificultades que está atravesando el mercado laboral.

En un contexto en el que los ERTE (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo) están sosteniendo la ocupación de manera artificial a la espera de que esos trabajadores puedan volver a sus puestos, las horas de trabajo son un indicador interesante para ver la intensidad del daño que está sufriendo el mercado laboral.

Los datos hasta ahora conocidos reflejaban una caída de casi seis puntos en la variación interanual (hasta marzo), situando la caída de las horas de trabajo en el 4%.

Pero el Gobierno espera que ese descenso vaya mucho más allá y que este año esa reducción de horas trabajadas alcance el 9,7%. En el documento que ha enviado a Bruselas reconoce que esa reducción del tiempo de trabajo, "provocaría una significativa caída de la renta, que impactaría negativamente sobre el consumo". Y también sobre la recaudación.

"La caída de un 9,7% en las horas trabajadas en 2020, se concentraría en el primer semestre del año y a partir del tercer trimestre las horas trabajadas comenzarían a aumentar trimestralmente", explica el informe.

Pero lo preocupante es que, al igual que la tasa de paro, en 2021 no se recuperará ese tiempo de trabajo perdido. "Esta senda de recuperación se mantendría en 2021, hasta registrarse en el conjunto de ese año un aumento del 5,7% de las horas trabajadas", reconoce el cuadro macroeconómico del Gobierno.

Pese a todo, el Gobierno afirma que en 2020 los salarios tendrán un crecimiento sostenido, en línea con lo pactado en la negociación colectiva. Confía en que la ganancia de la productividad permita compensar el coste de esa subida salarial en este momento crítico para la economía española.

Del ERTE al ERE

Los datos disponibles del mes de marzo ya mostraban la severidad con la que el cierre de la actividad económica por el confinamiento está impactando en el empleo. La afiliación registró la mayor caída de la serie histórica, con una pérdida de 833.979 afiliados con datos de fin de mes. Esto hizo que en sólo dos semanas, se esfumara la creación de empleo de los dos años anteriores. 

El Gobierno viene a reconocer en su informe que la economía española evolucionará a dos velocidades y eso tendrá su reflejo en el empleo. "Se distinguen dos tipos de sectores: los que afrontan un calendario de reactivación más dilatado (hostelería, comercio y servicios recreativos) y el resto, que podrá reanudar más rápidamente la actividad", afirma el documento redactado en este punto por el Ministerio de Economía. 

Dado que la recuperación, según las previsiones enviadas a Bruselas, no será completa, el Ejecutivo explica que podría darse el escenario ya dibujado por la EPA en el que "una parte del incremento observado en la población inactiva en el primer trimestre podrá pasar a ser considerada población activa desempleada". Es decir, que los ERTE acaben siendo ERE (Expediente de Regulación de Empleo).

Fuente: Programa de Estabilidad del Gobierno

Ante ese temor, el Gobierno ultima una reforma para hacer más flexible la figura del ERTE y que se permita extender ese mecanismo una vez que termine el estado de alarma.

Los ERTE afectan a unos cuatro millones de trabajadores (ver tabla anterior) y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, estima que sostenerlos tendrá un coste este año para las arcas públicas de 17.894 millones de euros. A esa cuantía hay que sumarle los gastos de las prestaciones por desempleo que el pasado año fueron próximas a esas cifras.

Grandes desequilibrios

El Gobierno ha querido recordar también el punto de partida en el que estaba la economía española antes del estallido de la pandemia. Recuerda que España "consiguió crear más de 954.500 empleos durante el bienio 2018-2019", según la EPA. Sin embargo, había elementos preocupantes que el mercado laboral no había logrado corregir en los últimos años.

"Pese a este dinamismo, los desequilibrios del mercado de trabajo persisten. La tasa de empleo juvenil (menores de 25 años) se situó en el cuarto trimestre de 2019 todavía en el 30,5%". Además, el número de parados de larga duración (más de 12 meses consecutivos en paro) ascendía a 1,2 millones de trabajadores. 

Estos colectivos, junto con los trabajadores que tenían un contrato temporal, son los más vulnerables a esta crisis que se prevé muy larga en términos de empleo.

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