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El precio del aceite de oliva virgen extra se acerca a la barrera de los 3 euros por kilo en origen. No había cotizado tan bajo desde hace un lustro. Y con una cosecha de 1,6 millones de kilos (media-alta) a punto de entrar en los mercados.

Pese a la caída de los precios, de un 8,7% en el último mes, el Gobierno sigue sin activar el mecanismo de intervención, que permitiría retirar provisionalmente hasta 320.000 toneladas y aliviaría la presión bajista.

El Poolred, referencia en los precios en España, ya marca esta semana 3,1 para el virgen extra y 3,09 para el virgen. El lampante está por debajo de los 3 euros.

La campaña se inició en octubre de 2025 con 4,5 euros el kilo. Hasta mayo se mantuvo por encima de los 4 euros. Tras la floración y el cuajado del fruto, con perspectivas de buena cosecha, los precios se desplomaron.

La caída en las distintas categorías del 8,7% en el último mes, desde el 21 de septiembre, está alentada por las previsiones del aforo y por maniobras de operadores, acumulando existencias.

El ministro Planas dijo a principios de mes que se daban las condiciones para que entrase en funcionamiento por primera vez el sistema de defensa de los productores, pero abogó por esperar a noviembre para activarlo.

Planas quería saber si las lluvias de octubre confirmaban el aforo de 1,6 millones o si habría que revisarlo a la baja, con lo que habría que ver si se cumplían las condiciones para intervenir el mercado.

El sector le urge para que lo haga ya, sin demora. Hoy mismo, antes de que el destrozo en las cotizaciones sea mayor aún.

Aumento de costes

En el último lustro el aceite de oliva siempre ha cotizado en origen por encima de los 3 euros. Pero hay un factor a tener en cuenta en términos de rentabilidad: desde 2021 los costes de producción han aumentado un 57%.

El problema de costes es tan acuciante que hay convocada una tractorada en Madrid de todo el sector primario el próximo 28 de octubre a las puertas del Ministerio de Agricultura.

Según cálculos de la Asociación Española de Municipios del Olivo, AEMO, a tres euros el kilo en origen prácticamente todo el olivar español estaría al límite del umbral de rentabilidad o muy alejado de él.

Prácticamente nadie ganaría dinero con el aceite de oliva, por los elevados costes actuales del cultivo.

El olivar en pendiente y los secanos no muy productivos dejan de ganar dinero si venden por menos de 5 euros. Buena parte del olivar de campiña, los regadíos incluso, no ganan por debajo de 4.

Pero la cuenta empieza a no salirle ya ni a los productores con plantaciones superintensivas y altamente mecanizadas.

Cooperativas

Las cooperativas, cuyos socios aportan más de dos tercios de la producción española, han reprochado al Ministerio de Agricultura que todavía no haya activado los mecanismos para intervenir en el mercado.

No sólo los precios pican a la baja, sino que además el mercado está prácticamente parado. Los envasadores juegan con que tienen existencias hasta que entre el nuevo aceite.

Los productores que quieren o necesitan vender tienen que aceptar precios bajos. Lo que condiciona el arranque de la nueva campaña.

"Cuando hay un mercado a la baja, nadie compra, porque todo el mundo piensa: ¿para qué voy a comprar hoy si mañana aspiro a que pueda estar más barato?", han lamentado desde Cooperativas Agroalimentarias.

El presidente del sector de Aceite de Oliva de Cooperativas Agro-alimentarias de España y director general de Dcoop, Rafael Sánchez de Puerta, urge a Planas a activar ya el mecanismo de intervención.

"No entendemos el retraso, la verdad", ha lamentado Sánchez de Puerta. Esperar hasta noviembre tira del precio a la baja, considera.

"Creíamos que era mucho mejor haberlo hecho en octubre cuando empezaba la campaña", ha señalado el responsable cooperativo.

Sánchez de Puerta está convencido de que una intervención desde el inicio podría haber contribuido a contener las cotizaciones.

La medida reclamada se ampara en la normativa comunitaria, que permite a los Estados miembros establecer mecanismos de regulación de la oferta ante situaciones de desequilibrio.

Su aplicación permitiría inmovilizar temporalmente una parte de la producción para intentar estabilizar el mercado.

Esta situación provoca, según ha señalado, que no solo desciendan las cotizaciones, sino que también se paralicen las compraventas. "No hay quien compre", ha resumido.

Ante este escenario, ha defendido que los productores eviten precipitar sus operaciones comerciales.

"En estas circunstancias donde no hay quien compra, no debería de haber nadie vendiendo", ha manifestado.

El responsable cooperativo ha considerado fundamental conocer cómo evolucionan las ventas mensuales, tanto en el mercado nacional como en las exportaciones.