Las claves
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La Comisión Europea prevé ahora esperar a que el Parlamento vote las salvaguardas, en febrero, para activar la aplicación provisional del acuerdo de libre comercio con Mercosur a pesar del voto para llevarlo al TJUE. Populares y socialistas de la Eurocámara apoyan este escenario.
Según fuentes del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen activará el tratado en cuanto uno solo de los cuatro países latinoamericanos lo ratifique. Pero no es previsible que ese proceso sea tan inmediato ni en Brasil, ni en Argentina, ni en Uruguay ni en Paraguay.
Según la Comisión, el tratado es "no sólo beneficioso" sino "imprescindible" para la UE. La Unión necesita "diversificar" sus mercados, dada la posición beligerante adoptada por Estados Unidos. Así traslució en la reunión extraordinaria del Consejo Europeo, este jueves, con motivo del caso Groenlandia.
A pesar de que la "alianza contra natura" de las ultraderechas con las izquierdas radicales logró desviar el acuerdo al Tribunal de Justicia de la UE el pasado miércoles, la Comisión no esperará los dos años que puede tardar el TJUE en decidir. La imposición será inmediata.
"Dos Gobiernos de derecha dura, Argentina y Paraguay, y dos de izquierda radical, Brasil y Uruguay, se han puesto de acuerdo", argumentan fuentes de socialdemócratas y populares en la UE. "Aquí, sin embargo, nos ponemos palos en las únicas ruedas que nos pueden sacar de la irrelevancia global".
El pasado jueves, en el Consejo Europeo extraordinario de Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno dejaron sola a Von der Leyen en la decisión más controvertida de su mandato.
Emmanuel Macron, oficialmente en contra del Mercosur, se negó a discutirlo. Giorgia Meloni, primero en contra y luego a favor, no pidió la palabra para rebatirlo.
Sólo Friedrich Merz insistió en la necesidad de la aplicación "provisional" del acuerdo. El canciller alemán fue la excepción, recordando el mandato dado a la Comisión el pasado 9 de enero.
"Cuando el Consejo aprobó la autorización de la firma, también aprobó la aplicación provisional del acuerdo", explicó una fuente europea a la salida de la reunión. Así que para los gobiernos, el tema está cerrado. Von der Leyen debe asumir sus responsabilidades.
México, Chile y el "provisional" Canadá
Y el equipo de la presidenta se carga de razones esgrimiendo los precedentes de otros tratados con países americanos como ejemplo de que el sector primario de la UE siempre sale ganando. Y con ella, el campo español.
Los casos de México, Chile y Canadá –que lleva nueve años en vigor de manera "provisional"– hablan por sí solos.
En 2000, cuando entró en vigor el acuerdo con México, las exportaciones mexicanas de productos agroalimentarios a España eran de 93 millones de euros. Las españolas a México, de 91 millones. Un comercio equilibrado.
En 2024, las exportaciones agrarias mexicanas a España ya eran de 282 millones de euros, tres veces más. Pero las españolas a México alcanzaron 657 millones, ocho veces más. Un saldo claramente favorable a España.
Con Chile ocurrió algo similar. En 2003, las exportaciones chilenas de alimentos y bebidas a España suponían 233 millones de euros. Las españolas a Chile eran de apenas 10,5 millones. Chile dominaba claramente.
Tras 21 años de aplicación del acuerdo, en 2024, las exportaciones agrícolas chilenas a España han supuesto un valor de 597 millones de euros, cerca de tres veces más. Las españolas a Chile hoy suponen 215 millones, más de 20 veces más.
Con Canadá pasó lo que muchos europeos temían no sucedería. Algunos sectores agrícolas europeos temían que la reducción de aranceles a las importaciones de carne canadiense provocara una "inundación" de mercados europeos.
Pero muy pocos ganaderos canadienses decidieron exportar a Europa. Porque nuestras normas son significativamente diferentes a las suyas.
En 2023, exportaron sólo 1,4 millones de toneladas de carne de vacuno a Europa, apenas el 2% del volumen permitido por el CETA. Mientras, los ganaderos europeos aumentaron significativamente sus exportaciones.
De 2 millones a 14 millones de toneladas en siete años. Lo mismo ocurre con los productores de queso europeos. El acuerdo funcionó a favor de Europa.
Empleo y PIB en aceite, vino...
El Acuerdo UE-Mercosur puede representar una gran oportunidad para Europa. Refuerza la autonomía estratégica y la capacidad de competir en un contexto de creciente inestabilidad global.
Crea un mercado de más de 700 millones de consumidores, clave para diversificar socios comerciales y reducir dependencias. Para España supone la eliminación de aranceles para el 91% del valor de las exportaciones europeas.
También significaría, según las estimaciones, un aumento de las exportaciones en un 37% e incremento del PIB de un 0,23%. El empleo crecería un 0,11%, equivalente a más de 22.000 puestos de trabajo, sólo en España.
El acuerdo mantiene el mayor nivel de protección agrícola jamás incluido en un acuerdo comercial de la UE. España es el primer exportador mundial de aceite de oliva, cuyas exportaciones enfrentan actualmente un arancel del 10% en Mercosur.
España es el primer exportador mundial de vino en volumen. Las importaciones de vino procedentes de Europa enfrentan un arancel del 27% en Mercosur.
España es uno de los principales exportadores de vino a Brasil. La patronal del vino en Europa califica el tratado de "oportunidad única". El sector del vino europeo también ve esta oportunidad como histórica.
El acuerdo es visto como "muy relevante" por ANICE, la mayor asociación de empresas cárnicas de España. El sector genera unos 123.000 puestos de trabajo directos.
ANICE destaca que el debate no debe plantearse en términos de "sí o no" al acuerdo. Debe plantearse en aplicación e instrumentos de protección para "evitar la competencia desleal".
El acuerdo, además, incluye la protección de 357 indicaciones geográficas europeas. De ellas, 59 son españolas, como el queso manchego, el jamón de Jabugo o el vino de Rioja. "Se trata de la mayor cobertura jamás lograda en un acuerdo comercial", sostienen fuentes europeas.
