Publicada

Las claves

La última encuesta sobre riesgos de la economía del Banco de España entra en el problema de la vivienda con una conclusión clara: si se invirtiera más, la economía crecería una décima más el año que viene y hasta tres en 2027, para compensar la tendencia a la baja del PIB.

La inversión en vivienda sigue siendo una de las grandes incertidumbres de la economía para los próximos años. En España apenas se hacen 120.000 visados de obra nueva cada año, insuficientes para absorber los más de 220.000 nuevos hogares que se generan.

Los visados crecían a un ritmo del 5,6% hasta el mes de septiembre (100.327 unidades) según los datos oficiales del Ministerio de Vivienda. Pero el propio BdE advierte que esa tendencia se ha moderado en los últimos meses del año.

"En un contexto marcado por fricciones administrativas y regulatorias tanto en la producción de suelo como en la edificación, esta evolución sugiere que la inversión residencial podría perder dinamismo en los próximos años", advierte el supervisor bancario.

Hay que recordar que la Ley del Suelo, pensada para liberar suelo urbanizable apto para construir, no ha visto aún la luz. Se presentó en el Congreso en mayo de 2024, pero fue retirada por el propio Gobierno para evitar un varapalo ante la oposición del PP y Vox.

De forma paralela, el enfrentamiento entre partidos y con las CCAA sobre la polémica Ley de Vivienda no ha servido para solventar la escasez de oferta que sufre el mercado.

Se estima que hacen falta en España 700.000 nuevas viviendas para atender a la acumulación de demanda sin opciones de encontrar una oportunidad de inversión inmobiliaria aceptable. La única solución para ello es liberar suelo y eliminar las trabas administrativas que paralizan los planeamientos urbanísticos.

Frente a ello, se ha creado una sociedad pública de vivienda este mismo mes, Casa 47, que busca sobre todo promover suelo para vivienda pública a precios asequibles y habilitar inmuebles baratos para alquilar.

Si bien desde el sector constructor y de la promoción inmobiliaria se duda de que esa opción sea la más eficaz para solventar el problema.

El análisis del Banco de España contempla la posibilidad de que el incremento de la demanda de vivienda, impulsado por los flujos migratorios y la creación neta de hogares, impulse la construcción residencial en los próximos años.

Tanto es así, que ha elaborado una de las opciones de mejora de sus previsiones económicas en esa posibilidad, de forma que la economía crezca y no se dispare la inflación más allá de los límites que marcan las reglas fiscales de la UE.

Escenarios de riesgo

Aunque la situación geopolítica (aranceles de EEUU, Ucrania, etc.) se mantiene como el mayor riesgo para la economía española, desde el Banco de España se destaca la falta de vivienda y la escalada de precios y salarios en los últimos meses como otros factores internos a tener en cuenta.

En los supuestos de desviación de sus previsiones económicas centrales, la entidad que preside José Luis Escrivá alerta de un "efecto contagio" de la subida de salarios del sector público recién aprobada en los convenios del sector privado.

Si los márgenes empresariales se mantienen elevados y no se recortan para compensar esas subidas -que se proyectan por encima del 3,3% de media-, la pérdida de competitividad de la economía sería patente.

Según sus cálculos, eso podría llevar a un crecimiento tres décimas menor de lo previsto en 2027 (un 1,6%) y a una inflación que no bajaría del 3%, un punto por encima de la recomendación europea.

Además de la vivienda y los salarios, el otro factor de riesgo al que se enfrenta la economía española sería un freno a la exportación de servicios no turísticos, que han superado todas las previsiones en el último ejercicio.

Las actividades científicas y técnicas del ámbito financiero, tecnológico o de la ingeniería han sido una revolución en España. Así lo ha valorado el INE, que ha modificado al alza su ponderación a la hora de aportar crecimiento al PIB.

Si no se cumplen las expectativas marcadas, ese proceso a la inversa puede suponer un freno de las exportaciones y un recorte de una décima en el PIB en 2026 y de hasta tres décimas en 2027. Justo lo que se ganaría con más inversión en vivienda.