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Las claves

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha confirmado la revisión al alza del crecimiento para 2025 hasta el 2,9%.

Un dato que permitirá llegar a un aumento del PIB del 2,2% en 2026 "por el efecto arrastre" que acumula.

El PIB de este año, elevado tras la revisión automática de los datos que hizo el INE, permite empezar enero del año que viene con un ritmo de crecimiento del 1,1%. Es decir, que con otro tanto a lo largo de los cuatro trimestres siguientes se llega a la previsión.

El freno a esa inercia del PIB lo provocará una caída de casi el 30% en la creación neta de empleo: los más de 500.000 ocupados más de este año van a ser sólo 350.000 el que viene y tenderán a la baja los siguientes.

En los datos del cuadro económico presentados por Cuerpo este martes ante el Consejo de Ministros, el 2,8% de crecimiento en la creación de empleo de este año será de apenas el 2,1% en 2026 y se quedará en el 1,9% en los ejercicios siguientes.

El modelo de crecimiento de los últimos años se debe a la fuerza que ese empleo produce en el consumo doméstico y al turismo. El complemento lo pone una inversión que crece a ritmos del 5% sostenida por la construcción y con la amenaza de una caída de los bienes de equipo en 2026 y 2027.

Con los indicadores avanzados del cuarto trimestre, desde Economía auguran un crecimiento de entre seis y siete décimas hasta final de año, lo que permitirá entrar con fuerza en el ejercicio que viene.

A partir de ahí va a ser complicado mantener ese ritmo de avance. La evolución del empleo y de la inversión empresarial privada van a ser las dos claves a tener en cuenta para apuntalar el crecimiento.

El ministro ha admitido que los fondos Next Generation han permitido mejoras "equilibradas" de la economía española en estos años. No obstante, falta por llegar a España casi un tercio de las subvenciones a fondo perdido (más de 20.000 millones) y la mayoría de los créditos. La fecha límite es agosto de 2026.

Desde entidades como Funcas, que aglutina 19 servicios de estudios en España, las alertas sobre esos dos datos ya están sobre la mesa. Todo el mundo admite un crecimiento del 2,9%, revisado en apenas tres meses, pero con una desaceleración clara a partir del año que viene.

El último informe de previsiones de Funcas advertía incluso de una creación de empleo recortada a la mitad en los dos ejercicios que vienen. Según sus estimaciones, con datos de Contabilidad Nacional, la inversión privada real (descontada la inflación) está aún un 5,1% por debajo del nivel de 2019, anterior al Covid.

Desde esta institución se ha advertido en varias ocasiones de la escasa efectividad que se ha visto todavía de los Fondos UE en la mejora de la inversión productiva, tanto en 2024 como en lo que va de 2025.



Igualdad y pobreza

Como estaba previsto, el Gobierno ha modificado el cuadro de previsiones económicas para introducir nuevos indicadores de desigualdad y pobreza, en un intento de demostrar que las grandes cifras macroeconómicas están llegando a las economías domésticas y las empresas.

Con las vistas puestas en un año de elecciones en varias CCAA, aseguran que España ha logrado aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores desde 2018 a 2024, frente a quienes aseguran lo contrario con datos del Eustat.

Los nuevos parámetros señalan, además, que nuestro país ha recortado en 40 puntos la desigualdad entre el 20% de población que más gana y el 20% que menos ingresa, y tiene el menor nivel de pobreza desde 2017.

El titular de Economía aseguró que se han elegido tres nuevos indicadores para mostrar "el paso de la macro a la micro", por ser "sencillos, transparentes y comparables". "Es un primer paso, vamos a seguir trabajando para hacer más rica esta relación hacia adelante", aseguró.

El Gobierno confía en una evolución media del PIB del 2% de aumento en los próximos cinco años, muy por encima de la zona euro. Todavía en 2026, cuando la economía crezca el 2,2%, será el doble que la media europea.